La otra Montclair

Capitulo 4 - Decisiones que nadie ve

Los años universitarios pasaron más rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado.
Isabella Montclair se graduó con honores en Artes y Gestión de Objetos de Lujo, convertida en una joven talentosa, disciplinada y con un ojo clínico para la belleza y las reliquias.
Iris, por su parte, culminó Administración y Finanzas, con un perfil tan impecable que llamó la atención de todas las empresas de la ciudad.
Pero su decisión ya estaba tomada desde hacía tiempo.
Eligió a Blackwood & Co.
Eligió a Víctor.
Eligió ese mundo silencioso.
Y eligió seguir siendo Iris Torres.
**
El día de la graduación, mientras las cámaras buscaban estudiantes privilegiados, las gemelas se mantuvieron lejos de los reflectores.
Nadie sospechó quiénes eran realmente.
Esa invisibilidad era casi una costumbre.
Después de la ceremonia, Isabella tomó la mano de su hermana con suavidad.
—¿Ahora sí volverás a la mansión? —preguntó con un brillo de esperanza.
Iris bajó la mirada.
—Isabella…
—El abuelo ya está planeando la presentación oficial —insistió ella—. Las gemelas Montclair, las herederas perdidas. Él quiere hacerlo antes de que Aidan tome el control total de la empresa. Es importante.
Iris negó levemente.
—Yo ya tengo una vida hecha. Mi trabajo, mis horarios, mi independencia…
—Tu independencia es un apartamento vacío —replicó Isabella con dulzura—. Y un corazón roto que no quieres admitir.
Iris la miró con una advertencia silenciosa.
Isabella entendió el mensaje y no insistió más… por ahora.
**
Blackwood & Co. no tardó en reclamar a Iris de tiempo completo.
Víctor la ascendió discretamente a asistente personal, un puesto que nadie más compartía.
Ella organizaba su agenda, coordinaba reuniones, manejaba sus comunicaciones, y en ocasiones, pasaba horas con él en salas privadas revisando documentos.
Para todos, era solo eficiencia.
Para ellos dos, era un secreto.
Una relación sin nombre.
Sin promesas.
Sin futuro claro.
Iris lo sabía.
Pero nunca se quejaba.
**
Una tarde, mientras Víctor revisaba informes, Marcus Hale —su amigo y socio de confianza— irrumpió en la oficina privada.
—No puedes seguir así —dijo sin permiso previo.
Víctor levantó la vista con fastidio.
—Iris está afuera —respondió con tono controlado.
—Perfecto. No voy a decir nada que ella no deba oír.
Víctor frunció el ceño.
—Marcus…
—¿Cuándo vas a formalizar lo que tienes con ella? —preguntó directo.
Víctor sostuvo la mirada por unos largos segundos.
—No tengo nada que formalizar.
Marcus rió sin humor.
—Por favor. Llevas más de un año “sin tener nada” con ella. Vienes temprano cuando ella viene temprano. Te vas tarde cuando ella se queda. Y cualquier idiota puede ver lo que sientes.
Víctor se reclinó en su silla.
—No puedo presentarla. No puedo llevarla a eventos. Mi familia jamás la aceptaría…
—¿A una mujer pobre? —lo interrumpió Marcus con tono ácido.
Silencio.
—Exacto —concluyó Víctor.
Marcus negó con la cabeza.
—Te vas a arrepentir. Esa chica vale más que toda la familia Blackwood junta. Y tú… —señaló su pecho— lo sabes perfectamente.
Víctor cerró el informe.
Pero no respondió.
Porque Marcus tenía razón.
Y admitirlo era demasiado peligroso.
**
Esa noche, Iris y Isabella cenaron juntas en un pequeño restaurante lejos de cámaras.
—¿Sigues negándote a volver? —preguntó Isabella.
—Iré cuando esté lista.
—No tienes que estar lista para ser amada —dijo Isabella con voz suave—. El abuelo solo quiere abrazarte. Aidan también.
Iris escondió la sonrisa triste detrás de su vaso.
—Tal vez… pronto.
**
Al día siguiente, mientras Iris dejaba unos documentos en recepción, escuchó una voz que reconoció inmediatamente.
—¿Iris?
Era Aidan Montclair, su hermano, elegante y sereno como su abuelo.
Ella se detuvo, sorprendida.
—¿Aidan? ¿Qué haces aquí?
Él sonrió con alivio auténtico.
—Vine a buscarte. Te hemos llamado toda la semana.
Ella respiró hondo.
—Lo sé. He estado ocupada.
Aidan la observó con una mezcla de ternura y preocupación.
—No quiero presionarte, pero… te extrañamos. Especialmente el abuelo. Y yo… —dudó un instante—. Yo también.
Iris bajó la mirada, sintiendo una punzada en el pecho.
—Lo sé.
Hablaron unos minutos más sobre la universidad, sobre Isabella, sobre el futuro de la familia Montclair.
Aidan nunca preguntó por Víctor, ni por su trabajo, ni por su vida privada.
Solo la trató como lo que siempre había sido:
Su hermana.
**
Víctor vio la escena desde su coche aunque jamás lo admitiría.
No escuchó la conversación, pero ver a Iris sonreír con esa calidez despertó un malestar que no supo nombrar, sus ojos solo estaban en ella pues solo podía ver de espaldas a otra mujer que también parecía estar con ellos.
Celos.
O algo peor.
Marcus quien estaba a su lado observo la escena por el vidrio.
—Dime que solo es un primo lejano.
Víctor no parpadeó.
—No me importa.
Marcus sonrió con sorna.
—Entonces apresúrate, antes de que se dé cuenta de que merece algo mejor.
Víctor apretó los puños.
No sabía si Marcus se equivocaba.
O si tenía demasiada razón.
**
Esa misma noche, Iris se quedó hasta tarde organizando documentos en la oficina de Víctor.
No hablaron mucho.
Él estaba distante.
Ella, silenciosa.
Se querían, pero de una forma desigual.
De una forma que rompía más de lo que unía.
Y mientras la ciudad dormía, el abuelo Montclair ultimaba detalles para un anuncio que cambiaría todo:
La presentación oficial de sus nietas.
Nadie estaba listo para lo que venía.
Ni siquiera Iris.



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En el texto hay: gemelas, protagonista misterioso

Editado: 21.03.2026

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