La Obsesión del Monstruo 2

Capítulo#18 T2

 

—¡Layla, hija!; ¡qué te pasó?

Mi madre abrió la puerta sin permiso y entró, no se detuvo hasta llegar a mi lado; pero se quedó tiesa cuando su mirada recayó sobre mi cama.

¡Mi bebé estaba allí!

Demasiado tarde...

Tenía que haber sido más precavida, olvidé poner seguro a la puerta. Estaba impactada, tuve miedo de que sufriera otro  choque emocional que afectara su salud, jamás me perdonaría si le pasaba algo malo por mi culpa.

—¡Qué es eso? —preguntó mientras señalaba a mi inocente bebé, no me gustó que le dijera «eso»; pero tenía que entenderla, su mente no estaba preparada para lo que estaba viendo.

—Ese bebé es tu nieto —le dije sin rodeos.

—¡Mi nieto?, ¡¡¡eso no es humano!!! —. Sé que dije que tenía que entenderla, pero me estaba costando trabajo hacerlo. La forma en que miraba y se dirigía a mi hijo me estaba molestando.

—Sí lo es —afirmé muy seria, porque parte lo era, también tenía genes humanos.

—¿Qué está pasando, Layla? William me dijo que la criatura había muerto —me interrogó con los ojos muy abiertos, su tono de voz era duro, de reprensión.

—Lo hizo para evitarte más traumas, fue una mentira piadosa...

—¿Está vivo? —parecía confundida, tuve miedo de que esta situación trastornara su cabeza.

—¡Claro que sí!, ¡míralo!, tu nieto es este que está sobre mi cama —lo señalé y de repente recordé algo que olvidé tras la repentina aparición de mi madre, me estremecí completa al recordar a la espeluznante mujer. Miré al techo asustada, pero no había nada. Observé toda la estancia con disimulo y tampoco encontré nada extraño. «Quizás lo imaginé, tanta cosas que estaban pasando me estaban alterando más de lo normal.» Mi madre se aproximó temerosa hasta la orilla de la cama.

—¿Esas son alas de verdad? —preguntó alterada.

—Lo son, madre —afirmé, si la situación no fuera tan seria me habría reído. La forma en la que estaba actuando era graciosa.

—¿Pero cómo es posible? —preguntó incrédula. Observaba a su nieto con temor y recelos.

—¿Recuerdas al sujeto volador que viste en mi parto?

—Cómo olvidarlo... —su mirada se quedó perdida en la nada.

—Él es su padre —. Abrió demaciado los ojos y la boca, se quedó aturdida y en silencio por un tiempo. Cuando lo creí oportuno volví a hablar—. Ese ser extraño..., era Owen.

—¡Owen...? —chilló—. ¿El hijo de mi esposo?

Mi bebé se alteró con el ruido y le di palmaditas en su abdomen para tranquilizarlo mientras siseaba. Tenía que estar alertas con sus zonas de peligro, delante de Natalie no podía lastimarme.

—Sí, madre; es el mismo Owen que conocemos —le respondí con tono suave sin perder la concentración de lo que estaba haciendo.

—No puede ser... —se llevó una mano al rostro y restregó su cara aturdida. Solo esperaba que la pobre lo asimilara bien, no quería que colapsara.

—Aunque no lo creas es real, Owen es así por las noches, por eso nunca lo veíamos después de que el sol se ocultaba—expliqué.

Mi madre observaba a mi hijo con asombro.

—No lo creo, estoy soñando  —se pellizcó el brazo con fuerza y pegó un grito—. Me dolió.

—Claro que sí, tonta. Esto es real. No tengas miedo, sabes que Owen tiene su carácter, pero no es malo.

—¡No es humano! —estaba temblando. Me preocupé por su salud.

—Lo es, bueno, no del todo; es un híbrido, mitad humano y mitad... —me contuve, era mucha información por el momento. Owen tenía razón, saber demasiado de un solo golpe no podía ser algo bueno.

—¿Y la otra mitad de qué? —inquirió mi madre.

—De angel..., por eso las alas.

—¡Un ángel!, ¡un hijo de Dios? ¿Te refieres a un ángel de verdad?

—Sí, eso mismo es, entendiste bien. Mi bebé es un angelito —. Era cierto de cierta forma: Lucifer era hijo de Dios, un ángel caído; pero de igual manera seguía siendo un ángel. Y Nefilim era el nieto de Dios, no era un ángel caído, pero era hijo de uno, era un nefilim.

—Un angelóte —tartamudeó. Sé que su tamaño era exagerado; pero era muy tierno, «la cosita hermosa de mamá.» Lo observé con ternura.

—Ven aquí, te lo presentaré —. Envolví sus manos y pies con sus alas y lo cargué—. Mira que hermoso es—. Se lo mostré de cerca. Mi madre lo observó en silencio— Es diferente, pero también tiene tu sangre— le recordé.

—Sus ojos son muy extraños —fue su seco comentario.  

—Pero hermosos, su color azúl es único.

—Me da la sensación de estar mirando una galaxia —el cambio en su voz y en su mirada me alegró.

—¡Exacto!, a tí también te causan el mismo efecto.

—¿Y esos chichones en su cabeza? —preguntó molesta, creo que pensó que se había golpeado la cabeza.

—No son chichones, madre; son por los cuernos que le saldrán.

—¿Cuernos?

—Sí, cuernos —reafirmé—; serán como una corona en su cabeza —. Recordé la primera vez que ví a Owen con claridad por primera vez, cuando me rescató luego de caer por el acantilado, después de que se me pasó el miedo lo admiré; sin dudas era el príncipe de los demonios.

—¡Pero Owen no tiene cuernos!, esa noche no le ví ninguno.

—Eso fue porque los puede ocultar, cuando mi hijo crezca aprenderá a controlar su cuerpo como su padre y podrá ser un humano normal en el día —afirmé con aparente seguridad, la esperanza es lo último que se pierde; además era bueno para mi madre escuchar cosas positivas.

—Es hermoso —expresó de pronto y me emocioné.

—Me alegro que lo veas.

—¿Qué tiene aquí? —limpió algo en un lado de su mejilla con un dedo, luego lo llevó cerca de su cara y lo miró con interés —. ¡Sangre? —Se alarmó. Me miró inquisitiva.

—No es sangre, madre; es salsa de tomate —reí nerviosa —. Estaba comiendo— mentí, por suerte me había colocado un sobretodo de dormir que tapaba las gasas qué coloqué sobre las heridas de un lado de mi pecho.

Limpié su dedo manchado con una toallita que tomé rápido de una gaveta y luego a mi bebé, no lo limpié bien la vez anterior, debí haberlo bañado, pensé; pero descubrí que tenía miedo de hacerlo sola. Nefilim se había ido, me dejó sola con el niño y yo no sabía cómo calmarlo si se ponía inquieto, tampoco tenía la fuerza necesaria para hacerlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.