La otra Montclair

Capitulo 3 - Ser observada y pertenecer

El seminario había terminado, pero Iris no lo había olvidado.
Durante dos semanas, el nombre Víctor Blackwood comenzó a aparecer en cada conversación de la facultad, en cada artículo económico, en cada debate de negocios.
Era imposible ignorarlo.
Lo que Iris no esperaba era recibir un correo dos meses después.
La Corporación Blackwood invita a la señorita Iris Torres a una entrevista para el programa ejecutivo.”
El correo no era masivo.
No era un formulario.
Era directo.
Personal.
Ella no sabía que Víctor había anotado su nombre después del seminario, intrigado por la claridad de sus preguntas.
**
La entrevista se realizó en la torre Blackwood, un edificio que parecía partir el cielo en dos.
Iris llegó con un traje sencillo y una determinación que ocultaba su nerviosismo.
Al entrar a la sala de reuniones, lo vio nuevamente.
Víctor Blackwood.
Elegante.
Inquebrantable.
Con una presencia que imponía silencio antes de abrir la boca.
Alzó la mirada cuando ella entró.
—Señorita Torres —dijo él, como si ya supiera que volvería.
Iris tragó saliva.
—Gracias por la oportunidad, señor Blackwood.
No sabía por qué se estaba esforzando tanto en no parecer afectada.
Ni siquiera entendía de dónde surgía esa necesidad.
Víctor entrelazó los dedos.
—Su desempeño en el seminario fue destacable.
No solo por sus respuestas… —la observó detenidamente— sino por su forma de cuestionar.
Iris mantuvo la postura.
No sabía si la estaba elogiando o analizando como a una pieza de ajedrez.
—Estoy aquí para aprender —respondió con firmeza.
—Y yo para saber si vale la pena invertir en usted —dijo él muy firme en su respuesta.
La entrevista duró apenas veinte minutos.
Ella salió sin saber si había sido un éxito o un desastre.
Tres días después recibió la confirmación:
había sido aceptada.
**
Ser parte del programa ejecutivo en Blackwood & Co. era un privilegio reservado a herederos, becados élite y talentos excepcionales.
Iris era la excepción entre las excepciones.
Trabajó jornadas largas, aprendió procesos completos, se mantuvo invisible y eficiente.
Víctor, desde su oficina privada, la observaba cada vez más.
No porque buscara una relación… sino porque algo en Iris lo desconcertaba.
No era sumisa.
Tampoco temeraria.
Era inteligente de una forma que no se jactaba.
Y eso, en un mundo lleno de apariencias, era casi imposible de encontrar.
**
Tres meses después, Víctor pidió que la asignaran como asistente directa en su unidad de análisis estratégico.
Un movimiento discreto, pero muy evidente para quienes conocían al CEO.
Su amigo de confianza, Marcus Hale, lo notó de inmediato.
—¿Y cuándo planeas formalizar eso que tienes con ella? —preguntó Marcus una noche, en el bar privado donde solían reunirse.
Víctor no levantó la vista de su copa.
—No tengo nada con ella.
Marcus arqueó una ceja.
—¿Seguro?
Has cambiado tu agenda para coincidir con la suya.
La proteges de los tiburones de la empresa.
Y si no estás con ella… es porque quieres estarlo.
Víctor apretó la mandíbula.
—No puedo.
La familia no aceptaría a alguien… como ella.
Marcus chasqueó la lengua.
—¿De baja extracción social?
Víctor no lo negó.
Solo bebió.
—Los Blackwood no respaldan alianzas sin utilidad estratégica —explicó—. Necesito estabilidad. Necesito un matrimonio que refuerce la empresa, no que la debilite.
Marcus lo observó con una mezcla de lástima y resignación.
—Entonces sigue mintiendo.
Pero no te sorprendas cuando esa chica decida buscar la felicidad en otro lado.
Víctor no respondió.
Le resultaba más fácil enfrentar a un mercado en crisis que enfrentarse a sí mismo.
**
Iris no sabía nada de aquella conversación.
Ella solo sabía que su relación con Víctor era… indefinible.
No era novia.
No era pareja.
No era solo asistente.
Era un vínculo silencioso, complejo, peligroso.
Uno que ella nunca confesaba a Isabella.
**
—Deberías volver a la mansión, Iris —le insistió Isabella una tarde mientras tomaban café cerca de la universidad—. El abuelo te extraña. Aiden también. No puedes seguir viviendo sola para siempre.
Iris bajó la mirada.
—No quiero volver.
—¿Por qué? —preguntó Isabella con tristeza.
—Porque no encajo —respondió ella, sin alzar la vista—. Porque sigo siendo Iris Torres… no Montclair. Y ellos no ven eso.
Isabella le tomó la mano.
—Tú eres Montclair. Eres mi hermana. El apellido no cambia eso.
Iris sonrió apenas.
—Para mí sí cambia.
**
Sin embargo, no era verdad que no extrañara la mansión.
Extrañaba a su abuelo.
Extrañaba a Aiden.
Extrañaba la sensación de pertenecer a algún lugar… aunque no quisiera admitirlo.
—Además —continuó Isabella—, el abuelo quiere organizar una fiesta. Para presentarnos oficialmente como sus nietas ante la sociedad.
—No —respondió Iris inmediatamente—. No quiero aparecer en la prensa. No quiero que nadie vea mi cara. No quiero que el mundo sepa quién soy.
Isabella suspiró.
—El mundo ya sabe que volvimos, Iris. Pero no saben cómo somos. Solo que “las gemelas Montclair reaparecieron y siguen estudiando en privado”. Nada más. Eso no durará para siempre.
Iris apartó la mirada.
—Tengo mi vida… aquí. No quiero cambiarla.
Isabella no lo dijo, pero lo pensó:
“Tienes tu vida… con él.”
**
La prensa sabía que las herederas habían regresado.
Sabían sus nombres.
Sabían que estudiaban.
Pero no tenían fotografías actuales.
No tenían apariciones públicas.
No tenían declaraciones.
Era como si solo existieran en rumores y comunicados oficiales.
Aiden mantenía todo bajo control.
El abuelo también.
Y el apellido Montclair seguía siendo un misterio envuelto en prestigio.
**
Mientras tanto, en la torre Blackwood, Víctor observaba a Iris desde la distancia.
No debía acercarse.
No debía sentir nada.
Pero cuando la vio sonreír al leer un mensaje de Isabella, algo le atravesó el pecho.
Marcus tenía razón.
Tenía que decidir entre su deber…
o lo que empezaba a querer sin admitirlo.
Y lo peor era que, sin saberlo, Iris estaba repitiendo un patrón peligroso:
Enamorarse de un hombre que jamás estaría dispuesto a elegirla.
No todavía.
No en ese mundo.
El destino ya estaba trazado.
Solo faltaba que alguien lo quebrara.



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En el texto hay: gemelas, protagonista misterioso

Editado: 21.03.2026

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