La otra Anna

capítulo 11

Esa misma noche no dormí, me quedé despierta releyendo los extractos bacanarios hasta que solo eran números flotando sin contexto. Pasadas las tres de la madrugada oí un ruido.

Era un llanto, muy bajo como si no quisiera molestar. Salí de mi cuarto y seguí hacia la habitación de Sofía, su puerta estaba entreabierta, como siempre. Marcos le pide que no la cierre por completo. La niña estaba sentada como siempre en el suelo, con la espalda contra la cama y abrazando un peluche que le tapaba media cara y cuando me vio hizo un intento de disimulo.

—¿Puedo entrar?

Sofía asintió, sin dejar el peluche.

Me senté a su lado, procurando no invadir su espacio no dejaba de ser una conocida con el rostro de su madre. Estuvimos un rato así en silencio, hasta que ella habló primero.

—A veces sueño con la escalera.

Sentí que se me erizaba la piel.

—¿Qué sueñas?

—Ques estoy arriba, mirando hacía abajo, y hay dos mamás.—hizo una pausa y apretó con más fuerza el peluche.—LAs dos iguales, y no se cual es la de verdad.

—Sofía—intenté que mi voz sonara tranquila aunque el corazón me iba desbocado—¿Eso lo soñaste o lo viste de verdad?

La niña no contestó enseguida mirando un punto fijo en la pared.

— Papá dice que fue un sueño— dijo al fina—-Dice que los sueños se sienten muy reales a veces, pero que no hay que confundirlos con lo que pasó de verdad.

—¿Y tu que crees?

Sofía me miró entonces, pro primera vez, directamente a los ojos con una seriedad que no debería tener una niña de siete años.

—Creo que papá no estaba esa noche—. Bajó la voz — Y creo que si él dice que fue un sueño, es porqué no quiere saber lo que yo vi de verdad.



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En el texto hay: vioencia

Editado: 23.08.2026

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