Tras meses sumergidos en la bruma de San Miguel de las Piedras, llega el momento de cerrar este oscuro capítulo. Escribir La Plaga Tétrica ha sido un ejercicio de resistencia, tanto para nosotros como para nuestros protagonistas: Lorenzo, Pedro, Susana y Vanesa. Ellos han cargado con el peso de la supervivencia en un entorno donde el aire mismo se volvió enemigo, y nosotros, como narradores, hemos sido testigos de su lucha contra lo innombrable.
Queremos extender un agradecimiento especial a todos los que dieron vida a este universo: al firme y a veces controvertido Alcalde Agustín Santos, quien intentó mantener el orden en el caos; al Teniente Rodrigo Jiménez, cuyo sacrificio en los túneles fue la chispa inicial de la resistencia; y, por supuesto, a los hermanos Silva, cuyas decisiones marcaron el ritmo frenético de la huida en los primeros compases de la historia.
La creación de esta obra ha sido un viaje conjunto. Gracias por acompañarnos en cada giro de tuerca, en cada pasillo claustrofóbico y en cada momento en el que el frío del metal se sentía en las manos.
Agradecimientos a los Lectores.
A vosotros, que habéis leído estas líneas, que habéis sentido la angustia de los pasillos de la gasolinera y la urgencia del fósforo cayendo sobre el valle: gracias. Una novela no existe sin los ojos que la recorren y la imaginación que da vida a sus sombras. Vuestra fidelidad y entusiasmo han sido la brújula que nos ha permitido navegar esta historia de terror y suspense hasta su último aliento.
Esperamos que Lorenzo, Pedro, Susana y Vanesa se queden con vosotros tanto tiempo como se quedarán con nosotros.
Con gratitud,
Sandra Arcano y Rafael Cabrera.
Autores de "La Plaga Tétrica".