La Noche Eterna

Capítulo III

A continuación...

La Ciudad de las Nubes, fue apodado por sus islas flotantes, rodeadas de nubes y premiadas por los dragones voladores y en sus manantiales sus dragones acuáticos. Estas dos especies eran comandados por sus diosas; Ophelia, la diosa de los dragones voladores y Thalisse, la diosa de los dragones acuáticos. Las islas eran majestuosamente grandes, la isla mediana era la capital, la isla pequeña era dónde las crías de dragones eran cuidados y la isla más grande es dónde estaba un gran castillo que se podía ver a millas. En ese castillo había dos torres, en cada una vivían las diosas, en el palacio residen el Rey Dorian y la Reina Meryss con sus hijos nobles y las doncellas junto a los mayordomos, los caballeros y los jefes de la Guardia Real.

Dentro del palacio se había convocado un banquete dónde los nobles y de buen estatus se regocijaban de las bellaz riquezas que la Ciudad de las Nubes tenía, no solo los dragones, si no la minería que mantenía mágico las islas. Los señores bebian y hablaban a todo pulmón que tranquilamente desde los pasillos lejanos se podrían escuchar, las damas comían pasteles y hablaban de ausntos cómo podría saberse normalmente; chismes, entre otros. Pero hay una mesa más grande, dónde las Diosas se sentaban en el medio con autoridad, el Rey y la Reina a cada lado y sus hijos al lado de la Reina.

El Rey se levantó con copa en mano y de sus labios salieron noticias buenas para el reino, que será; ¿Nueva generación de dragones?, ¿Buena riqueza?...o tal vez un neonato noble está por llegar a los simientos de aquel palacio...o más bien un ¿heredero?... Los señores no querían saber de niños que vendrían en camino, ni cianta riquezas tenían, ni sobre los dragones; lo único que quieren saber es sobre un heredero, los lores estaban impacientes, ya que cada vez que se tiene que nombrar un heredero, las Diosas tiene que aceptarlo o rechazar para que así el reino estuviera en buenas manos.

Uno de los señores se levantó y preguntó:

—¿Cúando nombrarás a un heredero?...ya es tiempo que nos des esa noticia.-dijo con impaciencia.

Todos los señores y las damas asintieron y murmuraron sobre aquello. Hasta que la Diosa Thalisse contestó:

—Señor...no es fácil decidir en estos temas, puede que incluso el neonato que puede llevar en el vientre la Reina sea el heredero...

Ophelia interrumpió:

—Pues ya sé quién podría ser el heredero, Eryx, él será un buen gobernante...ya lo tengo decidido, por lo cual mi hermana Thalisse dará su bendición.

Thalessi la miró rápidamente y pensó por un momento para luego asentir en su propuesta. Las damas y los señores aplaudieron y victorearon al enterarse de que al fin pudieron elegir un heredero. Pero la respuesta de Ophelia era muy evasiva y rápida, sin pensar nada por lo cual, cuando los señores junto a sus damas se fueron; Ophelia y Thalessi se fueron a dónde los dragones eran criados y cuidados.

El camino era largo para llegar hacia la otra isla pero era fácil de bajar hacia la isla. Ophelia se acercó a uno de las crías de dragones y lo tomó en sus brazos, el dragón se sujetó en ella con sus alas tiernas que usa cómo soporte. Thalessi se sumergió en el manantial dónde dragones de agua se encontraban, aquellas criaturas acuáticas se acercaron y la rodeaban, sus escamas se iluminaron, alumbrando el manatial.

Thalessi habló con serenidad mientras extendía la mano para que las crias de dragones acuáticos se acercaran:

—Lo que dijiste fue algo sin pensar, ¿no es así?...-salió de las aguas cristalinas, el agua caía en cascada de su cuerpo.

Ophelia levantó el rostro y su mirada se encontró con la de su hermana Thalessi:

—Así es, pero Eryx es una muy buena opción para gobernante, de él saldrá algo bueno...él herederara el poder de las dos, y será el único que podrá tenerlo. El montará mis dragones...- dejó a la cría junto a las otras y se enderezó.- ¿Has visto a Caelus?, no lo he visto durante estos días, ni siquiera en el banquete.

—No, no lo he visto, la última vez que se lo vio fue cuando esas personas vinieron por ayuda acerca de sus tierras podridas.-pensó por un momento- Aunque...lo ví empacando algunas cosas y de ahí se marchó junto a su caballo, tal vez se fue de viaje aunque él siempre nos informa de sus viajes y hacia dónde va.

—Por cierto, las personas que vinieron por ayuda, ¿de dónde venían?...-la miró directamente.

—Adivina...

—¿De las Tierras Oscuras?...-Pensó con duda.

—Así es, son ellos, piden ayuda ya que sus tierras han sido infectadas por el hechizo que provee el Nyxoria...dónde años atras, esa anomalía fue encerrada.

Ophelia caminó hacia el borde y se apoyó en las barandijas:

—¿Les diste una solución o alguna pista?...-Miró por encima del hombro y luego se giro, apoyándose de la barandija.

Thalessi negó y declaró:

—Dorian los despidió, ni tiempo me dió para acercarme y escucharlos. Cuando se fueron, Dorian ordenó a los sirvientes a limpiar por dónde aquellas personas, fue algo incómodo...

—Debemos hacer algo cómo hicimos con los tiranos, señalar una causa de muerte, ¿lepra?, ¿envenenamiento?, ¿caida?, ¿antragantamiento?...tenemos muchas opciones... -La dragona que estaba serca del nido se levantó y se acercó a Ophelia bajando su hocico hacia ella. Ophelia acarició su hocico.- Carpathian es una dragona muy fértil, ha dado muchas nidadas y por eso las islas se regocijan por las crias y los que ya son adultos.

—Las mías apenas se acuerdan de que tienen para escoger, pero sería así mejor, no hay más espacio para esas bellas criaturas...-su emoción se disipó tal y cómo llegó- pero no te olvides que somos seres divinos y que no merecemos estar entre los mortales...ya nos han decepcionado cinco veces y aún así sigues ayudándolos...y todo por ese "amor" tuyo que lleva por nombre Koen.

—¡No lo metas en estos asuntos!...-respondió con un poco de frustación.



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Editado: 24.03.2026

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