La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

CAPÍTULO 5: Parte I

CAPÍTULO 5: Construyendo la Identidad: "Los Vecinos de la Laptop"

PARTE I: EL ARTE DE LA HISTORIA CONVINCENTE

El tercer día en Valle Sereno, Arturo y Adelina se sentaron en su recién amueblada sala con libretas y café, como si fueran estudiantes preparando examen final.

En cierto sentido, lo eran. El examen era su nueva vida. Y el costo de fallar era exposición completa.

—Revisemos desde el principio—dijo Arturo, abriendo documento en su laptop—. Arturo Vega. Treinta y ocho años. Consultor de negocios independiente especializado en estrategia corporativa.

—¿Por qué estrategia corporativa específicamente?—preguntó Adelina.

—Porque es suficientemente vago para cubrir casi cualquier cosa, pero suficientemente específico para sonar legítimo. Y porque realmente sé de qué hablo si alguien presiona.

—¿Clientes?

—Principalmente empresas medianas que buscan escalar. Nada que requiera visibilidad pública. Todo bajo NDAs. Perfecto para explicar por qué no puedo hablar de trabajo específico.

Adelina tomó notas.

—¿Y cómo conseguiste clientes originalmente?

—Trabajé para firma consultora grande durante seis años después de MBA. Construí red. Salí para independizarme hace tres años.—Arturo recitó historia como si fuera memoria real—. Cincuenta por ciento de ingresos viene de tres clientes principales con contratos a largo plazo. Otro cincuenta por ciento de proyectos más pequeños.

—¿Rangos de ingresos si alguien pregunta—lo cual es grosero pero probable?

—Entre ciento veinte y ciento ochenta mil al año, dependiendo de proyectos. Cómodo pero no extravagante. Explica casa bonita, auto decente, sin estrés financiero obvio.

—Pero no explica viajes de lujo o compras grandes.

—Correcto. Porque no haremos ninguna. Al menos no públicamente.

Adelina revisó sus propias notas.

—Mi turno. Adelina Morales. Treinta y cuatro años. Diseñadora gráfica freelance.

—¿Qué tipo de diseño?

—Branding principalmente. Logos, identidad corporativa, materiales de marketing. Trabajo para agencias que subcontratan—nunca directamente con clientes finales. Explica por qué nadie local habría visto mi trabajo.

—Inteligente. ¿Cómo comenzaste?

—Estudié diseño gráfico en universidad. Trabajé para agencia grande durante cinco años. Odiaba cultura corporativa—irónicamente cierto—así que salí para freelancear hace cuatro años.

—¿Ingresos?

—Ochenta a ciento veinte mil. Variable porque depende de proyectos. Algunos meses son ocupados, otros lentos. Normal para freelance.

Arturo asintió, escribiendo.

—¿Cómo nos conocimos?

—Conferencia de negocios hace seis años—Adelina respondió inmediatamente—. Tech conference en San Francisco. Tú estabas presentando sobre estrategia de crecimiento. Yo diseñé materiales para uno de los patrocinadores.

—Nos encontramos en happy hour de networking—continuó Arturo, recogiendo el hilo—. Hablamos durante tres horas. Intercambiamos números. Citas a distancia durante dos años—tú en una ciudad, yo en otra.

—Eventualmente decidimos mudarnos juntos. Elegimos Valle Sereno porque ambos trabajamos remotamente. Queríamos lugar tranquilo con buena calidad de vida.

—Nos casamos seis meses después de mudarnos juntos. Ceremonia pequeña, íntima. Solo familia cercana.

—Que en realidad fue cierto—murmuró Adelina—. La primera ceremonia, al menos.

Pasaron siguiente hora refinando detalles. Nombres de universidades—reales pero no sus universidades verdaderas. Ciudades donde habían "vivido" antes—suficientemente grandes para ser verificables pero no tan específicas que pudieran ser fácilmente desmentidas. Hobbies, intereses, preferencias que eran genuinas pero no revelaban riqueza extrema.

—Lo importante—dijo Arturo finalmente—es que noventa por ciento de esto es verdad. Solo cambiamos nombres, ubicaciones, escalas. Pero nuestras personalidades, valores, experiencias—esas son reales.

—Las mejores mentiras siempre están basadas en verdad—dijo Adelina.

—Esto no es mentira. Es... edición. Omisión estratégica.

—Sigues siendo abogado de tus propias racionalizaciones.

—Es supervivencia. Y protección de la paz que vinimos a buscar.

Adelina cerró su libreta.

—¿Lista para la prueba de fuego?

—¿Cuál es eso?

—La cena de los Harrison mañana. Veinte vecinos, todos curiosos, todos evaluando. Si podemos pasar eso, podemos pasar cualquier cosa.



#1503 en Novela romántica
#441 en Otros
#195 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.