La Piedra de Shambala.(volumen 3)

Capítulo 5: La Piedra en Nuestras Manos.

​Escena: Himalaya. Complejo subterráneo de Los Iluminados del Pico. Santuario del Éter.
​El Maestro Arcano, despojado de su poder mental por el ataque sónico de Zara, se lanzó hacia el Cubo de Shambala con la desesperación de un adicto. Su objetivo era tocarlo, restaurar su conexión psíquica e invocar a sus seguidores.
​—¡La verdad es eterna! ¡El éter es mío! —gritó el Maestro.
​[Apalancamiento de la Cueva]
​Ethan, viendo que Zara estaba ocupada inmovilizando a los seguidores restantes, tuvo una fracción de segundo para actuar. Se acercó al altar.
​—¡No la toques! —gritó Ethan.
​En lugar de detener al Maestro, Ethan se concentró en la arquitectura de la sala. Había notado un pequeño saliente de roca en la pared detrás del altar, que parecía fuera de lugar.
​Ethan sacó rápidamente un dispositivo de seguimiento de su kit de escalada (diseñado para adherirse a superficies). Con una puntería perfecta, lo lanzó al Cubo de Shambala justo antes de que el Maestro lo agarrara.
​El Maestro Arcano agarró el Cubo, pero el dispositivo de seguimiento añadió un peso inesperado y desequilibrante justo en el momento en que se inclinaba.
​¡BAM!
​El Maestro, fuera de balance, cayó hacia adelante. Su cuerpo, con el peso añadido del Cubo de Shambala, golpeó con fuerza el saliente de roca que Ethan había notado.
​El saliente era, de hecho, un interruptor de pared camuflado. Al ser presionado con el peso del Maestro Arcano, una gran porción de la pared de la caverna se deslizó, bloqueando la única salida principal y revelando un pasadizo de piedra.
​—¡Trampa activada! —gritó Zara.
​[El Cubo y el Rescate]
​El Maestro Arcano quedó atrapado bajo la roca deslizante, inmovilizado. Zara se acercó, desarmándolo y asegurando el Cubo de Shambala. El Cubo estaba frío, inactivo, pero vibraba ligeramente en su mano.
​Ethan corrió hacia Benjamin Thorne, quien estaba semiconsciente en la silla de piedra.
​—Benjamin, ¿estás bien? —preguntó Ethan, cortando las cuerdas.
​—La Piedra... el Cubo... me mostró que el verdadero templo está más profundo. Necesitan un sello de sonido para abrirlo —murmuró Benjamin, antes de desmayarse por el trauma.
​—El sonido. El Susurro de Buda —dijo Zara, revisando la Piedra.
​En ese momento, las alarmas de emergencia sonaron en todo el complejo. Los seguidores que no habían sido aturdidos se reagrupaban en los túneles.
​—El bloqueo de la puerta principal no es permanente. ¡Tenemos que salir de aquí! —dijo Zara. Escena: Himalaya. Santuario del Éter. Las alarmas suenan.
​El Maestro Arcano estaba inmovilizado. Los seguidores estaban aturdidos o reagrupándose para liberar a su líder. Ethan sostenía a Benjamin Thorne, y Zara tenía el Cubo de Shambala inactivo.
​—¡El pasadizo! —ordenó Zara, señalando la abertura de piedra que se había revelado al activarse la trampa de Ethan.
​—Es angosto y no está iluminado. Pero es nuestra única salida antes de que abran la puerta principal —dijo Ethan, ayudando a Benjamin a ponerse de pie.
​[El Túnel Tibetano]
​Se metieron en la oscuridad del pasadizo. Era un túnel de piedra arenisca fría, evidentemente más antiguo que el moderno complejo de Los Iluminados del Pico. Ethan usó su luz frontal para iluminar los muros.
​—Esto debe ser parte del antiguo sistema de cuevas tibetanas. Tienen miles de años —dijo Ethan.
​Benjamin, todavía débil pero consciente, asintió. —Los Iluminados no lo han explorado... por miedo a las... viejas trampas.
​—Entonces usaremos esas trampas a nuestro favor —dijo Zara.
​Mientras avanzaban, el túnel comenzó a descender bruscamente. De repente, Ethan pisó algo inestable. Un sonido de grava desprendiéndose resonó en la estrecha cámara.
​—¡Cuidado! ¡Una trampa de peso! —gritó Zara.
​[El Colapso de la Escalera]
​Una porción de las escaleras de piedra tallada que descendían colapsó, abriendo un agujero negro de unos diez metros de profundidad. Ethan y Zara lograron saltar hacia atrás, pero Benjamin, al estar débil, se resbaló.
​—¡Benjamin! —gritó Zara, lanzándose.
​Zara logró agarrar la mano de Benjamin justo antes de que cayera al vacío. El peso combinado de Zara, su equipo y Benjamin tiraba peligrosamente. Ethan se aferró al cinturón de Zara.
​—¡No puedo sostenerlo mucho tiempo! ¡El borde se está rompiendo! —jadeó Zara. Escena: Himalaya. Túnel Tibetano. Escalera colapsada.
​Zara estaba colgando del borde, sujetando firmemente a Benjamin, cuyo peso combinado amenazaba con arrastrarlos a ambos al abismo. Ethan se aferraba a la correa de seguridad de Zara.
​—¡El borde se desmorona! ¡Date prisa, Ethan! —gritó Zara, luchando contra la gravedad.
​[Soporte de la Columna]
​Ethan escaneó rápidamente la cámara. En lugar de centrarse en el agujero, miró hacia arriba. Notó una columna de piedra tallada cerca del techo. No parecía portante, pero su posición sugería un uso ritual que podría afectar el equilibrio estructural de la caverna.
​—¡Zara, dame tu bala de impacto cinético! ¡Rápido! —pidió Ethan.
​Zara, sin entender el plan, sacó de su bolsillo un proyectil de impacto cinético (una bala de goma dura no letal utilizada para derribar puertas).
​Ethan se deslizó precariamente hasta tener ángulo. Apuntó con la bala de impacto a la base de la columna de piedra tallada.
​¡THWACK!
​La bala, disparada con fuerza, golpeó la base de la columna ritual. No la derribó, pero el impacto envió una onda de choque a través de la antigua mampostería, redistribuyendo momentáneamente la tensión que estaba concentrada en el borde de la escalera.
​El temblor se detuvo, y el sonido del desmoronamiento cesó. El borde inestable se estabilizó momentáneamente.
​—¡Ahora, Zara! ¡Usa la tensión de la cuerda! —gritó Ethan.
​Zara, aprovechando la estabilización, se impulsó con un esfuerzo monumental y logró subir a Benjamin, tirando de él de vuelta al suelo firme del túnel.
​—¡Increíble! ¿Cómo supiste que esa columna lo detendría?
​—Arqueología, mi amor. Los rituales y la ingeniería estructural antigua a menudo estaban vinculados. Estaban diseñando un punto de tensión para liberar la energía del sacrificio, no para sostener el techo —dijo Ethan, ayudando a Benjamin.
​[La Piedra y el Destino]
​Se reagruparon. El Cubo de Shambala estaba seguro. Benjamin, aunque débil, ya caminaba por sí mismo.
​—Tenemos que ir al Monasterio Suspendido —dijo Benjamin—. Es la única ruta segura fuera de la montaña.
​—¿Y qué pasa con la Piedra, Benjamin?
​—El Cubo es la llave. La Piedra de Shambala es el Corazón de la Montaña. Y la única forma de contener su poder psíquico es devolverlo al lugar donde fue creado: el Monasterio Suspendido.
​—Entonces el monasterio no es la guarida de la secta, ¡es la prisión de la Piedra! —exclamó Ethan.



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En el texto hay: aventura, acción , espionaje

Editado: 14.12.2025

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