La Pieza

CAP III.II ADAN

—¿En dónde? ¿Seguro que era exactamente esa pieza? —Daniel muestra esa mirada interrogativa.

—En su salón de clases, creo. La verdad, no le tomé importancia. Tendríamos que ir a revisar, pero no sé si sea la misma —me froto la cabeza, mi estrés se percibe en toda la sala—No recuerdo… —eso me hace sentir un poco inútil, no recordar.

—¿Por qué estarías en el salón de Adan? —Susan se adelanta a Daniel.

—Bueno, tendremos una larga charla sobre eso, pero creo que por ahora será mejor esperar los resultados y estar completamente seguros de que podría tratarse de un homicidio —tendré que explicarle todo a Daniel.

—Bien, mientras tanto, podrías contarme esa larga historia.

Nos despedimos de Susan, que ya muestra una mala cara por habernos tenido tanto tiempo estorbando, aunque se nota un cierto nivel de curiosidad por esa larga historia.

Al entrar a nuestra oficina, mis palabras salen más rápido de lo que tenía planeado.

—Un profesor de Adan lo acosaba. Él me lo contó antes de… —una pausa larga aparece antes de continuar—Yo intenté conseguir información de él, pero no encontré mucho. Lo único raro es que se mudaba con
frecuencia. Aun así, tuve muy poco tiempo para investigarlo. Cuando hablé con él, estaba tan furioso que intenté de todas las maneras encontrar algo, pero fue en vano. Después… Adan ya no esta y no puedo hacer nada.

La expresión de mi rostro, al recordar, pasa a una tristeza inmensa.

—Es horrible… ¿por qué no me pediste ayuda? Hubiera intentado algo —su mirada de preocupación se transforma en frustración.

—Adan prefería mantenerlo en secreto, pero ahora ya no importa.

—Norman… si quieres hablar sobre ello, dime. No tienes por qué guardarlo.

—Estoy bien. Solo necesito tiempo para ordenar mis pensamientos.

Daniel me toma de la mano y yo solo puedo sonreír.

El tiempo transcurre un poco lento. Durante la espera hablamos sobre el asunto del profesor y otros temas no relevantes. Concordamos en tener una pequeña “charla” con él, intento no mencionar su nombre, me da asco pronunciarlo. Daniel parece entenderlo, pues tampoco lo menciona.

El tiempo sigue pasando en aquella oficina cuando alguien vuelve a tocar a nuestra puerta.

Nos levantamos lo más rápido que podemos y la abrimos.

—¡Hola! Otra vez —Elena nos comunica que los resultados están listos. No decimos mucho y nos dirigimos a la sala forense.

—Vaya, esta vez llegaron más rápido.

—Bueno, tenemos algo de prisa.

—Bueno, chicos, creo que tienen un nuevo caso de homicidio que investigar.

Una sonrisa se forma en su rostro, pero no es de felicidad.

—¿Qué? —son las únicas palabras que puedo formular.

—Sí —una pausa ocurre antes de que continúe hablando—Los resultados dieron cuatro cosas. La primera es que murió entre las 10pm y las 12am un rango un poco amplio pero no pude hacer más. La segunda es que definitivamente se drogó antes de morir, también parece que es la primera vez que lo hace, pues no tenía mucho daño en su sistema, a menos que la haya dejado desde hace mucho tiempo.
La tercera cosa es que, como sospechábamos, sí murió por asfixia.
Y la cuarta es que, al parecer, después de su muerte consumió más anfetamina, lo cual es un poco raro, ya que un muerto no puede hacerlo. Esto nos lleva a concluir que fue un homicidio. Aquí está el examen toxicológico, por si lo quieren revisar.

Mi cuerpo no se mueve.
Mis manos duelen.

—Gracias, Susan. Tenemos que ir a la escena del crimen.

Daniel se voltea hacia mí, me sujeta del brazo y me lleva al pasillo.

—Norman… iré con el comisario y le daré la información. Será suficiente para empezar una investigación, pero necesito que estés listo…

—Yo… —mis palabras se quedan atascadas en la garganta.

—Norman, confío en ti y sé que tú, más que nadie, quieres resolver esto. Pero en serio, si no puedes llevar la carga, no podrás…—Daniel se interrumpe a sí mismo y solo me da una mirada comprensiva.

Lo sabía… en serio.

—Estoy bien, sé que puedo llevarlo.

—Bien.

Sus piernas se mueven rápido hacia la oficina, yo solo lo veo irse. Me quedo en el mismo lugar, no sé cuánto tiempo, sin que ningún músculo de mi cuerpo se mueva.

Lo veo a lo lejos volver por el mismo pasillo, como si supiera que todavía estaría ahí.

—¿Lo aceptó? —su mirada se ve caída, algo ha pasado.

—Sí, pero solo tenemos un tiempo limitado…

—¿Qué?, ¿por qué?

—Bueno, son una familia poderosa. No se quiere meter en líos. También será una investigación secreta, al parecer la señora Smith ya había hablado con el comisario y, aunque todavía no se sabía que era homicidio, tendremos muchas restricciones.

No lo puedo creer.

—Bien, encontraremos al culpable en el tiempo límite…

—Solo nos dieron dos meses, así que será hora de trabajar.




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