La obsesión del mafioso

Capitulo 13

El regreso del puerto fue silencioso.

Camila permaneció mirando por la ventana durante todo el trayecto mientras las palabras del desconocido resonaban una y otra vez en su mente: "Tu vida está basada en una mentira".

Cuando llegaron a la casa, subió directamente a su habitación sin dirigirle una sola palabra a Alessandro.

Cerró la puerta y se dejó caer sobre la cama mientras observaba una vieja fotografía de su infancia.

En ella aparecía junto a sus padres, sonriendo durante una celebración familiar.

Siempre había creído que su vida era normal, sencilla y feliz, pero ahora todo parecía diferente.

Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Pasa—murmuró.

Alessandro entró lentamente y la observó durante unos segundos antes de hablar.

—¿Cómo te sientes? Camila soltó una risa amarga.

—¿De verdad quieres saberlo?

Estoy confundida, asustada y cansada de que todos sepan cosas sobre mi vida menos yo.

Alessandro guardó silencio.

—Estoy intentando protegerte.

—Estoy cansada de escuchar eso —respondió ella levantándose de golpe

—. Si realmente quieres ayudarme, dime la verdad. Alessandro bajó la mirada.

Aquello fue suficiente para que Camila comprendiera que él ocultaba algo.

—Lo sabía —susurró ella.

—No tengo todas las respuestas —admitió él—, pero prometo que voy a descubrir la verdad.

Durante los días siguientes, Alessandro dedicó todo su tiempo a investigar.

Sus hombres revisaron documentos antiguos, fotografías, registros olvidados y archivos que llevaban años cerrados.

Mientras tanto, Camila intentaba continuar con su vida dentro de aquella casa, aunque cada vez le resultaba más difícil.

El miedo, la incertidumbre y las preguntas sin respuesta la perseguían constantemente.

Una noche, Alessandro reunió a todos en la sala principal. Sobre una mesa había una carpeta llena de documentos.

—Encontramos algo —anunció con seriedad.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza mientras se acercaba.

Alessandro abrió la carpeta y sacó varios papeles amarillentos.

Entre ellos había un certificado de nacimiento.

—Necesitas ver esto. Camila tomó el documento con manos temblorosas y comenzó a leer.

Al principio no comprendió qué tenía de extraño. Luego sus ojos se detuvieron en un nombre y el mundo pareció detenerse.

El hombre que siempre había considerado su padre no figuraba donde debía. Su respiración se volvió irregular.

—Esto tiene que ser un error —dijo.

Nadie respondió.

—Díganme que es un error.

Alessandro permaneció en silencio. Aquello fue peor que cualquier respuesta.

Camila sintió que las piernas le fallaban y tuvo que sentarse.

Todo lo que creía saber sobre sí misma comenzaba a derrumbarse. Sin embargo, la verdad era aún más oscura de lo que imaginaba.

Mientras ella intentaba aceptar aquella revelación, en otro lugar de la ciudad el hombre misterioso observaba varias fotografías de Camila extendidas sobre una mesa.

Una sonrisa apareció lentamente en su rostro mientras encendía un cigarrillo.

Había esperado años para aquel momento y sabía que el plan avanzaba exactamente como quería.

La verdad comenzaba a salir a la luz y, cuando finalmente se revelara por completo, la vida de Camila cambiaría para siempre




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