La Novia del Billonario (#1)

Capítulo 35: Lindas Luciérnagas

Todo saldrá bien. Todo saldrá bien.

Eran las palabras que Henry me había dicho y me obligaba a mí misma a hacerme creer que eran verdad.

-Te dije que todo saldría bien-dijo entre dientes sonriendole a la gente a nuestro alrededor.-Solo sígueme la corriente.-susurró en mi oído haciendo a la cámaras encender de nuevo sus flashes.

-Si pero cuando tú te vayas y yo esté hablando con alguien más qué tal si digo algo ridículo o me tropiezo o… o-Henry calló mi nerviosismo con un beso hambriento. Se rió sobre mis labios haciéndome suspirar.

-Todo saldrá bien, ya verás. Ahora tengo que arreglar una que otra con diferentes personas y para cuándo terminé me tendrás toda la noche, ¿de acuerdo?

-Si-le sonreí, tranquilizando su preocupación por mi y con un último beso en mis labios se fue y empezó a charlar con diferentes hombres en trajes. 

Estaría bien sola. Solo debía de pasar desapercibida por las personas y…

Casi me caigo cuando un cuerpo impacta de la nada contra el mío.

Me sujeté a los brazos que me sostuvieron y miré a la persona que casi me hace pasar una vergüenza frente a todos. No era nada más ni nada menos que Lucas en versión mujer. Samara Rowling, la hermana mayor de Lucas y una amiga muy importante en mi vida. Solo que tenía unos cambios desde la última vez que la vi en el supermercado con Lucas y también en el funeral de mi padre.

Tenía un brillo diferente en sus ojos y creo o podía asegurar que era por el hombre que me había rescatado de mi caída y que se posaba al lado de ella esperando que nos presentarán.

-¡Lucy, pero que sorpresa! ¡Que hermosa te ves!-dice para abrazarme hasta apretujarme sin dejarme respirar.-Lamento no hayamos hablado mucho las últimas veces que nos vimos pero es que… Ahhh, es una historia algo larga, ahora no importa-hizo un movimiento con su mano restándole importancia a la situación.-Ahora dime, ¿qué haces tú aquí?

-Lo mismo que tú, apoyar a la causa.-mi "bromita" no le hizo tanta gracia. Lo que quería aquella mujer curiosa eran verdaderos detalles.

-Ya dímelo.-se cruzó de brazos.

-Dímelo tú.-imité su acción.

-¡Pero si yo pregunté primero!

-Pero yo soy la que tiene curiosidad por saber quién es tu acompañante. Tampoco sabía que asistias a este tipo de eventos.

-Yo tampoco de ti-me sacó la lengua y se acercó al hombre demasiado pero demasiado apuesto que la acompañaba. 

Si no fuera porque ya babeaba por Henry Kane lo haría por la pareja de Samara.

-Lucia, él es…- dijo el nombre de aquel hombre haciéndome recordar si alguna vez lo había escuchado en esos programas de chismes de gente muy reconocida.-... ella es Lucía.-cuando terminaron las presentaciones nos sentamos en una mesa los tres empezando así una conversación sin excluir a su futuro esposo.

-Ya, no me has dicho nada sobre por qué estás aquí.-tomó un poco de su vaso con agua.

-Estoy acompañando a mi novio. Henry Kane.-se escuchaba tan raro decirlo. Y dolía tanto al saber que no era del todo cierto.

-¿¡Eres novia de Henry Kane!?-preguntó atónita casi escupiendo el agua dentro de su boca.

-¿No lo sabías?- ¿Cómo no saberlo si salía alguna ridícula noticia de nosotros cada semana que pasábamos juntos?

-Agh, esto me pasa por pasar un tiempo viviendo debajo de una roca-miró con dagas en sus ojos al hombre a su lado.

-Tu quisiste hacerlo, nadie te obligó.-rodó sus ojos y Samara le dio un golpe en la cabeza a su pareja.

-No me faltes al respeto, hombre. Dile mentiras a quien quieras pero yo sé que no fue así.-estaba más hormonal que nunca, o era el cambio que había tenido. No era la misma Samara Rowling que conocí en mi infancia.

-Bueno…

-Lo siento, Lu, este estúpido a veces suele comportarse de una manera tan ridicula, pero aún así lo amo.-tomó la barbilla de aquel hombre para dejar un beso en sus labios.

Ese beso empezó a intensificarse y fue cuando decidí que era hora de irme de ahí. 

Me levanté y justo Samara dejó los labios que estaban rojos por el labial de la ojizarca, estaba por irme aunque me mirara extrañada.

-¿Por qué te vas? Estábamos bien.

-Tu metiéndole la lengua a él cómo no ibas a estarlo-el hombre soltó una carcajada y Sammy golpeó su hombro.

-Lo siento, me dejé llevar.-hizo un puchero con su boca haciendo que no le creyera ni su fecha de cumpleaños.

-Siempre te dejas llevar entonces-susurró él pensando que no lo había escuchado.

-Creo que…

-No, no te vayas, tengo muchas cosas que contarte. Solo ignoremos a este tipo y hablemos como en los viejos tiempos-su sonrisa nostálgica hizo que buscará mi asiento y antes de poner mi trasero una voz hizo que me parará de inmediato confundida.

La pareja en la misma mesa que yo también lo hizo y yo solo escuché atentamente lo que aquella persona tenía por decir.

-Hoy estoy muy feliz de tener esta oportunidad, estar aqui es algo maravilloso sabiendo que estamos haciendo algo bien por alguien más que solo nosotros. A veces suelo ser algo egoísta y creo que esta noche también lo seré al querer dejar la pista solo para mi y mi hermosa y perfecta acompañante.-mi corazón estaba que salía de mi boca cuando Henry se encontró con mis ojos y alzó su mano hacia mi dirección y una luz más brillante que la del salón se posó encima de mí.-Ahí estás, Lucia Gates, tan brillante como cada luz que ilumina este lugar…-empecé a caminar hacia él dejando atrás a la pareja de enamorados 

-Suerte, pequeña-miré a Sammy quien me guiñó un hijo y le sonreí aún así recordando que ella no sabía que todo esto era una farsa. Una mentira que me empezaba a creer.

Llegué con mi corazón latiéndome lo más rápido que podía hasta que Henry pudo tomar mi mano y acercarme más a su cuerpo mis latidos se tranquilizaron.

-...Tan brillante como una luciérnaga.-sus ojos me miraban con amor dejando que yo también lo hiciera sin que él supiera que no era una farsa.




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