La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

Parte IV

PARTE IV: RITUALES DE FIN DE MES

Último domingo de cada mes, Arturo y Adelina realizaban ritual.

Se sentaban en mesa de comedor con laptop, calculadora, pila de recibos.

"Revisión de presupuesto mensual."

Era completamente innecesario. Tenían riqueza suficiente que presupuesto era concepto abstracto. Pero hacían de todos modos.

—Okay—Adelina con calculadora—. Hipoteca: dos mil trescientos.

—¿Hipoteca? Compramos en efectivo.

—Shhh. Esta realidad fingida.

—Ah, correcto. Sí, dos mil trescientos en hipoteca que no tenemos.

—Utilidades: ciento ochenta.

—Comestibles: aproximadamente quinientos. Menos este mes porque mercado de agricultores es más barato.

—Gas para auto: sesenta.

—Internet: ochenta.

—Seguro de auto: ciento cincuenta.

—Varios—cenas fuera, reemplazo de artículos domésticos, entretenimiento: trescientos.

Adelina sumó.

—Total: tres mil quinientos sesenta.

—Y nuestros "ingresos" combinados son aproximadamente veinticinco mil mensuales—dijo Arturo, usando figura de consultor exitoso + diseñadora gráfica—. Así que sobrante de veintiún mil cuatrocientos cuarenta.

—Qué haríamos con sobrante si fuéramos reales—dijo Adelina.

—Ahorros para retiro. Fondo de emergencia. Quizás ahorros para vacaciones.

—Sensato. Aburrido. Responsable.

Cerraron laptop. Ritual completado.

—¿Por qué hacemos esto?—preguntó Adelina—. En serio. Sabemos que no necesitamos presupuesto.

Arturo consideró.

—Creo... nos mantiene conectados a realidad. A cómo mayoría de personas viven. Si dejamos de pensar sobre dinero completamente, nos desconectamos. Esto—señaló cálculos—nos recuerda que tres mil quinientos al mes es mucho para algunas personas. Es todo su ingreso. No sobra para nosotros.

—Y nos hace apreciar qué fácilmente podríamos caer en viejo patrón. Gastando sin pensar. Porque podemos permitirlo.

—Exactamente. Este ritual es ancla.

—Ancla de $ 3,560.

—Ancla que podría comprar ciudad entera si quisiéramos, pero elegimos no.

Se sentaron en silencio, procesando ironía.

—¿Crees que alguna vez dejaremos de hacer esto?—preguntó Adelina—. ¿El presupuesto falso?

—Espero que no. Momento en que dejemos es momento en que olvidamos por qué vinimos aquí.



#1497 en Novela romántica
#442 en Otros
#194 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.