Escena: Himalaya. Monasterio Suspendido. Amanecer.
Ethan, Zara y Benjamin entraron al Monasterio de la Unidad. El lugar estaba habitado por una docena de monjes ancianos que los recibieron sin sorpresa, como si hubieran esperado su llegada. Tenzing apareció entre ellos, sonriendo.
—La luz de Buda los ha guiado —dijo Tenzing.
—El Cubo de Shambala debe ser contenido. El Maestro Arcano lo activó con la ambición de la inmortalidad. Necesitamos neutralizar su influencia psíquica —dijo Zara.
—Síganme. Al Corazón del Buda —dijo Tenzing.
[El Corazón del Buda]
La cámara central del monasterio no era un lugar de oración, sino un depósito de energía. En el centro había un gran pedestal de obsidiana (el material favorito de las reliquias). Encima del pedestal, una estructura semicircular de cristal de cuarzo puro brillaba débilmente.
—Esta es la Cámara de Resonancia del Éter —explicó Benjamin—. Está diseñada para absorber las ondas psíquicas. Los monjes siempre han sido los guardianes, no los usuarios, de la Piedra.
—Si el Cubo amplifica el pensamiento, el cuarzo lo absorberá y lo dispersará. Es como un pararrayos para la conciencia —concluyó Ethan.
[El Ritual de Contención]
Zara colocó el Cubo de Shambala en el centro de la estructura de cuarzo, siguiendo las indicaciones de Tenzing.
Apenas el Cubo tocó el pedestal de obsidiana, el cristal azul cobró vida. La luz se intensificó hasta formar un haz brillante que se disparó hacia la estructura de cuarzo.
La Piedra estaba liberando toda la energía psíquica almacenada durante el ritual del Maestro Arcano, incluida la influencia maliciosa de la secta.
El cuarzo reaccionó, absorbiendo la luz. Por unos instantes, la mente de Ethan y Zara se inundó de paz y claridad, como si todas las dudas y el estrés se hubieran desvanecido. Luego, la energía se disipó. El Cubo de Shambala se convirtió en un cristal inactivo, sin luz.
—Está en su lugar. La Piedra de Shambala no amplificará más el deseo de control. El Éter está en reposo —dijo Tenzing.
[La Amenaza Final]
La contención de la Piedra activó una señal de emergencia que el Maestro Arcano había colocado. Una señal para su segundo al mando.
—¡Llegan refuerzos! —gritó Zara, mirando por una ventana.
Un helicóptero militar negro, sin marcas de identificación, se acercaba peligrosamente al acantilado.
—Es el Coronel Drakon, el ejecutor de Los Iluminados del Pico. Vi su foto en los archivos de Benjamin. ¡Viene por venganza y por la Piedra! —dijo Zara.
El Coronel Drakon no intentó aterrizar. El helicóptero se acercó lo suficiente para que el Coronel saltara, usando una cuerda de descenso rápido, directamente a la cornisa del monasterio. Estaba armado con un rifle automático y una furia palpable. Escena: Himalaya. Monasterio Suspendido. Cornisa exterior.
El Coronel Drakon, un hombre de hombros anchos y mirada de hielo, descendió del helicóptero militar. Estaba en la cornisa, listo para asaltar el monasterio.
—¡Es su única entrada! —dijo Ethan, empujando a Benjamin y a Tenzing a la seguridad de la Cámara de Cuarzo.
—Vamos a darle una bienvenida acústica —dijo Zara, con una sonrisa fría.
[Trampa de Resonancia]
Zara corrió al pasadizo que conectaba el monasterio con la cornisa. El pasadizo, con paredes de roca tallada, era un conducto de sonido natural.
Primero, Zara lanzó una granada de humo denso que llenó rápidamente el pasadizo, cegando al Coronel Drakon.
Mientras el Coronel avanzaba a ciegas, Ethan rápidamente ajustó la radio de emergencia al tono de resonancia armónica del Pico Susurrante.
—¡Ahora, Ethan! ¡Volumen máximo! —ordenó Zara.
Ethan activó la radio. El sonido, la vibración de baja frecuencia que Benjamin había usado como pista, se amplificó por la estructura del pasadizo hasta convertirse en un ataque sonoro brutal.
El Coronel Drakon, en el centro del pasadizo lleno de humo, se derrumbó, agarrándose la cabeza. La onda de choque acústica, concentrada por las paredes, lo desorientó y lo aturdió.
El sonido también afectó al helicóptero. El piloto, volando peligrosamente cerca del acantilado, perdió el control por la vibración y la confusión.
—¡Hemos golpeado su centro de control! —dijo Zara.
El helicóptero se tambaleó y se estrelló contra la pared del acantilado a unos cien metros de distancia. Una explosión sorda y una columna de humo negro marcaron el fin del apoyo aéreo del Coronel.
[Victoria en la Montaña]
Zara salió del pasadizo. El Coronel Drakon estaba inconsciente. Ella aseguró sus armas y lo inmovilizó.
—¿Creen en el éter y usan la guerra acústica en su contra? Irónico —dijo Zara, limpiándose el humo de la cara.
La Piedra de Shambala estaba contenida. Benjamin estaba a salvo, y Tenzing y los monjes aseguraron al Coronel Drakon.
Editado: 14.12.2025