La Oscura Verdad del Reino

Capítulo 5: Un cuadro misterioso

El Arcaico es lengua de celestiales, el Ikmil es lengua de divinos.

Seguí mi rutina como todos los días, pero bueno…

Me mire al espejo roto, mi “habitación” era todo menos acogedora, dormía simplemente sobre noxonon, no había ventilación, había rëbe limo en las paredes, incluso un olärof ruíhre en una esquina, era asqueroso.

Prepare unos panqueques y un té de manzanilla para la princesa, no me moleste en desayunar a decir verdad, hace mucho no comía en realidad.

Una vez frente a la puertas de la habitación de Esmeralda toque un par de veces, al recibir respuesta entre y deje la bandeja con el desayuno en la mesita de noche.

— Buenos días princesa, ¿cómo se siente?

— Mm bien, ¿y tú?

Ignore su pregunta y con cuidado desate su cabello trenzado para desenredarlo.

Más tarde estaba haciendo la limpieza cuando por accidente moví un cuadro y descubrí una caja fuerte de magia, era simple, aplicas un poco de magia y… ¡Bingo! Se abre.

Dentro encontré libros y algunos mapas, uno en especial llamo mi atención; tenía escrito en una caligrafía hermosa y en… Arcaico, ja… que extraño.

“If yialraete-28 ci omenre ci raf leyiatailren yialraete-1928, Iëks-baìsic-alatiö if vos ci baìsic-oratiö o Ihäefer veh fa Nexiholo Ulael ci fo Voh x Ohrelao”.

“El 28 de agosto de 1928, inició el plan de ataque a Eriolot por la Soberana Unión por la Paz y Armonía”.

¿Plan de ataque? ¿Por qué y quién? Desde luego era alguien de la familia Sagreth, son los únicos que saben Arcaico escrito y esto estaba en caracteres, no en letras.

“Liokes” era el nombre de uno de los libros, solo que este estaba trazado en perfectos caracteres del Ikmil, la lengua de los divinos.

Entre otro libros había uno sobre magia oscura, llamada erróneamente magia negra. Pero eso es algo para otro tiempo.

Los mapas eran confusos, desde uno de la Isla Rubí hasta uno de una cueva… ¿no se trataba de la cueva cerca de los calabozos?

Los libros eran muy antiguos, decidí hojear el de los Dioses, tenía dieciocho capítulos… solo han existido diecisiete Dioses contando a los que ya no lo son.

Luzio, Kristine, Laos, Mides, Adar, Alex, Talazia, Samuel, YL, Ami, Cristal, Rose, Lirio, Ixis. De los que existen o eso creo.

Lunil, Laura, Irina (Próximamente) y Liz.

¿La Señorita Irina? Pero si ella…

— ¿Qué lees?

Abrí los ojos y oculte las cosas que hace unos momentos leía.

— Nada… no se preocupe.

— ¿En serio? — antes de poder reaccionar se acercó y me arrebató algunas de las cosas, por suerte solo se fijo en el mapa — ¿Hay una cueva aquí?

— Al parecer. — me dirigió una mirada y supe que planeaba — No, mi respuesta es no.

— Oh vamos, ¿qué tan malo puede ser? Solo será una exploración rápida y volvemos.

— Aún así, no.

— ¿Por qué no?

— Podría ser muy peligroso, ¿qué tal que se derrumba?

— No pasará, andale ¿Siiii?

La mire detenidamente, mi ceño se frunció y guarde silencio. Mi trabajó es complacerla, pero lo que quería era arriesgado, la cueva podía colapsar y si nos encontraban… yo podría morir.

— Bien, pero guarda lo que necesitas, ya sabes suministros.

Soltó un gritito y se puso a buscar por todas partes. ¿Por qué acepte si era tan arriesgado? Era mi única posibilidad de escapar.

Me dio una pequeña bolso y ahí guarde lo que saque, más aparte no tenía nada. Bueno también metí algo de comida y agua.

— ¿Lista?

— Si. Vamos, vamos.

Rodé los ojos y salimos del palacio sin decir nada.

Luzio

— ¿Sabes algo de ella, Mides?

— Lo siento Luzio, pero no hay nada.

Los ojos se me aguadaron nuevamente, la extrañaba, todo el reino lo hacía. Era nuestra pequeña reina, una lucecita en la oscuridad.

También me sentía mal por mi… si algo le pasaba Min… no quiero ni pensarlo.

Mides se acerco y me rodeo con sus brazos, sentía tanto miedo, Li es como mi hija…

— Hablare con Samuel, quizás nos pueda aconsejar.

¿?

Recuerdo a la perfección cual ha sido mi mayor pecado, mi mayor error… el castigo que conllevo.

Era imprudente en mis primeros años, no le daba la importancia necesaria a las cosas, no entendía el limite.

Me fije en Sofia Linel Claris cuando ella estaba casada…

Fue una aventura tonta y peligrosa. Sofia desde niña estuvo en la mira de los Primordiales, fue su segunda esposa. Pero yo era un idiota en ese entonces, mi “padre” hizo lo mejor que pudo conmigo; sin embargo cruce el límite.

Suplique misericordia, llore sangre, sufrí mucho. Fueron dos siglos, pero para mi fueron milenios. Estar dentro del campo de dominio de Min es una pesadilla.

Cuando salí la luz calaba, me costaba estar de pie, mi cuerpo de estremecía al mínimo contacto de cualquiera. Min me arrastro por Celestia hasta llegar al Zafiro; donde en presencia de mi “padre” me lanzo al suelo.

— Más te vale cuidar bien a tu perro Kheuf, la próxima vez quizás no sea tan misericordioso.

— S-si, señor. Tendré más cuidado con él.

— ¿Señor? — su voz destilaba burla. Mi “padre” incluso le tenía miedo.

Susurró una palabra tan baja que no la escuché. Luego el señor Min se fue. Era una chico lloroso, asustado y herido; deseaba escuchar un “¿Cómo estas mi niño?” pero no llego. Papá prefería a Kristine e Ixis. Solo recibí unas palabritas de lastima.




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