— Ella morirá, no te hagas ilusiones, así no sufres
¿?
Me encontraba jugando en los extensos Campos del Vino, únicos en su tipo, solo existían en Carmín y alrededores. Caracterizados porqué todo en ellos es en tonos tintos, vinos y rojizos brillantes. Yo tenia una conexión muy grande con la naturaleza, la sentía como mi hogar, mi todo.
Corrí hacía el viejo Merlon llorando, había visto una escena muy fuerte para mi, un conejo muerto, no me juzguen ¿sí? Para mi eso era muy fuerte
— ¿Qué sucede joven Lily?
— Había un conejito muerto y.. y-yo me ¡asuste! No me gusta ver sangre y menos de animalitos.
Él rio y lo guíe donde el conejo, nos sentamos en el suelo y comenzó a explicarme, algo así de como podía revivirlo con magia menor.
— Entonces colocas tus manos sobre él y concentras tu energía en quitar la flecha, además de sanarlo
Coloque mis manos como me enseñó, mi ceño se frunció en concentración, abrí los ojos y miré como la flecha se desintegraba, el conejo se curaba y todo eso bajó una energía entre tinta, verde, azul y un poco de dorado, mayormente había azul y tinto. Luego de unos segundos el conejo se fue de ahí saltando.
— Bien hecho, ahora vuelvo, no te vayas del lugar.
— Esta bien señor Merlon.
Asintió y lo mire alejarse del lugar.
Merlon
Toque la puerta, espere paciente la respuesta y cuando la tuve entre, di una leve reverencia ante aquel ser, no, ante aquel dios. Su cabello era marrón, sus ojos de un rojo sangre, alto, muy alto, sus ropas de colores tintos y negros, él estaba sentado sobre su trono, levanto la vista y encarno una ceja esperando a que hablara.
— Señor Luzio… creó que hay un problema con la señorita Lily…
— ¿Qué con ella? Esta a tu cuidado, se supone todo debería estar bien con ella — menciono sin preocupación, aunque su tono era algo serio — ¿Y bien?
— Vera estaba curando a un pequeño conejo cuando note que su energía era de múltiples colores.
— ¿Cuáles colores?
— Mayormente había azul y tinto, en menor cantidad estaban los colores dorado y verde…
— El verde debe ser de Mides, más ¿el azul y el dorado? Eso si que no tengo idea alguna.
— ¿Quiere decir qué el señor Mides esta protegiendo y dando se poder a la joven Lily?
— Es una posibilidad, no es totalmente seguro.
Lily
Habían pasado en total 3 años desde aquel día, realmente según yo no había pasado nada interesante, aprendí algunas cosas sobre magia y alquimia, además de que comencé a ganar resistencia física debido a los duros entrenamientos por los que Merlon me hacía pasar todos los días.
Hoy era un 8 de noviembre, dentro de dos meses seria mi cumpleaños número siete y me emocionaba bastante. Estaba sentada en el columpio que había en el centro del Campo del Vino, el señor Luzio estaba sentado en una mesa cercana y junto a él Merlon.
— Lily tenemos que decirte algo importante.
— ¿El qué señor Luzio?
— Tus padres no son quienes crees que son, tu nombre no es el que crees que es.
— ¿Qué tratan de decirme?
— Joven Lily sus padres no son Lina y Milen Zúñiga.
— Tus padres son Luna y Ángel Carmín, los antiguos reyes de Carmín.
— Y tu verdadero nombre no es Lily Zúñiga, es Lily Carmín de Tyvet.
Me quede en silencio, ¿era eso cierto? Pero entonces, ¿por qué me mintieron por tanto tiempo? Mire al suelo, sin darme cuenta un par de lagrima se resbalaron de mis mejillas, bajaron a mi barbilla y mancharon mi vestido.
— E-es mentira… ¿Cierto? ¿Cierto? — los mire desesperada, tenia que ser una mentira, si… una mentira — Por favor díganme que es una mentira.
— No, no lo es, es la verdad, Lily eres la princesa de Carmín, es así de simple
Me pare y con el alma destrozada camine sin un rumbo fijo, no me percate de que ya la noche comenzaba a asomarse, llegue al borde de la isla, una de las 6 islas que existían, esta era la Isla Rubí, la única dónde existían los rubís. Me senté en la orilla del acantilado que daba al mar, si bien era muy alejado, desde aquí lograba ver la punta del palacio amatista, el único reino de la Isla Obsidiana, su torre más alta era muy brillante, en ocasiones me preguntaba porque ese reino me daba tanto miedo, nunca había puesto un solo píe en este.
Escuche algunos susurros que se mezclaban con el romper de las olas nocturnas, lo siguiente que recuerdo es un dolor punzante en mi espalda y despertar en un lugar desconocido, atada de manos.
— Mira quien despertó, pero si es la princesita de Carmín.
— ¿Y tú eres? — la voz me tembló, mis ojos buscaron algún lugar que reconociera, lo único que logre percibir fue el emblema de Eriolot: una hoja verde de maple.
— ¿Acaso te di permiso para hablar? Pero si tanto quieres saber, soy Enrique Eriolot, como ya debes saber quien soy me ahorrare ese tema.
— No, no lo se ¿así qué quien eres? —saque valentía de no se dónde para burlarme de él y su patética presentación.
— Si claro, sabes quien soy, llévenla a los calabozos, tienen mi permiso para hacerle lo que quieran, pero no pueden matarla.
— Entendido señor.
Me sujetaron por los brazos y me arrastraron hasta las profundidades del lugar, bajamos como 5 pisos, en todos habían muchas personas en celdas. Claro pero de que me sorprendo, esto es Eriolot reino de guerras, esclavitud y el placer de la alta clase.
Me aventaron a una celda fría, de 3 tristes paredes grises, de la cual una era de barrotes gruesos, que por cierto apestaban a muerto, pero como a muerto que se desangro después de irse con el graciosito de Theur… que de gracioso no tiene nada, pero aún con su malhumor se le quiere.
• Carmín
Tanto Merlon como Luzio tenían horas buscando alguna señal del paradero de la señorita Lily, más no lograban dar con nada. Luzio estaba desesperado, a tal punto que comenzó a tironear de su cabello.
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conflictos, narrador sospechoso, fantasía de aventura y misterio
Editado: 10.08.2026