La paz que buscaba en mí

Tal ves en otra vida

Tal vez en otra vida yo sería diferente.
Tal vez no habría aprendido a llorar en silencio para que nadie me escuchara.
Tal vez no tendría que abrazarme fuerte por las noches mientras mi corazón pide auxilio.
Tal vez no me preguntaría a cada segundo si soy suficiente…
si valgo…
si importo…

Tal vez en otra vida ya habría alcanzado todas esas metas que aquí me parecen tan lejanas.
Tal vez tendría un carácter más fácil de amar, sin tantas espinas.
Un cuerpo que nadie juzgue, ni siquiera yo.
Una mente que no se convierta en tormenta.

Tal vez en otra vida mis cicatrices serían sólo historias de guerra y no heridas abiertas.
Tal vez mi reflejo en el espejo sería mi amigo y no mi juez.
Tal vez, en esa otra vida, yo sería exactamente lo que creo que aquí me falta ser.

Pero… ¿y si esa “otra vida” nunca llega?
¿Y si la verdadera oportunidad está aquí, donde duelen los pasos, pero también donde se siembran los sueños?
A veces desperdiciamos lo que tenemos por mirar lo que imaginamos.
Idealizamos una versión futura, perfecta…
y olvidamos que ahora mismo somos una obra en proceso.

Compararnos con quienes ya vivieron más camino que nosotros… es injusto.
Cada quien lucha con sus propios gigantes.
Cada quien carga su propia historia.

¿Por qué exigirme estar al nivel de alguien que ha vivido tres veces más que yo?
¿Por qué sentirme menos por ir más lento?
Si cada proceso tiene su tiempo…
y cada flor florece en su estación.

Al final, soñar con “otra vida” puede ser una forma de huir de esta.
De evitar el esfuerzo de construir, día tras día, algo mejor.
De postergar la felicidad con la excusa del “algún día”.

Pero la vida no funciona así.
La vida es aquí.
La vida es ahora.
La vida es esta… con lo bueno, con lo roto, con lo imperfecto.

Así que deja de pedirle a otra vida lo que puedes sembrar en esta.
Celebra cada pequeña victoria:
el día que fuiste valiente,
el día que te levantaste aunque doliera,
el día que creíste un poquito más en ti.

Porque aunque a veces desearíamos despertar siendo una persona nueva…
la verdadera magia está en reconocer que ya podemos empezar a serlo,
paso a paso, pensamiento a pensamiento,
sin prisa pero sin rendirse.

Tal vez en otra vida yo sería exactamente lo que deseo…
pero hoy estoy aprendiendo a ser exactamente lo que necesito.

Y ¿sabes qué?
Tal vez esta vida—la que tanto me cuesta, la que me desafía, la que me rompe—
sea la que me hará brillar de verdad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.