La Orden de la corona: Entre cenizas y sombras

Capítulo 20 - La Orden de la Corona

A pesar de que la idea no les agradaba, todos sabían que permanecer en la ciudad no era una opción segura. Incluso entre algunas protestas, y siguiendo la recomendación de Abbadon, decidieron trasladarse a una cueva oculta en el corazón de Madingley Wood, un lugar donde, con suerte, nadie pensaría en buscarlos.

Les tomó cerca de cinco horas volver el sitio habitable. El lugar estaba infestado de insectos y roedores, y el aire húmedo dificultaba incluso la respiración, pero poco a poco lograron adaptarlo a sus necesidades.

24 de Marzo de 1886 (Actualidad)

Los días comenzaron a transcurrir con una rutina que, aunque forzada por la situación, encontró cierto equilibrio. No todo fue perfecto, pero cada error era compensado con un acierto, y así, casi sin darse cuenta, alcanzaron una armonía difícil de imaginar en tiempos de guerra.

Con cada paso que daban, la luz parecía abrirse paso entre las sombras de su pasado.

El verdadero motor del grupo eran ellos mismos. Cada uno encontraba la forma de sostener al otro, de mantener vivo el espíritu del compañerismo. Nadie quedaba atrás; si alguno comenzaba a aislarse, los demás no dudaban en integrarlo nuevamente. Se apoyaban en lo cotidiano, en lo simple: tomar el turno de guardia de otro, aportar ideas para los planes o simplemente escuchar.

Vincent valoraba cada aporte. Como solía decir:
-Solos somos únicos e increíbles, pero juntos… creamos magia.

El avance era notable. Incluso Dian y Abbadon habían dejado atrás sus diferencias, comprendiendo que el verdadero enemigo no estaba entre ellos, sino en la situación que los rodeaba.

Una tarde, el grupo intercambió miradas cómplices, como si compartieran un secreto silencioso, antes de dirigir su atención hacia Vincent.

-¿Por qué me miran así? -preguntó, confundido- ¿Tengo algo en la cara o hice algo?

-Nada de eso -respondió Dian- Solo queremos saber cuál será la siguiente fase del plan… capitán Vincent.

-Oh… bueno, considero que lo más sensato sería… -se detuvo- Esperen, ¿yo como capitán? Honestamente no podría tomar ese puesto, saben…

-¿Y por qué no? -lo interrumpió Maximilian- Mira los planes que has hecho. Y antes de que digas que fue trabajo de todos, tú eres quien ha unido cada detalle.

-Sin ti, probablemente cada uno estaría allá afuera por su cuenta -añadió Christian.

-Y nos devolviste la esperanza de recuperar nuestras vidas -dijo Alondra con suavidad.

-¡Oh, mi capitán! -exclamaron todos al unísono, adoptando una postura militar exagerada.

Vincent no pudo evitar sonreír.

-Es un honor… -dijo finalmente- Entonces, escuchen bien: la siguiente jugada será crucial para nuestra supervivencia.

Su voz adquirió firmeza mientras señalaba el mapa.

-Nuestros recursos se están agotando. Necesitamos reabastecernos, y para eso iremos a Brent. Hay un almacén grande; si todo sale bien, podremos conseguir alimentos y suministros básicos. Nuestro número jugará a favor: será difícil que nos embosquen.

-¿Y si ya fue saqueado? -preguntó Dian.

-Ha resistido disturbios durante años -respondió Vincent- No será la excepción.

El silencio que siguió no fue duda, sino confianza.

-Esto es por nuestros seres queridos… y por nuestra libertad -declaró Maximilian.

-¡Sí! -añadió Benjamín- Lo hicieron personal cuando atacaron nuestra tierra.

La conversación se prolongó durante horas, mezclando estrategia con historias personales. No fue hasta pasada la medianoche que, finalmente, el cansancio los llevó a descansar.

A la mañana siguiente, Vincent fue el primero en despertar. Ajustó los últimos detalles del plan mientras el resto comenzaba a levantarse poco a poco. Para las nueve, ya estaban listos.

-¿Todos llevan sus cosas? -preguntó.

Un asentimiento general fue suficiente.

Partieron.

Mientras descendían por la montaña, Dian rompió el silencio con un tono ligero:

-¿Y si le ponemos nombre al equipo?

-Deberíamos -respondió Alondra.

-Es una buena idea -añadió Vincent- Escucho propuestas.

Surgieron nombres de todo tipo, desde los más serios hasta los más absurdos, pero ninguno lograba convencerlos.

-Tal vez… Yo tengo uno -dijo Vincent.

-No le pondrás Escuadrón Vincent -bromeó Benjamín.

-No soy tan egocéntrico como tú -replicó con una sonrisa- Más bien pensaba en… La Orden de la Corona.

El nombre quedó flotando en el aire.

-Me suena… -murmuró Alondra.

-Es una vieja historia -explicó Vincent- Una leyenda, en realidad…

“Durante la Edad Media Inglaterra se encontraba sumida en el caos y no solo está, sino que toda Europa, el crecimiento de algunos imperios provocaba batallas sangrientas, mientras que la clase alta se hacía rica saqueando pueblos y explotando a su gente, los campesinos y obreros sufrían hambruna y un constante azote por las enfermedades. Sin embargo, ni el rey de Inglaterra fue capaz de librarse de las últimas, las causantes de su deceso.



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En el texto hay: fantasia, misterio, traumas

Editado: 25.06.2026

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