11 de Febrero de 1886 (Actualidad)
El tiempo no se detuvo en Cambridge, los días seguían pasando. Y para Vincent la vida había mejorado considerablemente, sus pesadillas se volvieron cada vez menos recurrentes, creía que se podría acostumbrar a esta nueva vida.
-Levántate, se te hará tarde –le dijo Abbadon a su compañero de cuarto.
-No es para tanto, aún tengo tiempo –contestó Benjamín desperezándose- ¿Y es necesario que uses traje? –preguntó viendo a su amigo acomodarse la corbata- por cierto ¿a qué hora te levantaste?
-Como contestación a tu primera interrogante, la ropa formal me sienta bien, además si sabes portar un buen traje siempre transmitirá presencia y mucha personalidad, no te haría mal usar uno de vez en vez -Scott se encontraba dándole los últimos retoques a su apariencia- ahora bien, volviendo al tema de la hora que desperté, me parece que fue cerca de las cinco de la mañana y como punto final, a partir de este minuto solo cuentas con veinte minutos para arreglarte, corrección diecinueve -le informó consultando el reloj que rodeaba su muñeca izquierda- debido a que tu sueño se prolongó más de lo debido incluso te perdiste el desayuno, pero ya te encuentras cubierto en ese aspecto, te traje un poco de huevos con tocino.
-¿Tanto así me quedé dormido? ¿Por qué no me levantaste? –Benja le cuestionaba con la boca llena de comida
-Dado que tengo como compañero a un duende renegón, me temo que mis esfuerzos hubiesen sido en vano, ahora te pido que por favor termines de comer antes de hablar, me ese desagradable a la vista. No pierdas el tiempo y vístete, nuestra primera clase de hoy es química, te veo afuera-antes de salir de la habitación agregó- tal vez deberías considerar comprarte un despertador.
Aun cuando Abbadon había tomado las precauciones pertinentes, su compañero dormilón encontró la forma para aun así llegar tarde, por lo que no tuvieron otra opción más que la de correr, todos ya se encontraban en sus asientos cuando llegaron. Los amigos se disculparon repetidamente por su retraso, sintiendo todas las miradas se dirigieron apenados a sus lugares, tratando de evitar la mirada severa de su docente.
-Bueno ya que todo se han dignado a honrarnos con su presencia es momento de que empecemos con la clase -aquel comentario claramente iba dirigido hacia ambos jóvenes- para el día de hoy he planeado una sesión práctica, por lo que es necesario seguir el protocolo, deben portar su bata, así como su equipo de protección. Como podrán observar haremos el experimento que lleva por título “Combustión de pólvora.” Sobre sus mesas de trabajo encontrarán el material y las instrucciones están en la pizarra. Solo usen la cantidad de pólvora indicada –les advirtió previendo las miradas maliciosas de algunos.
Sobre el pizarrón se podía leer lo siguiente:
Materiales necesarios:
1. Pólvora negra
2. Gafas de seguridad.
4. Guantes de protección.
5. Un encendedor largo o una mecha.
6. Mortero de pólvora.
Pasos:
1. Preparación: Colóquese las gafas de seguridad y guantes antes de comenzar. Asegúrese de estar en un lugar seguro dónde no haya materiales inflamables cercanos.
2. Medición de la pólvora: Mida exactamente diez gramos de pólvora negra. Esta es la cantidad precisa para los objetivos de la práctica, asegúrese de no excederte. Solo use la cantidad necesaria para el experimento. (Esta parte se encontraba resaltada)
3. Colocación de la pólvora: Vierta con cuidado la pólvora negra en un recipiente resistente al fuego, en este caso el mortero de pólvora funge como el recipiente. Asegúrese de que el recipiente esté limpio y seco.
4. Encendido seguro: Use un encendedor largo o una mecha para encender la pólvora. Mantente alejado del recipiente cuando lo hagas.
5. Distancia de seguridad: Después de encender la pólvora, retírese a una distancia segura (medio metro al menos) y observe la combustión. La pólvora negra suele generar una explosión y una llama brillante. Mantén a las personas y objetos alejados.
6. Limpiar y deshacerse de los residuos: Después de que la pólvora haya quemado por completo, asegúrese de que no queden brasas calientes en el recipiente. Puede apagar cualquier remanente con agua. Luego, limpie y deseche los residuos de manera segura, en el contenedor.
Mientras Vincent pesaba la pólvora, Benjamín se aseguraba que todo estuviera listo para la reacción, pero este último aún tenía muy grabado en sus pensamientos la broma que había recibido con el roedor “Camembert”, aquel fue para él, el momento idóneo para llevar a cabo su venganza. Mientras su colega se encontraba distraído colocó un poco fósforo blanco, tan solo un poco, era una capa indetectable a simple vista.
La revancha que tanto ansiaba al fin había llegado. Vin´s acercó el mechero y…
““2 diciembre de 1881
En el aire retumbaban las explosiones de las granadas, rugiendo con la ferocidad de un león. Uno de aquellos explosivos hizo vibrar el suelo sobre el que Abbadon se encontraba, pensó que aquella era la causa por la cual sus oídos se encontraban aturdidos, no obstante, el verdadero motivo se encontraba en el ambiente en sí, todo sucedía tan rápido pero irónicamente a la vez iba tan lento, era como si todo fuera en cámara lenta, las personas a su lado parecían ir como en una cinemática, veía sus rostros llenos de miedo ante la expectativa de lo que pudiera pasar, no eran más que niños que acaban de volverse adultos, incluso tal vez un poco mayores, jóvenes almas destinadas a corromperse con el fin de enfrentar los problemas de unos cuantos adultos enemistados, los cuales ni siquiera eran capaces de resolver sus conflictos por su propia cuenta, la guerra siempre ha sido cruel, es capaz de arrebatarle los sueños, esperanzas e incluso la esperanza que los soldados cargan en la mirada, convirtiéndola en una parecida a la del ángel caído.
Editado: 04.06.2026