La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

CAPÍTULO 11

CAPÍTULO 11: Preparando el Nido

PARTE I: LA EXPEDICIÓN DE COMPRAS

Adelina tenía dieciséis semanas cuando finalmente admitió que necesitaban empezar a comprar cosas.

—No puedo seguir fingiendo que bebé no necesitará... cosas—dijo una mañana, mirando habitación de huéspedes vacía que pronto sería cuarto de bebé.

—¿Qué tipo de cosas?—preguntó Arturo, genuinamente sin idea.

—Todas las cosas. Cuna. Cambiador. Ropa. Pañales. Botellas. Juguetes. La lista es interminable y aterradora.

Arturo googleó "lista de necesidades para bebé." Resultados fueron abrumadores.

—Esto dice que necesitamos calentador de toallitas húmedas. ¿Eso es real o marketing?

—Marketing definitivamente. Pero también... tal vez conveniente a las 3 AM.

—¿Y sistema de vigilancia con cámara de video HD?

—Eso es paranoia de padres de clase alta. Monitor de audio básico está bien.

Hicieron lista. Adelina, con precisión corporativa, categorizó por prioridad: esencial, útil, lujo innecesario.

Esencial:

  • Cuna
  • Colchón de cuna
  • Sábanas de cuna (mínimo 3)
  • Cambiador
  • Mecedora/silla para alimentar
  • Ropa básica (mameluco, mantas, pijamas)
  • Pañales (tela o desechables—aún debatiendo)
  • Monitor de bebé
  • Asiento de auto
  • Bañera de bebé

Útil:

  • Organizador de pañales
  • Lámpara nocturna
  • Móvil para cuna
  • Mantita de recibir
  • Juguetes simples

Lujo Innecesario:

  • Calentador de toallitas
  • Cámara HD
  • Cuna de $2000
  • Ropa de diseñador para bebé
  • Prácticamente todo en Baby Boutique Premium

El sábado siguiente, hicieron primera expedición: Target.

Arturo nunca había estado en Target. En su vida anterior, asistentes compraban todo. En vida más reciente, habían ido a tiendas de comestibles, ferreterías, pero no... Target.

—Es experiencia americana quintaesencial—dijo Adelina mientras estacionaban—. Entras por una cosa. Sales con carrito lleno que no sabías que necesitabas.

—Suena como trampa de marketing.

—Completamente lo es. Pero efectiva.

Dentro, Target era vasto. Brillante. Abrumador con opciones.

Sección de bebé ocupaba cuarto del piso superior. Filas de cunas, caminadores, juguetes, ropa, accesorios que Arturo ni siquiera reconocía.

—Okay—Adelina sacó lista—. Comenzamos con cuna.

Había veinte opciones. Rango de $150 a $800.

La de $800 era hermosa—madera sólida, convierte de cuna a cama infantil a cama completa, acabado que probablemente duraría décadas.

La de $300 era funcional—madera de ingeniería, se veía bien, especificaciones de seguridad apropiadas, no convertiría pero ¿realmente necesitaban que lo hiciera?

—La de ochocientos—comenzó Arturo.

—Es excesiva—interrumpió Adelina—. Bebé no sabe diferencia entre madera sólida e ingeniería. Solo necesita dormir seguro.

—Pero dura más. Inversión a largo plazo.

—Arturo. Podríamos comprar cien cunas de $800. No es sobre dinero. Es sobre vivir consistentemente con valores que elegimos. ¿Consultores freelance compran cuna de $800?

—Probablemente no.

—¿Y si gastamos $800 en cuna, qué sigue? ¿Cochecito de $1200? ¿Ropa de diseñador para recién nacido que crece en tres semanas?

Punto válido.

—Trescientos dólares está bien—concedió Arturo.

Compraron cuna de $300. Más colchón. Sábanas. Cambiador. Monitor de bebé de $40 que tenía reviews decentes.

Luego ropa. Adelina seleccionó pragmáticamente—paquetes de mameluco de Carter's, no piezas individuales de diseñador. Funcional. Lavable. Económico.

—Pero este es adorable—Arturo sostuvo pequeño outfit con dinosaurios.

—Es $35 por UNA pieza que usará dos veces antes de crecer.

—Pero dinosaurios.

Adelina suspiró.

—Uno outfit capricho. Elige sabiamente.

Arturo eligió dinosaurios. Adelina agregó secretamente otro con ositos porque "equilibrio."

En registro, total era $847.

—Eso es... mucho—dijo Adelina.

—Es también fracción de lo que podrías gastar—señaló cajera amablemente—. Veo padres primerizos gastar cuatro mil fácil. Ustedes compraron inteligente.

Pequeña validación que se sintió desproporcionadamente buena.

Siguiente parada: tienda local de muebles usados que Patricia había recomendado.

"Second Chances—Muebles Suavemente Usados" estaba en edificio de almacén reconvertido. Propietaria—mujer en sus sesentas llamada Gloria—operaba con filosofía de "todo merece segunda vida."

—Buscando cosas de bebé—dijo Adelina.

—Tengo mecedora hermosa. Llegó la semana pasada. Pareja cuyo hijo fue a universidad. $75.

Gloria los guió a área de atrás. Mecedora era roble sólido, ligeramente desgastada pero estructuralmente perfecta. Cojín necesitaba recubrimiento pero forma era ideal.

—Es perfecta—dijo Adelina inmediatamente.

—Setenta y cinco—confirmó Gloria—. Y si quieren recubrimiento, mi hermana hace tapicería. Cincuenta dólares por trabajo de cojín.

—Trato.

También encontraron estante pequeño ($30), lámpara vintage que Arturo amó ($15), y marco de espejo que Adelina visualizó pintado para cuarto de bebé ($10).

Total: $130 por artículos que habrían costado $500+ nuevos.

—Esto es tesoro escondido—dijo Arturo mientras cargaban mecedora a auto.

—Mejor que nuevo. Tiene historia. Carácter.

—Y ahora tendrá nueva historia. Con nuestro bebé.

PARTE II: LA BATALLA DEL ENSAMBLAJE

Domingo por la mañana, 9 AM, cajas de Target apiladas en futura habitación de bebé.

Arturo con destornillador. Adelina con manual de instrucciones. Ambos con confianza injustificada.

—¿Cuán difícil puede ser?—preguntó Arturo—. Es cuna. Piezas se juntan. Tornillos sostienen. Básico.



#1503 en Novela romántica
#441 en Otros
#195 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.