La Oscura Verdad del Reino

Capítulo 15: Guerra quieren, guerra tendran

El clima puede ser controlado, pero también su corazón. Recuerda cuando nació.

Desperté totalmente confundida, ¿quién es Astra? ¿Por qué aquel hombre podía amamantar?

¿Quién eres?

Eran las cinco de la madrugada, aún estaba oscuro y el solo no tenía indicios de que saldría pronto.

Me di un baño. El agua estaba fría, mejor, así me despertaba.

Iba a la guerra, podía morir y nadie lo evitaría. Porque solo ese poder lo tienen los Primordiales.

La idea era simple: entregarme y dejar pasar dos días, sabía que Enrique me ejecutaría por “secuestrar” a su dulce niña.

— ¿Lily?

— ¿Papá? ¿Qué pasa?

— ¿Puedo hablar contigo un momento?

— Claro, solo dame unos minutos.

Termine de poner la ropa. Era una vestido corto con una larga cola, escote recto y mangas largas, era de color negro, pero se veía un poco azul con el reflejo de la luz.

Abrí la puerta y me tope con Luzio esperando frente a ella.

— Pasa.

Me hice a un lado dejándolo entrar, cerré la puerta y nos sentamos junto a la ventana.

— ¿Y bien?

— Te deseo mucha suerte… se que la vas a necesitar.

— ¿Crees que puedo morir?

— No. — algo en su voz me decía que mentía, pero lo ignore pensando que solo era mi mente.

— ¿Por qué Mides me dice Queru?

— Es la abreviatura de una palabra.

— ¿Cuál?

— Querubín.

— ¿Querubín? ¿Por qué me diría así?

— Lily hay muchas cosas que aún no sabes y entre menos conozcas mejor para ti.

— ¿Ustedes saben algo que yo no?

— Si. Pero como dije, entre menos conozcas mejor.

— Si tú lo dices…

Luego de ello desayunamos y cuando Esmeralda estuvo lista partimos.

Iba montada en un caballo negro y Esmeralda es uno blanco. Éramos como el día y la noche, la oscuridad y la luz, blanco y negro.

— Oye… cuando sea reina juro que Eriolot no será igual al pasado.

— No jures.

— ¿Por qué?

— Los Primordiales detestan los juramentos en vano.

— ¿Primordiales? Oh, ya lo recuerdo. ¿Los más poderosos?

— Si. No les gusta que juren. Jurar se reserva solo para ocasiones especificas.

— ¿Cómo cuales?

— Son ocasiones divinas, no me preguntes sobre esas cosas.

— Bueno, entonces te los prometo.

Negué con la cabeza entre risitas.

A lo lejos ya se lograban ver las murallas de Eriolot. Bajamos de los caballos y nos adentramos al interior.

Llegamos al palacio donde nos dirigimos a la oficina de Enrique, al llegar a esta y entrar empezó la actuación.

— ¡Esmeralda! ¿Dónde te tenía esta ingrata? — abrazó a Esmeralda con preocupación que, era de forma extraña, genuina.

— No lo se papá, esa tipa me tuvo a oscuras. — sollozo.

— Le pido una sincera disculpa su majestad, me arrepiento de haber secuestrado a la princesa, por eso me entrego de forma voluntaria.

Soporte burlas y humillaciones por dos días. Ahora caminaba hacía la guillotina que me esperaba para rebanarme el cuello y justo cuando iban a dejar caer la cuchilla una flecha atravesó al guardia y el otro me libero, de los nuestros.

El caos completo se desató, la guerra empezó de forma silencios el día 28 pero dejo de ser silenciosa hoy, un 31 de agosto de 1928.

En cuestión ejercicio estábamos en desventaja, por nuestro lado habían cerca de unos 10 mil soldados, pero Eriolot… ellos tenían cerca de 70 mil.

La primera fase era sacar a los civiles, dos meses.

Tuvimos 7 mil bajas en dos meses y Eriolot tuvo mil bajas.

Los siguientes tres meses la pasamos en una riña infinita, pero finalmente estábamos acorralando a Enrique

Hoy era 12 de Alejandría a solo unos minutos de ser media noches y por ende mi cumpleaños número quince…

Corrí detrás de Enrique pero tropecé y termine en el suelo, mi cuerpo estaba acabado, de forma repentina termine enferma de algo desconocido.

Enrique se acercaba, como pude me puse de pie y seguí el combate. Con cada movimiento que daba me dolía el cuerpo, danzaba entre la vida y la muerte.

La adrenalina no me permitía rendirme.

Tengo que acabar con él…

Tengo que vivir.

Tengo que acabar ya.

Lily tu cuerpo no puede más, solo acabalo ya.

Deje de perseguirlo, me detuve y lance una flecha con mi mano, logro esquivarla y caí al suelo agotada, mi corona rodo lejos al caer de mi cabeza, el hermoso vestido con el que volví a Carmín estaba hecho girones.

Enrique se volvió en mi dirección y cuando su espada apuntó a mi cuello reuní la poca energía que tenía y desate un rayo sobre los dos, cayó al suelo sobre mí, comprobé que no tenía vida.

Escuche voces a la distancia, de seguro el estruendo del rayo los alerto.

El lugar eran ruinas y el fuego era alto.

Me sentí liviana y mejor.

Pero mi cuerpo estaba mal, tenía heridas, quemaduras, suciedad y una pierna rota.

En el cielo mi vista estaba fija en la constelación de Orión, la anhelada, ¿por qué? No lo se.

Con una última respiración mis ojos se cerraron justo cuando el reloj de mi bolsillo marco las 12:00am.

Cumplí 15 años en el momento donde todo se torno oscuridad total…

Narrador

Luego de que aquella joven muriera el cielo lloro a mares.

Los reinos se lamentaron por la muerte de su salvadora.

A su funeral asistió toda la Isla Rubí, su cuerpo fue limpiado y envuelto en la seda blanca, su corona descansaba sobre su cabeza.

Su sonrisa permanecía intacta. Una sonrisa de paz, felicidad y bondad.

La reina sin coronar.

La salvadora.

La estrella pequeña.

La reina blanca.

El lago de cristal se lleno de personas a sus orillas, el cuerpo de ella flotaba sobre el agua como si no pesara nada. El agua no se lograba ver, estaba llena de flores.

Nadie se vistió de negro, solo existía el color blanco y el popurrí de colores de las flores.

Una hermosa joven acababa de morir.




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