PARTE II: LOS REYES—FAMILIA MARGINADA #1
Arturo conoció a Patricia Reyes por accidente.
Era martes por la tarde. Adelina tenía llamada de trabajo—reunión con Fernando sobre estrategia Q4 para GRUPO GÓMEZ—así que Arturo había ido solo al parque. Llevaba laptop. Plan era trabajar remotamente bajo árbol, disfrutando clima mientras revisaba reportes financieros.
Se sentó en banca en Zona Ignorada—mayormente porque era más tranquilo allí. Menos niños gritando. Más sombra.
Llevaba diez minutos trabajando cuando escuchó:
—Esa área generalmente es para los rechazos.
Levantó vista. Mujer latina en sus treintas, cabello oscuro recogido en cola de caballo práctica, scrubs médicos—evidentemente llegando o yendo a turno—sosteniendo taza de café de estación de servicio, no Starbucks.
—¿Perdón?—dijo Arturo.
—Esta área.—Señaló hacia equipo de juegos decrépito—. Es donde los de nosotros que no encajamos terminamos. Los pobres rechazos.
Dijo con humor autoconciente pero también filo de verdad.
Arturo cerró laptop.
—Soy Arturo. Acabo de mudarme aquí hace tres semanas.
—Patricia. Patty para amigos. Tres años aquí.—Se sentó en banca sin invitación, lo cual Arturo apreciaba—. Déjame adivinar: compraste en Calle Maple, conociste a los Harrison, asististe a su cena de bienvenida, y ahora te preguntas por qué no te invitan a nada más.
Arturo rio a pesar de sí mismo.
—Exactamente eso.
—Clásico.—Patty bebió café—. Valle Sereno tiene jerarquía. Los Harrison en la cima—bueno, ellos piensan que están en la cima. Realmente son los Chen, pero son discretos sobre ello. Luego todos los aceptables. Y luego los de nosotros.
—¿Los de nosotros?
—Los arribistas. Los trabajadores. Los que no tenemos ropa de diseñador o autos nuevos o trabajos fancy con títulos impresionantes.
—¿Qué haces?—preguntó Arturo.
—Enfermera de ER. Turnos nocturnos principalmente.—Dijo esto con orgullo, no vergüenza—. Mi esposo Hector es mecánico. Posee tres talleres ahora, construyó negocio desde cero. Nos va bien. Compramos esta casa con ahorros de toda la vida hace tres años. Pensamos que haríamos un nuevo comienzo.
—¿Y?
—Y descubrimos que dinero suficiente para comprar casa aquí no es dinero suficiente para ser aceptados aquí.—Patty señaló hacia Zona Premium—. Ves esos padres allá? Ninguno trabaja realmente. Quiero decir, Todd Harrison tiene trabajo, pero mayormente es networking y golf. Los otros—esposas principalmente—son 'consultoras' o 'empresarias' que básicamente almuerzan profesionalmente.
—Duro.
—No estoy amargada.—Patty se corrigió—. Bueno, quizás un poco. Pero mayormente solo realista. Nuestros hijos juegan aquí—señaló Zona Ignorada—porque cuando intentaron jugar allá, otros niños les preguntaron por qué su ropa era de Target.
Arturo sintió ira visceral.
—¿En serio?
—Niños de ocho años preguntando sobre etiquetas de ropa. ¿Adónde crees que aprendieron eso?
Punto válido.
—Tengo que irme—Patty se levantó—. Turno en cuarenta minutos. Pero si tú y tu... ¿esposa?
—Adelina.
—Si tú y Adelina quieren juntarse con gente real, en lugar de la mafia de Lululemon, busca auto Honda Civic azul en Calle Oak. Somos número 423. Siempre bienvenidos.
—Gracias.
—Y Arturo—Patty se detuvo—si tienes laptop cara y ropa discreta pero claramente de calidad, probablemente tienes más dinero del que dejas ver. Solo advertencia: no importa aquí. Los Harrison no te aceptarán porque no actúas lo suficientemente rico. Y los de nosotros sospecharemos si eres demasiado amigable. Así que decide qué clase de persona quieres ser.
Se fue antes de que pudiera responder.
Arturo se sentó con sus palabras. Asombrado por la percepción de Patty. Preocupado de que su cobertura fuera más transparente de lo que pensaba.
Pero también... intrigado.
Esa noche, le contó a Adelina sobre Patricia.
—Deberíamos cenar con ellos—dijo Adelina inmediatamente.
—¿Por qué?
—Porque son reales. Y porque si vamos a vivir aquí, prefiero amigos genuinos que sean enfermeras y mecánicos sobre falsos amigos que son influencers e inversores de mierda.
—Los Chen parecían decentes.
—Los Chen son. Pero son discretos. No van a buscar amistad. Los Reyes aparentemente sí.
—¿Cuándo?
—Este fin de semana. Los llamaré mañana.
Editado: 14.01.2026