La Perla Ii: Por libertad

Capítulo 61 - Parte 1 [Final]

Annie no se había acercado mucho. Fue cautelosa, cuando todos entraron en tropel a la plaza, ella retrocedió. No quería arriesgar su vida en vano. Y no era que no le preocuparan los niños y las personas inocentes que andaban por ahí, pero  ella tenía un objetivo claro. Solo tenía que acabar con la vida de una persona para que todo eso se acabe. Cuando matara a Daniel, los matones que fueron a rescatarlo huirían, pues sin su objetivo vivo ya no había nada que hacer ahí. 

Cualquiera podría pensar que la muerte de Daniel McRostie era una idea tentadora y emocionante para ella, pero no era así. Odiaba tener que matarlo, porque era un final hasta piadoso para una rata miserable como él. Un disparo y adiós, todo muy fácil. Ni siquiera había empezado a pagar su condena, apenas estaba empezando a sufrir. Tanto que se esforzó por llevarlo al hoyo para al final tener que sacrificarlo. No, eso no le hacía nada de gracia. Pero era lo que tenía que hacer. Porque al contrario de lo que muchos pensaban, Annie sí tenía conciencia. Y jamás podría vivir tranquila si un niño moría por culpa de ese miserable.

Así que se mantuvo oculta, buscando un ángulo para disparar. Era difícil, porque el desgraciado estaba cubierto por los matones que contrataron para rescatarlo. Querían a Daniel vivo, y lo estaban haciendo bien. Maldijo, aquello iba a resultar más complicado de lo que pensó. O al menos así hubiera sido, si es que no hubiera aparecido un elemento sorpresa. Un hecho inesperado, en realidad. Se quedó boquiabierta, no se lo podía creer. En medio de tanto alboroto por la explosión ni siquiera fueron a ver al desgraciado, pero ahí estaba. Vivo y coleando. Neil tenía a Jennifer y la amenazaba con un cuchillo mientras avanzaban.

Todo lo demás pasó rápido, pero ella supo mantener la cabeza fría para actuar. El demente de Neil reclamaba que suelten a Daniel, y los matones accedieron a negociar. Ese era el momento. Daniel se separó del grupo, y llevaba el arma que le dieron. Cuando la levantó y vio que iba a dispararle a Jennifer, ella fue más rápida.

La primera en disparar fue Annie, ella derribó a Daniel McRostie. No le disparó a la cabeza, le dio directo al vientre. Este se paralizó del dolor y cayó de lado al piso. La desgracia era que aún tenía el arma que le dieron en la mano, y no estaba muerto. Podía disparar. Lo hizo, apuntó a Jennifer, quería matarla mientras ella se arrastraba a un lado. Pero entonces empezó el caos. Los hombres que soltaron a Daniel quisieron acercarse para cubrirlo otra vez, pero los oficiales no los dejaban avanzar. En medio de todo estaba Neil Arnold, quien se arrojó al piso imitando a Jennifer. Una vez más se había iniciado el tiroteo entre los oficiales y los bandidos, y en pleno fuego cruzado estaba Jennifer.

No, es que ella no estaba sola. Pasó en apenas segundos, pero fue lo suficiente para que hasta a Annie le entrara el pánico. El niño Julius iba corriendo a salvar a su mamá. ¿Qué pasaría en su infantil mente? ¿Por qué Julius decidió ir por mamá? ¿Era pánico quizá? Podía ser. Ella era su madre, la amaba con fuerza, y le habían enseñado desde muy pequeño que los hombres deben cuidar de las mujeres, que deben ser caballeros y protegerlas de todo. O al menos eso se le ocurrió a Annie, nunca lo sabría con certeza. Cuando Jennifer lo vio intentó correr hacia él, intentó lanzarse sobre su hijo y cubrirlo con su cuerpo para protegerlo de las balas. Annie pensó que Jen lo lograría, y también pensó que moriría en el proceso. Que salvaría a su hijo, pero le dispararían por la espalda.

Pero Jennifer tropezó con su vestido y cayó de costado. Intentó ponerse de pie otra vez, estaba adolorida. Y si hasta hace un momento todo era caos, ahora las cosas se estaban aclarando un poco. Daniel seguía vivo, el miserable de Neil Arnold lo estaba cubriendo. Ambos estaban en el suelo, se habían arrastrado a un lado para evitar las balas. Y desde ahí, Daniel quiso vengarse. Todos se disparaban unos a otros, los bandidos caían, los oficiales resistían. Y Daniel apuntó una vez más a Jennifer, si no fuera por ese tropiezo la mujer ya estaría muerta. Pero él no se rendía, aún podía darle.

Ella no fue la única que notó aquello. Julius corría hacia mamá, Jennifer estaba en el piso. Cuando Orlando lo notó empezó a correr hacia el niño para cubrirlo, pero una bala le alcanzó. Por un instante Annie contuvo la respiración, lo vio caer. Pensó que estaba muerto, pero él intentó levantarse. No había sido mortal. Y ahora el niño estaba ahí, expuesto a las balas de Daniel. Ese fue justo el error de McRostie. Desde donde estaba, escondido al ras del piso, Annie no podía darle. Pero cuando se incorporó para darle a Julius en venganza contra Jennifer, ella pudo dispararle.

Aún así, fue tarde. Las balas ya habían salido de la pistola de McRostie cuando la puntería de Annie le alcanzó. Le había dado en el cuello, y Neil Arnold no pudo cubrirlo. Ya para ese entonces los oficiales y hombres de La Perla habían logrado que los bandidos retrocedieran, solo por eso Annie salió de su escondite y fue a ver si logró matar a su enemigo. Eso era su prioridad, y aún así se tomó unos segundos para ver qué había pasado con el niño y Jennifer. Ambos estaban en el piso.

Al lado del cuerpo herido de muerte de Joseph.

No se lo pudo creer. Antes le había parecido ver que Joseph iba corriendo hacia ellos, y ahora estaba segura de lo que pasó. Joseph se interpuso entre las balas y Julius. Él le había salvado la vida al niño.

Pero ese no era su asunto, de eso ya se hablaría después. Ella solo tenía a alguien en mente, y ya no habría piedad para él. Los oficiales habían avanzado, Annie ya podía caminar entre ellos con seguridad. Cuando llegó y vio a Neil Arnold ni siquiera se molestó en gastar sus balas en él. Ese sí que merecía la horca, no sería ella la encargada de ajusticiarlo. Le dio una patada y lo apartó. El hombre ya estaba bastante adolorido después de escapar de la prisión en ruinas. McRostie era todo suyo.




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