Outsu está preparando su bolso, es uno pequeño hecho de cuero de vaca. En el bolso hay un par de camisas, un pantalón y sus notas con intentos de hechizos. Por último mete su carrete de hilo y tijeras. Su mente está desorientada y llena de pensamientos positivos y negativos “Lo logré, soy estudiante… Pero pueden echarme a patadas si me equivoco” lleva sus uñas a la boca y en unos cuantos segundos un pequeño golpe en la puerta, Arnold está parado ahí y dice:
—Debes apurarte, a la reclutadora no le gusta esperar. —Outsu sale con su bolso en mano de la habitación y contesta:
—Ya estoy listo para irme. —Ambos caminan por los pasillos una última vez, Arnold suavemente dice:
—No sé qué hiciste pero ella estaba genuinamente sorprendida. Outsu, tu viaje pronto empezará y no será fácil, deberás pelear por tu futuro con uñas y dientes; el camino a la cima tiene muchas trabas. —Outsu lo mira y contesta apretando su puño con fuerza:
—Lo sé, por eso me aferrare a la academia con todas mis fuerzas. —Los niños lo miran con sorpresa y algunos con rabia. Al lado de la puerta Fern espera y dice unas palabras:
—Joven, sé que lo hará muy bien y que será un fruto muy grande para el Gran Árbol. —Él asiente un poco con una sonrisa tímida y al alzar un poco más la mirada, ve a Duine que los espera en el patio, al lado del Wyvern y tras un largo respiro se posa frente a ella, está en un instante pregunta:
—¿Estás listo para irte? —Él suspira y murmura un “Estoy listo” en ese momento ella le exclama a la bestia:
—Rubí, agáchate un poco. —El ser se encorva y Duine saca una golosina de su cinturón, la boca del wyvern se abre un poco, revelando varios dientes curvados hacia atrás, son de color negro y la saliva gotea un poco en es momento le lanza la golosina a la boca y la criatura traga. Duine le ordena al chico:
—Súbete a la parte trasera de Rubí. —Él se mueve un poco y encuentra el estribo de la montura, pega sus manos a la piel escamosa y luego su pie derecho al estribo; así logra impulsarse con sus manos y subirse al wyvern. Ella se sube en un instante sin necesidad de estribo y le dice a Outsu:
—Agárrate del Fuste y pónte las correas de la montura, no quiero accidentes y menos un estudiante lastimado o peor. —Él aprieta las correas de su montura y agarra fuerte su bolso. En ese él mira a Arnold y murmura un “gracias” Duine agarra las riendas y le dice a Rubí:
—Arriba. —La criatura abre sus alas de par en par y empieza a aletear, en la primera la fuerza lanza un poco hacia arriba a Outsu, en la segunda se empina un poco el cuerpo, en la tercera el viento golpea con fuerza el rostro de ambos y en la quinta todo se calma, el abre los ojos lentamente y ve cómo todos son pequeños desde esa altura. A lo lejos se ve la copa de un árbol enorme, el cual las montañas tapan su tronco; tras un movimiento de riendas el wyvern empieza a tomar altura, con aleteos cada poco tiempo.
Arnold desde abajo, murmura para sí mismo:
—Lucha por tus sueños, pequeño dragón. —El wyvern sigue aleteando, la bestia se aleja cada vez más del suelo, las aldeas se ven como pequeños bosques de ladrillos y adobe. El viento frío golpea sus rostros y Outsu pregunta:
—¿Cuánto tardaremos? —Ella voltea un poco la cabeza y contesta:
—Rubí es muy veloz, son cuarenta minutos volando a este ritmo aunque depende del clima. —Él asiente y ella vuelve a hablar:
—Ya estoy viendo el río, si hay buen clima las corrientes de viento podrían impulsarnos y llegar un poco más rápido. —Tras un aleteo un montón de pájaros multicolores se alzan alrededor y de los labios de Outsu salga un:
—Pájaros Qu, son super coloridos. —Sus plumas brillan como la plata y su canto resuena por toda la montaña, tras volar en bandada por unos cuantos minutos, las aves se dispersan por los alrededores y tras un pequeño lapso, el tronco empieza a ser visible. Outsu dice:
—Wow, es enorme. —Ella sin mirar atrás contesta con seguridad:
—Aún no has visto nada. —Duine aprieta un poco con su pie izquierdo, la espalda de Rubí y esta aletea mucho más rápido y al cruzar la pequeña montaña, se vio.
Una enorme ciudad justo debajo del árbol, las personas se veían trabajar; la distinción entre especies es imposible desde un lugar tan alto, veleros que llegan desde el sur llenan el puerto, cientos de caballos, kelekens, megalanias y otras criaturas, se acercan a la ciudad cargando con mercancías. La capital es rebosante pero lo más impactante es el enorme árbol un poco lejos del centro de la ciudad.
La wyvern baja un poco, hasta lo que parece ser una entrada, esta llena de personas y de carruajes. Rubí baja de manera lenta pero imponente, primero apoya sus patas traseras en el suelo y luego sus enormes alas, así aterrizando de manera exitosa. Duine en ese instante se baja del wyvern y Outsu logra bajar, deslizándose por el ala de Rubí. Sus piernas tiemblan bastante y Duine interrumpe el silencio de manera veloz:
—Bienvenido a la Academia Del Gran Árbol. No te despegues de mí, me encargaré de tu matrícula y tu estadía. —Una multitud se acerca a gran velocidad. Un carruaje llega y de el sale un joven rubio y alto, la multitud grita “Duque Hal” el chico se pasa la mano derecha por su pelo y la multitud grita, el joven sale por completo; su camisa de seda con un tono azul oscuro, acompañado de una chaqueta azulada lo hacen denotar. Aunque los ojos de Outsu van de manera directa a un espada envainada en su cintura.
Duine con firmeza agarra el brazo de Outsu y empiezan a caminar a una caseta que se encuentra a los pies del árbol. Pero se ven interrumpidos por la voz de un chico que dice “La reclutadora Duine, reclutó a alguien” la mirada de la multitud deja a Hal en segundo plano y se centra en la mujer y el chico que tiene del brazo; la multitud murmura un “debe ser un prodigio o tal vez el hijo de un político” Hal arquea una ceja con expectancia, Outsu aprieta un poco su bolso con timidez, aunque todo se rompe cuando Duine alza la voz:
Editado: 11.07.2026