Acordamos que nos veremos en dos días en la cafetería Rous, descubro que es la favorita de Adan.
Los días pasan más rápido de lo normal. Visito a Daniel una vez en el cuartel para conversar, pero creo que se da cuenta de que mi mente divaga más que de costumbre, pues él me pregunta muchas veces si me encuentro bien, y yo solo asiento.
Mi alarma suena a las 7 a.m., pues en dos horas me veré con Adan. Me visto con una blusa formal de color azabache y unos pantalones de vestir del mismo tono. Mi ropa combina con mi pelo, que podría fácilmente ser un tono carbón, pues siempre me lo decían.
Acomodo unas cosas en el pequeño departamento en el que me hospedo y, unos treinta minutos antes de la hora asignada, me voy al café. Mi sorpresa es que Adan ya se encuentra ahí, con el desayuno terminado.
Llegó mucho antes.
—Detective.
—Adan, no esperaba verte tan temprano.
—Bueno, acabé mis asuntos más temprano de lo que pensé y, bueno, no tenía nada que hacer, así que vine.
—Bueno, tampoco esperaba verlo tan temprano, detective.
—Solo vine treinta minutos antes, no es tan “temprano” como dices —en su cara se forma una pequeña sonrisa, que, si no hubiera estado atento, no habría percibido.
—Mi hermana era igual, siempre llegaba más temprano de lo necesario a las reuniones o a cualquier cosa que tuviera una hora de llegada —él mira sus manos, que juguetean con el vaso de agua—Tal vez por eso vine más temprano, pero la verdad, ni yo sé por qué.
—Adan, ya sabes por qué estamos aquí. Te haré preguntas un poco difíciles sobre tu hermana; solo dime si te quieres ir o cualquier cosa, ¿de acuerdo?
—Sí…
—¿Tú sabías que tu hermana se drogaba?
—No… —otra vez las mismas acciones de una mentira.
—¿Estás seguro, Adan? Tal vez sabías que consumió alguna otra cosa, pero no en sí “drogas”. Sabes que sé cuando mientes…
—Bu… bueno, sabía que consumía píldoras para el estrés y la concentración. Estaban recetadas, pero no son ese tipo de drogas.
—¿Sabías que consumía anfetaminas?
—No —su respuesta es rápida, en verdad, no lo sabía—. Bueno, no lo sé… ella no tomaría eso, ¿verdad?
—Se encontró indicios de anfetamina en su cuerpo cuando realizaron la autopsia, mucha, para ser sinceros. Parece que consumía regularmente esta sustancia, Adan… ¿Sabes para qué sirve la anfetamina?
—No.
—Sirve para muchas cosas, entre ellas, que el cuerpo y el cerebro estén más alertas, se “aceleren”. La utilizan estudiantes para poder estudiar. Es una droga balanceada regularmente, pero Daisy tomaba más de lo necesario para este fin. Son drogas estimulantes, y como todas, a la larga tienen sus consecuencias, Adan.
Adan se queda pensando un momento antes de reaccionar, como si su cerebro hubiera armado el rompecabezas.
—Mi madre le daba las pastillas para el estrés, pero una vez, en su cuarto, vi que tenía unas pastillas que no eran las recetadas, porque estaban en una bolsa ziploc. No le tomé importancia… bueno, después de un tiempo mi hermana empezó a olvidarse de cosas y tenía ataques de estrés más frecuentes.
No tardo en procesar la información, pues la verdad me parece factible que su madre haya sido quien la hizo adicta, tal vez pensando que sería más aplicada en la escuela, pues sus notas escolares eran bajas.
De igual manera, me parece absurdo que su madre implementara este tipo de medicamento a Daisy sin saber cuáles serían los riesgos de consumirlo.
—Esa pérdida de memoria y los ataques de ansiedad se podrían presentar como efectos de la anfetamina, pues estos supuestos ataques podrían derivar en problemas cardíacos, y como ella no sabría manejarlos, la llevarían a esos episodios. Igual, estos efectos que mencionas serían si ella lo consumía regularmente y por mucho tiempo, Adan. ¿Desde cuándo viste esa bolsa en el cuarto de tu madre?
—Hace un año. No sé desde cuándo se la estaba dando.
Lo miro desconcertado, pues por esa cantidad de tiempo es muy probable que se haya vuelto adicta. Con eso en mente, tendríamos el caso resuelto, la culpable de este “suicidio” sería su propia madre, que la empujó a la adicción. Si esto lo llevamos a juicio, ella iría a la cárcel por negligencia y por tener drogas muy probablemente ilegales sin prescripción.
Pero había un problema: el único que podría testificar sería Adan.
—¿Sabes lo que significa, verdad?
—Mi madre… ella fue la culpable, ¿verdad? ¿Ella la llevó a esto, verdad? ¿Por qué mi propia madre haría esto? Ella… ella es una mala persona —sus ojos se empiezan a llenar de lágrimas y su respiración se altera—Me… me duele más saber que ella los con… contrató para que buscaran algo que ella misma provocó. ¿Por qué me duele tanto?… ¿por qué?