La Novia del Billonario (#1)

Capítulo 40: Ruptura Parte 2

*Antes de leer el capítulo les recomiendo escuchar "Get It Right" del Cast de Glee para una escena que se nos avecina. Si no la encuentran, está en la playlist de la historia.

PD. Feliz Navidad, mis cuchurrumines, los amo y les deseo toda la felicidad y amor del mundo🎄💕

ATT. Valerie de Presley💋

 

-¡¿Qué demonios está pasando?!-el grito de un Henry hecho un manubrio de furia me hizo saltar sobre mi asiento. Al posar mi mirada sobre él supe que nada iba a salir bien, aunque todo era una escena ya programada.

-Henry yo… yo puedo explicártelo. Esto…-me levanté e intenté acercarme a él solo para que con solo ver cómo sus ojos llamearon con furia, me quedara en mi lugar.

-¿No es lo que creo? Ya lo creo, Lucia.

-Hermano, tranquilo, créeme, no es lo que piensas.-Henry tomó a su primo de las solapas de su traje borrando la sonrisa del rostro de Andrew.

-¡¿No es lo que pienso Andrew?! ¡¿Y que carajos quieres que piense cuando bien sabes que Lucia es mi prometida y aún así te atreviste a besarla, malditos idiota?!-escupió las palabras sobre la cara de Andrew quien no se atrevía a bajar su cabeza.

La actuación de Henry era impecable, de una manera en la que realmente llegaba a asustarme.

-¿Te lo he dado todo y me haces esto? ¿Verte con mi primo a mis espaldas? ¿En serio? Hubiera deseado no haberte conocido. Me equivoqué contigo. Eres igual a todas. Una víbora sin corazón que te apuñala por la espalda.

-Henry, entiende, todo ha sido un malentendido.

-Déjame en paz, Lucia. Por lo menos haz algo bien en nuestra relación. Si es que alguna vez la hubo.-eso fue lo último que dijo, ignorando a todos y solo viéndome a los ojos queriendo decirme algo con su mirada.

Quise detenerlo, pero antes de poder hacerlo él ya se había ido.

Y así como si nada, todo había llegado a su fin.

***

Briane me había pedido que saliera del restaurante enojada y triste. Realmente ni siquiera supe qué sentimiento manejé mantener en mi cara ante las miradas desagradables de las personas sobre mi.

Logré entrar a mi auto y manejé sin detenerme hasta llegar a la que siempre fue mi casa. 

No recordaba la última vez que pisé el mismo suelo que pisé en cuanto nací. 

La llave que papá siempre escondía estaba donde siempre y con mi corazón roto latiendo con rapidez, abrí la puerta sumergiéndome en un mar de recuerdos.

Se sentía tan vacío. Yo me sentía vacía.

Cada rincón de aquella casa tenía recuerdos. Buenos y malos. Prefería quedarme con ambos. Era algo que me mostraba por cuánto había pasado y aún seguía de pie.

Mamá y papá habían comprado una pequeña casa solo para los tres. Ellos ya sabían que solo me tendrían a mi. En realidad, fuí un milagro por lo que tanto había oído decirme mi mamá. 

Fuí esa brillante luciérnaga en sus momentos de oscuridad, esa que probablemente se apagó cuando no tenía a quien alumbrar con su luz cuando por la razón que brillaba se fue de su lado.

Luciérnaga… Henry…

¿Pude haber sido lo mismo para Henry que para mi mamá? ¿Aquella que lo alumbraba en sus noches más tormentosas?

Las pesadillas de Henry no sólo se trataban de Amy, me había dado cuenta de ello. Henry tenía muchos recuerdos de pequeño que aún lo atormentaban, no era algo que le gustaba recordar pero recordé una de tantas noches donde me habló sobre él. Su vida. 

Y por más que no quise, me sentí más unida a él con cada noche que pasábamos junto al otro.

Mis pasos me guiaron hasta entrar en la cual fue mi habitación durante mi niñez y adolescencia. 

Todo estaba como lo recordaba. Las paredes lilas llenas de pegatinas y pósters. 

Cuando me mudé llevé solo lo esencial, dejándole a cargo a papá que hiciera lo que quisiera con mis cosas. Pero todo estaba como lo recordaba. Él no había tocado nada y me di cuenta hasta que encontré mi diario, con un pequeño candado, debajo de mi cama. 

Me senté en mi cama observando todo a mi alrededor. Fui feliz en momentos que no me lo esperaba. Siendo pequeña no entendía muchas cosas, y ahora que crecí, hubiera preferido quedarme en las noches donde me acurrucaba con mamá y papá mientras me contaban historias que venían de la nada a sus cabezas, siguiendo el ritmo de otro en la historia.

Levantándome de mi cama fui donde exactamente quería ir en cuanto puse un pie sobre mi casa.

Las paredes blancas y la gran puerta de vidrio de la habitación favorita de mamá me recibieron junto al gran piano en medio de esta.

A papá le encantaba mantener la habitación nítida, recordando lo tanto que mamá odiaba ver polvo en su amado piano.

Cuando me acerqué al instrumento que mamá usaba a la perfección, pasé mi mano por donde lograba ver algo de polvo. 

Suspirando me senté frente al piano y con mis manos temblando, levanté el panel revelando las teclas que al verlas hicieron picar mis dedos por querer tocarlas.

Verlas me llevaba a un paseo en mi cabeza donde veía a mamá y papá cantando mientras lo tocaban, donde Henry tocaba el piano mientras yo cantaba para nosotros. Y ahora estaba ahí, sola, con ganas de tocar para mi corazón. 

Busqué las notas de la canción en la que quería sacar todo de mi pecho y puse mi teléfono frente a mí y con una larga respiración, empecé a tocar las primeras notas.

-What have I done? I wish I could run, away from this ship going under.-canté al mismo tiempo en que mantenía mis dedos moviéndose fácilmente por el piano.-Just trying to help out everyone else. Now I feel the weight of the world is on my shoulders.-dejé caer mi cabeza hacia atrás por un momento cerrando mis ojos.-What can you do when your good isn't good enough, and all that you touch tumbles down? 'Cause my best intentions keep making a mess of things. I just wanna fix it somehow. But how many times will it take? Oh, how many times will it take for me to get it right? To get it right.




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