La Orden de la corona: Entre cenizas y sombras

Capítulo 22 - Golpe de suerte

La nueva orden de la corona se vio obligado en retomar el objetivo que tenían en primer lugar, caminaron en silencio durante un largo tramo, tratando de convencerse que era debido a la hostilidad de lugar con el fin de no llamar la atención, así mismo como poder escuchar si alguien se acercaba, pero en realidad era debido al fracaso de la búsqueda.

Sin embargo, esa tensión se quebró ante un grito furioso:

-Bajen ahora y entréguense o asuman las consecuencias -vociferó un hombre uniformado

En la escena al menos veinte hombres rodearon el edificio, expectantes de una respuesta, que llego rápidamente. Una bala atravesó el aire sellando la negativa siendo reforzada con el acompañamiento de otras más.

El equipo decidió aprovechar la confusión a su favor y aplicó una táctica para flanquearlos, cayeron rápidamente sin mayor complicación.

-No tan rápido, aun cuando nos hayan ayudado no significa que confiemos en ustedes -les gritó un joven.

-Si eso es cierto -confirmó su compañero un joven alto, pero no tanto- y bien ¿Quiénes son ustedes?

-Déjamelo a mí Alondra -se apresuró Abbadon para colocarse frente al grupo- Cálmese ya, es más bajen de una buena vez.

-Creo que será mejor que suban ustedes -sugirió Samuel.

Al llegar arriba se toparon con múltiples cajas y dos jóvenes.

-¿Y todo esto? -preguntó Vincent

-Pues es la razón de que hubiese tantos soldados ahí abajo -intervino Eduard.

“12 de Febrero de 1886

-¡Por el puente! ¡Corran! -gritó Benjamín- ¡Yo los cubro!

Samuel y Eduard, aunque no les agradaba la idea, siguieron las instrucciones de su amigo, corrieron con todas sus fuerzas hasta perderse entre las calles de Cambridge, donde descubrieron que los soldados no eran el único peligro.

Un pequeño grupo trataba de romper el escaparate de una joyería, era el momento perfecto para el crimen, puesto que en aquel momento nadie se preocuparía por lo material solo por sus vidas.

-Vengan aquí -les ordenó un hombre cuando notó que era observado.

-¡Saqueadores! -chilló Eduard

Con el poco aliento que conservaban huyeron rápidamente.

-¿Qué esperas? Síguelo- le ordenó a uno de sus secuaces, pero ya era tarde, les había perdido el rastro.”

-Si, pero eso no explica las cajas -los interrumpió Vincent.

-A eso vamos -contestó Eduard- oye ¿tú no eres La dinamita?

-Si, si, luego le pides su autógrafo ahora concéntrate en la historia -cortó a Samuel.

-Pues después de huir hemos estado los días posteriores en este departamento…

“19 de Marzo de 1886

La situación se había calmado bastante desde aquella noche, aunque en algunas ocasiones solían ver a algún soldado en la calle, nada de que preocuparse mientras se mantuvieran en silencio.

-¡Eduard! -llamó a su amigo ansiosamente

-¿Qué pasa?

-Creo que me vieron en la ventana

-¿Quién?

-Un soldado -estaba verdaderamente preocupado

-¿Estás seguro? -Sam no quería alterarse si no era necesario.

-Pues…

Algunos pisos abajo se escuchó como si una puerta se quebrara, siendo acompañado de numerosos pasos, cuando menos de cuatro individuos.

-Creo que si te vieron.

-Okey, okey, okey -repetía Samuel una y otra vez

-Cálmate trato de pensar en algo -no lograba decidir que era más estresante, si la situación o su propio amigo- escóndete en ese armario y cállate

Los pasos se aproximaban cada vez más, hasta que finalmente alguien entró. Ed aguardo en la cocina pacientemente tras una estantería, procurando de contener la respiración.

-Épsilon ¿Hay algo? -le preguntó alguien desde una radio

-Negativo, informaré en cinco minutos tras una inspección- El armario crujió

Eduard sabía que el soldado encontraría a su amigo, así que salió de su escondite y se acercó sigilosamente. Un golpe metálico apareció siendo precedido por una ligera vibración en el suelo.

Con el sonido, Samuel decidió asomarse para ver lo que sucedía, encontrándose con la imagen de Ed sosteniendo un sartén.

-Épsilon, reporta tu estado -solicitó un desconocido desde el radio

-Samuel tu sabes imitar voces, rápido contéstale

-¿Yo? Ósea sí, pero no creo ser capaz de engañarlos -comenzaba a ponerse nervioso nuevamente.

-Hazlo, de eso depende nuestra vida

-Esta bien trataré -apretó el transmisor- Aquí Épsilon, todo en orden. Nos vemos en la base, cambio -al finalizar contuvo la respiración rezando por que funcionara.

-Recibido Épsilon.

Eduard y Samuel procedieron a atar al soldado.”



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En el texto hay: fantasia, misterio, traumas

Editado: 23.07.2026

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