La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

Capítulo 6

CAPÍTULO 6: La Cena de Bienvenida con Los Harrison

La casa de los Harrison era exactamente lo que Arturo había anticipado: una declaración arquitectónica diseñada para impresionar.

Moderna. Angulosa. Toda vidrio y acero con toques de madera oscura. Dos pisos con líneas limpias que gritaban "un arquitecto caro diseñó esto." Iluminación exterior estratégicamente colocada para dramatizar la estructura. Jardín frontal inmaculado con paisajismo que requería mantenimiento profesional semanal.

El Camry de Arturo lucía decididamente fuera de lugar en la entrada circular donde ya estaban estacionados: Tesla Model X negro (probablemente el de Todd), BMW Serie 5 plateado, Mercedes SUV blanco, y Audi sedán azul oscuro.

—Nuestro auto baja el valor promedio del estacionamiento—murmuró Adelina mientras salían.

—Exactamente la impresión que queremos dar.

Arturo había elegido su atuendo cuidadosamente: pantalones chinos de J.Crew ($60), camisa de botones de Brooks Brothers que había tenido durante años pero que no gritaba lujo, zapatos de cuero decentes pero no italiano. Total del outfit: quizás $200 si alguien sumaba.

Adelina llevaba blusa floral de Gap ($32 en oferta), jeans oscuros de Levi's ($45), flats simples de Target ($28). Había pasado veinte minutos asegurándose de que lucía "profesional pero accesible." Su maquillaje era ligero—nada del contouring profesional que solía usar para eventos corporativos.

Cargaban botella de vino—el de $30 que habían debatido en el supermercado. Arturo había argumentado que $15 era demasiado obvio, pero $50+ era demasiado. $30 era el punto dulce de "nos esforzamos pero tenemos presupuesto."

Brenda abrió la puerta antes de que tocaran—claramente había estado esperando en la ventana.

—¡Llegaron!—Vestía vestido blanco ceñido que probablemente costaba $400, tacones de diseñador, joyería que brillaba bajo luces del porche. Su cabello estaba peinado en ondas perfectas que requerían al menos una hora de trabajo. Maquillaje: digno de portada de revista.

Era, en todos sentidos, opuesto deliberado a Adelina.

—Brenda, gracias por invitarnos—dijo Adelina, extendiendo la botella de vino—. Trajimos esto.

Brenda tomó la botella, leyendo la etiqueta con expresión que Arturo reconoció: evaluando precio, origen, calidad. Su sonrisa se ajustó levemente—cortés pero no impresionada.

—Qué encantador. Pasen, pasen.

El interior era museo moderno más que hogar. Muebles de diseñador en tonos de gris, blanco y negro. Arte abstracto en paredes—piezas grandes que eran claramente originales, no impresiones. Pisos de madera oscura pulidos hasta brillar. Sistema de sonido incorporado tocando jazz suave. Todo coordinado perfectamente. Nada personal.

No había fotos familiares. No proyectos de arte de niños. No libros dejados sobre mesa de café. No señales de que gente realmente vivía aquí.

—Su casa es hermosa—dijo Adelina, porque era lo que se esperaba.

—Gracias. Decorador tomó seis meses.—Brenda dijo esto con orgullo de quien nunca había considerado decorar por sí misma—. Vale la pena tener visión profesional.

Otros invitados ya estaban en sala amplia que fluía hacia cocina gourmet y comedor. Arturo hizo inventario rápido.

Todd Harrison estaba junto a isla de cocina, dominando conversación con dos hombres. Cuarenta y tantos, cabello perfectamente peinado con apenas toques de gris en las sienes, traje casual que probablemente costaba $2,000. Reloj que Arturo reconoció—Rolex Submariner, $12,000 mínimo. Presencia que llenaba la habitación deliberadamente.

Los gemelos Harrison—chico y chica, dieciséis años—estaban medio-escondidos en esquina, ambos en sus teléfonos. Ocasionalmente miraban arriba con aburrimiento adolescente universal, luego regresaban a sus pantallas. Vestían ropa de diseñador que intentaba lucir casual pero fallaba por ser demasiado perfecta.

Carlos y María Mendoza—probablemente cincuentaitantos—estaban cerca de ventana panorámica. Él en guayabera tradicional elegante, ella en vestido colorido que celebraba su herencia en lugar de ocultarla. Ambos lucían cómodos en su piel de manera que gente que ganó su riqueza a menudo luce.

Dr. James y Dr. Lisa Chen—asiáticos-americanos, cuarentaitantos—conversaban quedamente con los Mendoza. Vestidos conservadoramente pero bien. Joyas discretas. Actitud de gente acostumbrada a ser más inteligente que todos en la habitación pero educada para no mostrarlo.

Viktor y Anna Kowalski—cincuentaitantos, con leves acentos de Europa del Este—estaban examinando colección de vinos en rack incorporado de pared. Él en blazer deportivo, ella en blusa de seda. Aire de empresarios que trabajaron duro para construir algo real.

Brenda hizo presentaciones con eficiencia de maestra de ceremonias profesional.

—Todos, estos son Arturo y Adelina, nuestros nuevos vecinos de Calle Maple. Arturo, Adelina, este es... básicamente todo el mundo.

Risas corteses. Apretones de manos. Arturo y Adelina ejecutaron su rutina perfeccionada.

Todd se acercó primero, apretón de manos firme diseñado para establecer dominancia.

—Todd Harrison. Bienvenidos a Valle Sereno.—Ojos de Todd escanearon el outfit de Arturo, evaluando y clasificando en segundos—. Brenda mencionó que trabajan desde casa. ¿En qué campo?

—Consultoría de negocios—dijo Arturo—. Estrategia corporativa principalmente.

—¿Oh?—Interés genuino apareció en rostro de Todd—. Yo estoy en tech. VP Senior de TechVista Solutions. ¿Familiar?

—He oído el nombre—dijo Arturo, lo cual era verdad. Era empresa regional. $50 millones en ingresos. Respetable pero no notable.

—¿Consultas para qué tipo de empresas?

—Principalmente medianas buscando escalar. Manufactura, distribución, algunos servicios profesionales.—Arturo mantuvo respuestas vagas pero creíbles—. Estructuras organizacionales, planeación estratégica, optimización de eficiencia.



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En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

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