La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

CAPÍTULO 8: Parte 1

CAPÍTULO 8: La Familia Inesperada: Los Whitmore

PARTE I: EL ENCUENTRO EN LA BIBLIOTECA

Adelina descubrió la biblioteca local por accidente.

Era martes por la tarde. Había terminado llamada con Fernando temprano—GRUPO GÓMEZ estaba ejecutando tan bien que cada vez necesitaba menos supervisión directa. Debería sentirse satisfecha. En cambio, se sentía ligeramente inútil.

Decidió caminar. Sin destino. Solo aire fresco y movimiento.

Tres cuadras de su casa, notó edificio de ladrillo encantador con letras talladas sobre entrada: "Biblioteca Pública de Valle Sereno—Fundada 1952."

Nunca había estado en biblioteca pública como adulta. En universidad, bibliotecas eran templos de investigación. En vida corporativa, información venía de bases de datos digitales o informes profesionales. Bibliotecas públicas eran... abstractas. Lugares para otra gente.

Entró por curiosidad.

El interior olía a libros viejos y café recién hecho. Estantes de madera oscura llegaban hasta techo alto. Luz natural entraba por ventanas arqueadas. Área de lectura para niños en esquina con alfombra colorida y cojines. Sección de adultos con sillas cómodas y lámparas de lectura.

Había quizás doce personas: madre con niño pequeño en sección infantil, tres adolescentes estudiando en mesa larga, hombre anciano leyendo periódico, mujer de mediana edad navegando estantes de ficción.

Y detrás del mostrador de préstamos, mujer mayor con cabello plateado en corte elegante, leyendo con gafas colgando de cadena de perlas.

Adelina se acercó cautelosamente.

—Disculpe, ¿puedo obtener tarjeta de biblioteca?

La mujer levantó vista, sonrisa genuina iluminando rostro.

—Por supuesto, querida. ¿Nueva en Valle Sereno?

—Dos meses. Adelina Morales.

—Eleanor Whitmore.—Extendió mano sobre mostrador—. Voluntaria aquí tres días a la semana. Déjame conseguir formulario.

Mientras Eleanor buscaba en cajón, Adelina observó. Esta mujer tenía elegancia que no venía de ropa cara—aunque su blusa de lino y pantalones eran claramente de calidad. Venía de postura, de forma de moverse, de inteligencia visible detrás de ojos amables.

—Aquí.—Eleanor puso formulario simple—. Solo necesito identificación con dirección de Valle Sereno.

Adelina proporcionó licencia—la que decía "Adelina Morales" no "Adelina Gómez." Eleanor la copió eficientemente, procesó tarjeta usando sistema que parecía tener al menos veinte años.

—Listo. Puedes sacar hasta diez libros a la vez. Tres semanas cada uno. Sin multas por atraso—votamos para eliminar hace dos años. Las multas castigaban a gente que más necesitaba servicio.

—Sensato.

—Pensamos que sí.—Eleanor devolvió licencia—. ¿Qué tipo de libros disfrutas?

—Honestamente, no he leído por placer en años. Solía amar ficción literaria. Novelas que te hacen pensar. Pero trabajo era tan consumidor...

—¿Era?

—Dejé trabajo corporativo. Por eso nos mudamos aquí. Buscando vida más simple.

Eleanor estudió su rostro con intensidad que podría haber sido incómoda pero de alguna manera no lo fue.

—Hay profundidad en ti. Puedo verla.

Adelina parpadeó, sorprendida.

—¿Perdón?

—Enseñé literatura durante treinta y cinco años. Aprendes a leer personas como textos. Y tú—Eleanor sonrió suavemente—tienes capítulos que no compartirás con cualquiera. Está bien. Todos los tenemos.

Antes de que Adelina pudiera responder, Eleanor continuó:

—Déjame recomendarte algo.—Se movió hacia estantes con familiaridad de quien conocía cada libro por ubicación—. Aquí. "Una Vida Propia" de Jeanette Winterson. Sobre reinventar identidad. Crear vida que eliges en lugar de la que heredas.

Adelina tomó libro, leyó descripción en solapa.

—Suena... relevante.

—Sospecho que lo será.—Eleanor regresó a mostrador—. Mi esposo Charles y yo estamos teniendo café el domingo. Informal, en nuestra casa. Nos encantaría que tú y tu esposo se unan, si están disponibles.

—Ni siquiera nos conocemos.

—¿Necesitamos conocernos para compartir café?—Eleanor escribió dirección en tarjeta—. Calle Elm 156. Once AM. Sin presión. Pero sospecho que disfrutaríamos de su compañía.

Adelina tomó tarjeta, libro, y salió de biblioteca sintiéndose como si algo significativo hubiera sucedido pero sin entender qué.



#1503 en Novela romántica
#441 en Otros
#195 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.