La Piedra de Shambala.(volumen 3)

Capítulo 4: La Falsa Luz.

​Escena: Himalaya. Campamento base de Los Iluminados del Pico. Noche.
​Ethan había neutralizado al líder de la guardia, y Zara había silenciado al equipo de asalto. La entrada al complejo subterráneo estaba justo detrás de la tienda de comando: una pesada puerta de acero reforzada, oculta por una proyección holográfica de roca.
​—Necesitan comunicación para abrir esto —dijo Zara, examinando el teclado numérico junto a la puerta—. No van a usar una llave. Usarán un código de radiofrecuencia, como el garaje de un capo de la mafia.
​[El Engaño del Transmisor]
​Zara tomó el transmisor satelital capturado. Sabía que los sistemas de seguridad de este tipo a menudo tenían un código de reconocimiento grabado en la señal de "todo despejado".
​—Voy a hacer que el sistema piense que el líder de la guardia ha vuelto y está pidiendo acceso de rutina —dijo Zara.
​Zara hackeó el transmisor, extrayendo el código de radiofrecuencia de acceso. Lo inyectó en el sistema de la puerta, haciendo que el transmisor de la guardia emitiera un pulso falso: "Líder de Guardia. Perímetro despejado. Solicitando entrada para repostaje."
​La respuesta fue inmediata. Una luz verde parpadeó y la pesada puerta de acero se deslizó hacia los lados con un siseo hidráulico.
​—¡Funciona! ¡El sistema cree que somos ellos! —susurró Ethan.
​—Exacto. Pero el engaño durará unos minutos. ¡Adentro!
​[Infiltración al Subterráneo]
​Ethan y Zara entraron en el complejo subterráneo. Era un laberinto de túneles excavados con precisión, forrados con cemento y tuberías. El aire era cálido, indicando la presencia de generadores potentes.
​—Deben haber construido esto en secreto durante años. Esto no es un simple campamento. Es un centro de operaciones —dijo Ethan.
​Siguieron el túnel principal, guiados por el zumbido de los generadores. En una de las paredes, encontraron un mapa esquemático rudimentario, grabado con tiza.
​—Aquí está. El Santuario del Éter —dijo Ethan, señalando una cámara en el mapa—. El lugar donde creen que la Piedra de Shambala otorga la inmortalidad.
​El mapa mostraba tres caminos hacia el Santuario. Uno era la ruta directa y vigilada. Otro era un conducto de ventilación angosto. El tercero era un pozo de desechos marcado con una X.
​—Los túneles de ventilación son demasiado estrechos para el equipo —dijo Zara.
​—El pozo de desechos estará sin vigilancia. Y el mapa dice que termina directamente en la sala adyacente al Santuario —dijo Ethan. Escena: Himalaya. Complejo subterráneo de Los Iluminados del Pico. Pozo de desechos.
​Ethan y Zara llegaron al pozo de desechos, un conducto vertical de metal y piedra que descendía al menos veinte metros. Olía horriblemente a combustibles quemados y aceite industrial.
​—Este conducto lleva el escape de los generadores a un vertedero profundo. Es la única ruta sin vigilancia, pero la ventilación es terrible —dijo Ethan, sintiendo el aire espeso.
​[Gases Venenosos]
​Apenas abrieron la escotilla, una ráfaga de aire caliente y tóxico los golpeó.
​—¡Monóxido de carbono! Y quizás metano —siseó Zara, sus ojos lagrimeando—. No es letal en el exterior, pero aquí, a esta concentración, nos dejará inconscientes en minutos.
​—Necesitamos los tanques de oxígeno. ¡Rápido!
​Del kit de "ayuda humanitaria", Ethan y Zara sacaron dos pequeños tanques de oxígeno portátiles y máscaras de respiración de media cara, diseñadas para emergencias en ambientes contaminados. Esto les daría unos treinta minutos de aire limpio.
​—Esto es un reloj de arena, Ethan. Tenemos treinta minutos para encontrar a Benjamin y la Piedra antes de que tengamos que ascender —dijo Zara, asegurando su máscara.
​[El Descenso Complicado]
​Comenzaron el descenso con cuerdas de escalada. El pozo era resbaladizo por el aceite y la condensación, y los gases hacían que sus mentes se sintieran confusas a pesar del oxígeno.
​A mitad de camino, la cuerda de Ethan quedó atrapada.
​—¡Mi cuerda! ¡Atascada en la rejilla de ventilación de desechos! —jadeó Ethan.
​Zara estaba descendiendo justo encima de él. Intentar soltar la cuerda podría causar un desprendimiento en el conducto y la caída de Ethan. Escena: Himalaya. Complejo subterráneo de Los Iluminados del Pico. Pozo de desechos. 10 metros de profundidad.
​Ethan estaba colgando, su cuerda de escalada atrapada firmemente en un borde afilado de la rejilla de ventilación. Los gases venenosos arremolinándose debajo hacían que cada segundo fuera precioso.
​—No puedo tirar sin riesgo de cortar la cuerda y caer —jadeó Ethan, sintiendo el agarre de los guantes resbaladizo por el aceite.
​—Tranquilo, mi amor. La rejilla es de metal de bajo grado. No te muevas —dijo Zara.
​[Corte Ácido y Precisión]
​Zara sacó de un pequeño vial sellado en su cinturón táctico una solución ácida concentrada, diseñada para fundir o corroer cerraduras de metal rápidamente. Era peligrosa de manejar, especialmente en un descenso vertical y resbaladizo.
​Ethan la miró, con los ojos bien abiertos detrás de su máscara de oxígeno.
​—¿Vas a disolver la rejilla?
​—Solo el pequeño punto de contacto que atrapa tu cuerda. La química es más rápida y silenciosa que mi cuchillo —dijo Zara.
​Con una precisión asombrosa, Zara abrió la boquilla del vial. Usando su mano como guía, dejó caer solo tres gotas del compuesto corrosivo directamente sobre el punto exacto donde el metal de la rejilla estaba aprisionando el nylon de la cuerda de Ethan.
​La reacción fue inmediata y silenciosa. Un chorro diminuto de humo cáustico se elevó, y el metal de bajo grado se debilitó instantáneamente.
​¡SNAP!
​El borde de la rejilla cedió. La cuerda de Ethan quedó libre, y él continuó su descenso.
​—¡Libre! ¡Eso fue... brillante y aterrador! —exclamó Ethan.
​—Menos mal que trajimos el kit de herramientas del agente 007 en lugar del bisturí. ¡Sigue bajando!
​[Llegada al Santuario]
​Llegaron al fondo del pozo y salieron por una angosta abertura a un túnel lateral. Se quitaron las máscaras, sabiendo que ya estaban fuera de la cámara de gases.
​El túnel se abría a una cámara grande, iluminada por luces rojas parpadeantes. Era el Santuario del Éter.
​En el centro de la sala, un hombre de edad avanzada, vestido con túnicas blancas y rodeado de seguidores con capuchas, estaba de espaldas a ellos. Era "El Maestro Arcano".
​Y lo más importante: Benjamin Thorne estaba atado a una silla de piedra. En el pecho de Benjamin, la piel estaba marcada con el Ojo de la Providencia, y frente a él, suspendido en el aire por una débil fuerza electromagnética, flotaba el objeto de su búsqueda: la Piedra de Shambala.
​No era un fragmento. Era un cubo de cristal azul brillante que pulsaba con una luz interna.
​—¡Ahí está el niño! ¡Y la Piedra! —susurró Zara.
​—La Piedra está siendo activada. Están listos para el ritual de la inmortalidad —dijo Ethan. Escena: Himalaya. Complejo subterráneo de Los Iluminados del Pico. Santuario del Éter.
​La cámara era inmensa y silenciosa, a excepción del crepitar de las antorchas eléctricas. En el centro, el Maestro Arcano —un hombre delgado con una calva reluciente y túnicas de seda blanca— estaba de espaldas, rodeado por diez de sus seguidores encapuchados. Frente a él, en un altar de piedra, estaba Benjamin Thorne, atado con cadenas.
​El cubo de cristal azul —la Piedra de Shambala— flotaba entre Benjamin y el Maestro Arcano, pulsando con una luz hipnótica.
​—¡Están listos para el ritual! —susurró Zara, con la mano en su Glock.
​—No dispares —ordenó Ethan, su voz tensa—. Si dañamos ese cubo ahora, no sabemos qué hará.
​[El Pulso Psíquico]
​El Maestro Arcano levantó las manos. Su voz, profunda y resonante, rompió el silencio con un canto sánscrito antiguo, una letanía de poder.
​A medida que el canto aumentaba, el Cubo de Shambala reaccionó. La luz azul se intensificó hasta volverse cegadora, y luego el cubo emitió un pulso de energía invisible. No fue un sonido, ni una onda de choque. Fue un ataque directo a la conciencia.
​¡BWOOOMM!
​El pulso psíquico golpeó a Ethan con la fuerza de un rayo. Él, el hombre de la ciencia, el profesor que creía en la lógica, fue inundado por una cascada de imágenes y sensaciones. Su mente fue violentada.
​Ethan se agarró la cabeza, cayendo de rodillas.
​—¡Ethan! —gritó Zara, pero ella estaba protegida en parte por el entrenamiento del MI6 contra la guerra psicológica.
​[El Terror de Ethan]
​La Piedra de Shambala no le mostraba terror, le mostraba verdad. Ethan vio el universo como un lugar de caos frío y absoluto. Vio su vida, su amor por Zara, su trabajo, como ilusiones patéticas, creadas por una mente que se aferraba al orden. El Cubo de Shambala estaba introduciendo en su mente la idea de que el control del Maestro Arcano era el único camino hacia la paz universal.
​—No hay libre albedrío... solo el éter... entrega tu mente a la verdad... —escuchó Ethan, una voz sin sonido que taladraba su cerebro.
​El Maestro Arcano se giró lentamente, sonriendo. Él no lo había visto, pero había sentido su presencia psíquica.
​—¡Intrusos! ¡No podrán detener la ascensión! ¡La inmortalidad será nuestra! —gritó el Maestro Arcano, con una furia fanática.
​Ethan luchó contra el asalto mental, intentando recordar el rostro de Zara, intentando aferrarse a la lógica de que la Piedra era solo un cristal que amplificaba el pensamiento, no la verdad divina.
​—¡Zara! ¡El Cubo está amplificando el deseo de inmortalidad del Maestro! ¡Tienes que romper su concentración! —jadeó Ethan, apenas capaz de hablar.
​El Maestro Arcano levantó la mano hacia Benjamin Thorne, listo para extraer la esencia de su vida y comenzar la transferencia al altar. Escena: Himalaya. Complejo subterráneo de Los Iluminados del Pico. Santuario del Éter.
​Ethan estaba de rodillas, con el rostro pálido y sudoroso por el asalto mental del Cubo de Shambala. El Maestro Arcano, sintiendo la intrusión, se había girado y se disponía a completar el ritual de inmortalidad, comenzando por el sacrificio de Benjamin.
​—¡La entrega es el camino! ¡La Piedra nos ha mostrado la verdad! —gritó el Maestro Arcano, alzando un cuchillo ceremonial sobre el joven.
​[Ataque Sónico y Resonancia]
​Zara no dudó. El pulso psíquico había debilitado a Ethan, pero a ella solo la había enfurecido. Sabía que un ataque directo al Maestro sería letal y probablemente dañaría la Piedra. Tenía que atacar el mecanismo de amplificación.
​Sacó de su arnés un proyectil de goma sónica, un dispositivo no letal que lanza una onda de choque enfocada y frecuencias aturdidoras. Apuntó con precisión quirúrgica, no al Maestro, sino a la base del altar de piedra donde el Cubo de Shambala flotaba.
​¡BZZZZZZ!
​El proyectil sónico golpeó el punto exacto de resonancia del altar. La vibración fue brutal. El canto del Maestro Arcano se distorsionó.
​El efecto en el Cubo de Shambala fue inmediato y devastador. La Piedra, que estaba amplificando la mente del Maestro, no pudo distinguir la frecuencia psíquica del Maestro de la vibración sónica. La resonancia física interfirió con la resonancia mental.
​El Cubo de Shambala emitió un grito de energía estática. La luz azul parpadeó violentamente y luego se apagó, cayendo sobre el altar con un clac metálico y muerto.
​[Caos en el Santuario]
​La concentración del Maestro Arcano se rompió por completo. Él y sus diez seguidores encapuchados se llevaron las manos a la cabeza, gritando de dolor. El Cubo de Shambala, ahora inactivo, había dejado de transmitir, causando un choque de abstinencia en sus mentes psíquicamente dependientes.
​—¡Mi poder! ¡Han destruido la pureza del éter! —aulló el Maestro Arcano, cayendo de rodillas.
​—¡El Cubo está inactivo! ¡Vamos por Benjamin! —gritó Zara.
​Ethan, ya recuperado de la agresión mental, se levantó con el rostro determinado.
​—Los tengo a ellos. ¡Tú ve por Benjamin y la Piedra!
​Zara se lanzó al altar, mientras Ethan disparaba dos dardos aturdidores a los seguidores más cercanos.
​[El Enfrentamiento]
​El Maestro Arcano, ciego de rabia, sacó un pequeño cuchillo y se lanzó contra Zara.
​—¡Morirás por profanar el santuario!
​Zara, con una agilidad increíble, bloqueó el ataque con su antebrazo reforzado y lo desarmó con un movimiento fluido de artes marciales. El Maestro, al perder el cuchillo, giró sus ojos inyectados en sangre hacia el suelo, listo para recoger el objeto de su deseo: el Cubo de Shambala.



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En el texto hay: aventura, acción , espionaje

Editado: 14.12.2025

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