Escena: Himalaya. Túnel Tibetano. A punto de amanecer.
Ethan, Zara, y Benjamin Thorne avanzaron rápidamente por el túnel. El ruido de las alarmas y los gritos de los seguidores del Maestro Arcano se desvanecieron detrás de ellos.
—La salida debe estar cerca —dijo Zara, sintiendo que el aire se volvía más frío y fresco.
—El Monasterio Suspendido está construido directamente sobre esta pared de acantilado. El túnel debe desembocar en un pasadizo exterior —dijo Benjamin, apoyándose en la pared.
[La Grieta de Cristal]
De repente, el túnel terminó abruptamente. Ante ellos, la pared de piedra había desaparecido. La salida era una cornisa estrecha que daba a un abismo. Pero lo más aterrador era el obstáculo en la cornisa.
Una grieta de cristal masiva se abría en el suelo, separando el túnel del pasadizo que conducía al Monasterio Suspendido. La grieta era de unos tres metros de ancho, y en su fondo, cientos de metros abajo, solo había niebla y roca. El interior de la grieta estaba lleno de estalactitas y estalagmitas de hielo puro, creando un laberinto de cristal brillante. El viento rugía a través de ella.
—¡Es una fisura de tensión! El peso del monasterio está forzando la roca —dijo Ethan, midiendo la distancia.
—Demasiado ancho para saltar, especialmente con Benjamin herido. Y no hay dónde asegurar una cuerda —dijo Zara.
En ese momento, dos seguidores de Los Iluminados del Pico armados con picos de hielo aparecieron por el túnel, habiéndolos rastreado.
—¡Alto! ¡Entreguen la Piedra al Maestro! —gritó uno. Escena: Himalaya. Túnel Tibetano. Grieta de Cristal.
Dos seguidores de Los Iluminados del Pico los acorralaron contra la grieta. La distancia de tres metros era insalvable con Benjamin herido, y el abismo rugía debajo.
—¡Entreguen la Piedra! ¡O serán purificados por la caída! —gritó el seguidor.
—No tenemos tiempo —dijo Zara. Ella sostenía el Cubo de Shambala en una mano, sintiendo la vibración sutil del cristal.
[Puente Psíquico de Hielo]
Zara recordó el asalto mental que sufrió Ethan. El Cubo amplificaba la voluntad. Si el Maestro Arcano podía amplificar la ambición de la inmortalidad, quizás Zara podría amplificar la necesidad de estabilidad.
Zara cerró los ojos y se concentró intensamente, forzando su voluntad de supervivencia en el cristal. Visualizó una línea sólida y firme de hielo conectando el borde del túnel con el pasadizo del monasterio. Era una concentración pura en la física y el equilibrio.
El Cubo de Shambala reaccionó. La luz azul, que había estado apagada, se encendió con un pulso suave pero firme.
En el corazón de la grieta, donde el aire gélido era más denso, el vapor de agua y las estalactitas de hielo reaccionaron al pulso psíquico. Las estructuras de cristal en el aire se congelaron y se unieron instantáneamente, formando una pasarela temporal de hielo de un metro de ancho sobre el abismo.
—¡El puente! ¡Funciona! —exclamó Ethan.
—¡Es un milagro! ¡Es la Piedra! —gritó Benjamin.
[Escape y Defensa]
—¡Vamos! ¡La conexión no durará! —ordenó Zara.
Ethan tomó a Benjamin bajo el hombro y cruzaron la pasarela de hielo. Zara fue la última, manteniendo su concentración en el Cubo.
Los seguidores de Los Iluminados del Pico, estupefactos, intentaron seguir. El primer seguidor puso un pie sobre el hielo psíquico. El Cubo de Shambala, al detectar una mente con intenciones hostiles, revirtió el efecto.
Con un crujido ensordecedor, el puente de hielo se disolvió en miles de fragmentos. El seguidor cayó al vacío con un grito ahogado. El segundo, aterrorizado, se detuvo en seco.
Zara giró y apuntó su Glock a la cabeza del último hombre.
—El Cubo está en nuestras manos. No lo intentes de nuevo —advirtió Zara.
El seguidor, superado por el terror y la pérdida de su compañero, se retiró al túnel.
[Llegada al Monasterio]
Ethan, Zara y Benjamin llegaron al pasadizo del Monasterio Suspendido. El aire era cálido. Había una paz palpable, la antítesis del complejo subterráneo. El monasterio estaba construido en el acantilado, rodeado de estupas y banderas de oración.
—Hemos llegado. El Monasterio de la Unidad. El Cubo debe ser devuelto al Corazón del Buda, la cámara central —dijo Benjamin, con la voz más clara.
—Pero, ¿cómo entramos en el corazón, Benjamin? Nos dijiste que se necesita un sello de sonido —preguntó Ethan.
Benjamin sonrió con debilidad. —Ya lo tienen. El Cubo. El Susurro de Buda no es el viento. Es el sonido de la Piedra de Shambala resonando.
Editado: 14.12.2025