La Obsesión del Monstruo 2

Capítulo#3 T2 ¡Pretendes morir?

Capítulo 3 temporada 2: ¡Pretendes morir?

 

—¡Layla?, ¿de verdad eres tú?

—Exacto, ella es Layla, tienes a tu propia Layla aquí, la traje para ti —respondió mi padre en su lugar, con aires de grandeza.

—Pero..., ¿cómo...?, ¿cuándo...? —estaba aturdido y balbuceaba incoherente.

—¿Te gustó la sorpresa? —Lucifer sonrió ampliamente con autosuficiencia. 

¿Qué si me gustó?, no sabría decirlo en este momento, estaba demasiado impactado y aturdido, jamás imaginé que podría suceder algo así. En este preciso instante, no tenía mi juicio en el mejor estado para decidir si era algo bueno o malo, que Layla estuviera en el infierno.

La había dejado en su habitación y fuí directo con mi padre. No nos habíamos separado desde entonces, «¿cómo pudo traerla?», analicé reponiéndome de mi trance momentáneo. Estaba atolondrado, era la primera vez que me sentía tan torpe e incoherente. Supongo que así se sienten las personas cuando están ebrias, no lo sé, el alcohol no surte ningún efecto sobre mí.

—¿De verdad eres tú? —le volví a preguntar a la chica tomando sus manos con ansiedad, pero ella no respondió—. No tengas miedo, te cuidaré y te devolveré a la tierra. Tú no perteneces aquí—. La abracé por impulso, emocionado; sin embargo, contrario a lo que esperaba, el abrazo no provocó nada en mi ser. Reparé en que sus manos eran demasiado calientes para ser humanas y lo comprendí todo con claridad. La solté de prisa asqueado.

—Tú no eres, Layla —aseguré furioso.

—¡Bravo! —vitoreó Lucifer desde su trono—. Lo descubriste demasiado rápido, eso no fue tan divertido.

—¡No se juega con los sentimientos! —exclamé indignado, sintiendo que fuí manipulado como un tonto.

Para que Layla estuviera en el infierno, tendría que estar muerta y si ese fuera el caso, ¡no lo dejaría pasar...! Lucifer me había prometido la seguridad de ella, a cambio de eso acepté venir con él. Mi amor no era egoísta, por tenerla a mi lado no iba a preferir su muerte. Mi deseo era que ella tuviera una larga y feliz vida humana por primera vez, ya había pasado por demasiadas cosas en sus vidas anteriores.

—No se lo que es eso.

Qué podría saber el diablo de sentimientos humanos. Era desalmado por naturaleza.

—No tiene ningún sentido que esté aquí, tú no sientes nada o sí sientes —afirmé despectivo—, sientes una necesidad morbosa de manipular a todos los seres de este mundo—. Lo miré con marcado desprecio. Esa broma pesada de buscar un doble de Layla, era demasiado para mi estabilidad emocional.

—No es tu chica, sin embargo es idéntica, no desaproveches mi amabilidad; es algo que no suelo hacer.

Eso es algo que ni siquiera necesitaba decir. «¿De verdad esperaba que me sintiera agradecido?»

—No estoy de humor, padre; quiero ir a mi habitación, ¡solo! —aclaré mordaz.

—De acuerdo, te llevaré en persona—. Se levantó altanero de su imponente trono y se dirigió hacia mí, demasiado parsimonioso.

«¿Qué esperaba?, qué me sintiera homenajeado por su gesto.»

Caminamos por varios pasillos que parecían interminables, eran túneles subterráneos, pero con estilo clásico de la realeza antigua. A lo largo del camino nos encontramos a muchos demonios, todos en su forma original. Era raro, debería sentirme bien porque estaba entre los de mi misma especie, pero no era para nada de esa forma.

—Es aquí —. Señaló la entrada.

Era hora.

Entré y después lo hizo él; pensé que se iría, pero no. Me quedé observando el lugar, estaba decorado bastante similar a la habitación de un humano moderno, no obstante sin ningún tipo de tecnología.

—Espero que sea de tu agrado, me esmeré por darte un lugar lo más parecido a lo que estás acostumbrado.

Esto sí que era una sorpresa, ¿Lucifer considerando a alguien? Este día había que grabarlo en piedra para la posteridad.

—Esta bien, gracias.

—Me retiro para que descanses —. Estaba siendo considerado, no dejaba de impresionarme; sin embargo estaba muy dolido y sentía que jamás podría perdonarlo.

Asentí agradecido. Necesitaba soledad.

Luego de que mi padre se fuera me acosté y traté de descansar, no obstante mí mente insistía en pensar en ella.


Sentí una repentina opresión en el pecho que me paralizó. Inmediatamente me vino a la mente su rostro juvenil. Presentí que Layla estaba en problemas. Volé tan rápido como una ventisca hasta el salón por donde mismo llegué. No me fue difícil recordar el camino, tenía excelente memoria perceptiva. Intenté todo lo que pude para traspasar esa frontera de vuelta al mundo humano, pero era impenetrable. Estaba consternado, utilicé mi poder con desesperación y pude ver a mi Layla. Quedé impactado con las imágenes que visualicé a través de la barrera brumosa que ocupaba una pared completa.

Un automóvil iba en su dirección y estaba a punto de impactar su frágil cuerpo. Nunca me sentí tan impotente, era inútil ver sin poder hacer nada para salvarla. No me rendí, nunca lo haría con ella. Utilicé toda mi fuerza interior para detener el vehículo, estaba asustado, no sabía si podría lograrlo. Sentí que mi cuerpo ardía como si tuviera lava en las venas en vez de sangre. Con verdadero esfuerzo y ya debilitado, logré detenerlo a tiempo.

—¡Owen!, ¿qué estás haciendo?, ¡pretendes morir?

La vista se me nubló y un chorro de sangre aparatoso salió por mi nariz. No tenía energía, la agoté toda por tanto esfuerzo psíquico, sabía que había traspasado el límite de mis capacidades. Lucifer se acercó y me sostuvo, me sentó en su propio trono y comenzó a curarme.

—¡Estás loco!, ni yo me atrevo a manipular el mundo humano de esa forma, ¡pudiste morir! Tus órganos internos están seriamente dañados —. Me regañó como lo haría cualquier padre preocupado por su hijo, pero no me dejaría engañar. El diablo era capaz de cualquier cosa para lograr sus objetivos. Quién sabe que cosas estaría lucubrando su mente maquiavélica.




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