La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

Capítulo 12

CAPÍTULO 12: Nacimiento de Esperanza

PARTE I: CUANDO TODO CAMBIA

3:17 AM, martes.

Arturo despertó al sentir a Adelina levantarse de cama.

—¿Estás bien?—murmuró, medio dormido.

—Creo... creo que es hora.

Esas palabras lo despertaron completamente.

—¿Hora? ¿Hora de qué hora?

—Bebé-hora. Contracciones. Comenzaron hace media hora. Pensé que era Braxton Hicks pero están regulares. Cada diez minutos.

Arturo saltó de cama, pánico inmediato.

—¿CADA DIEZ MINUTOS? ¿Por qué no me despertaste?

—Porque estabas durmiendo. Y necesitabas dormir porque vamos a tener noche larga.

Adelina hablaba con calma sobrenatural. Como si acabara de mencionar que necesitaban leche del supermercado, no que estaba en TRABAJO DE PARTO.

—Pero son solo treinta y ocho semanas. Dr. Ramírez dijo cuarenta semanas. Dos semanas temprano. ¿Es eso normal? ¿Deberíamos preocuparnos? ¿Dónde está mi teléfono? ¿Dónde está tu bolsa del hospital? ¿DÓNDE ESTÁN MIS PANTALONES?

Adelina, sentada en borde de cama respirando a través de contracción, miró mientras Arturo corría por habitación en bóxers buscando frenéticamente... todo.

Cuando contracción pasó, dijo calmadamente:

—Arturo. Respira.

—No puedo respirar. Bebé viene. DOS SEMANAS TEMPRANO.

—Dos semanas es dentro de rango normal. Dr. Ramírez dijo entre treinta y ocho y cuarenta y dos semanas es perfectamente seguro. Estamos en treinta y ocho. Estamos bien.

—¿Cómo estás tan calmada?

—He manejado crisis corporativas de mil millones de dólares. Negociaciones que colapsarían si decía palabra equivocada. Juntas de directorio que podrían despedir a cientos. Comparado con eso—respiró a través de otra contracción que la hizo hacer mueca—esto es solo... dolor físico. Finito. Con resultado hermoso al final.

Arturo encontró sus pantalones. Los puso. Luego se dio cuenta que estaban al revés. Los quitó. Intentó de nuevo.

—Okay. Okay. Necesitamos ir al hospital.

—No todavía. Dr. Ramírez dijo esperar hasta contracciones cada cinco minutos o ruptura de agua.

—¿Qué si rompiste agua y no te diste cuenta?

—Confía en mí. Me daría cuenta.

Arturo llamó a Dr. Ramírez de todos modos. Número de emergencia que les había dado.

Dr. Ramírez respondió en segundo ring—voz clara, alerta, profesional.

—¿Arturo? ¿Está pasando?

—Adelina tiene contracciones. Cada diez minutos. Es dos semanas temprano. ¿Deberíamos ir al hospital?

—¿Cómo está ella?

—Sorprendentemente calmada.

—Buena. Déjame hablar con ella.

Arturo pasó teléfono. Adelina describió contracciones—intensidad, duración, espaciado. Dr. Ramírez hizo preguntas clínicas. Adelina respondió con precisión corporativa que probablemente hacía a Dr. Ramírez desear que todos pacientes fueran tan coherentes.

—Suenas bien—dijo Dr. Ramírez—. Pero si te hace sentir mejor, venir ahora está bien. Pueden esperar en hospital. Más cómodo aquí en casa, pero si Arturo está pánico—puedo escucharlo respirando fuerte de fondo—quizás hospital es mejor para cordura de todos.

—Vamos al hospital—dijo Arturo firmemente.

Adelina asintió.

—Nos vemos pronto, Dr. Ramírez.

Bolsa del hospital estaba empacada hacía semanas. En closet. Lista.

Arturo la agarró. Luego llaves. Luego billetera. Luego teléfono.

—¿Tenemos todo?

—Sí. Vamos.

En entrada, Arturo intentó instalar asiento de auto que habían precomprado y practicado instalar. Tres semanas atrás, le había tomado diez minutos. Ahora, con manos temblando y adrenalina, no podía recordar qué correa iba dónde.

—Arturo—dijo Adelina pacientemente—. No necesitamos asiento ahora. Bebé viaja CONMIGO en mi útero. Lo instalamos cuando vengamos A CASA.

—Oh. Correcto. Sí.

Tiró asiento de auto a asiento trasero. Se meterían con ello después.

Condujo a hospital—quince minutos a 3:45 AM sin tráfico. Adelina respiraba a través de contracciones, contándolas en app en su teléfono.

—Nueve minutos ahora. Progresando.

—¿Duele mucho?

—Como cólicos menstruales muy intensos combinados con alguien apretando mis órganos internos en puño gigante.

—Eso suena horrible.

—Es tolerable. Por ahora.

En hospital, entraron a través de Emergencias. Recepcionista nocturna—mujer en sus cuarentas con actitud de "he visto todo"—apenas levantó vista.

—¿Nombre?

—Adelina Morales. En trabajo de parto.

Eso la hizo levantar vista.

—¿Primera vez?

—Sí.

—¿Cuánto separadas contracciones?

—Nueve minutos.

—Okay, cariño. Vamos a llevarte a Trabajo y Parto. Llenar papeles después.

Enfermera llegó con silla de ruedas. Adelina protestó—"Puedo caminar"—pero enfermera insistió. Política del hospital.

Arturo siguió mientras empujaban a Adelina por pasillos.

Hospital Regional de Valle Sereno era pequeño. Unidad de Maternidad tenía seis habitaciones. Tres ocupadas esta noche.

Los pusieron en Habitación 4. Espacio modesto pero limpio. Monitor fetal. Bola de parto. Silla para Arturo. Baño privado.

Enfermera—nombre era Janet, treintaitantos, actitud maternal—ayudó a Adelina a cambiarse a bata de hospital.

—Dr. Ramírez llegará en veinte minutos. Mientras tanto, voy a revisar qué tan dilatada estás.

Examen fue rápido.

—Tres centímetros. Buen comienzo. Tienes camino por recorrer—diez centímetros es cuando empujas—pero estás progresando bien.

—¿Cuánto tiempo usualmente?

—Primera vez mamás, promedio es doce a catorce horas desde ahora. Podría ser más rápido. Podría ser más lento. Bebés vienen en su propio horario.

PARTE II: LAS HORAS LARGAS

Dr. Ramírez llegó a 4:30 AM. Revisó a Adelina, confirmó evaluación de Janet.

—Todo luce bien. Frecuencia cardíaca de bebé fuerte. Contracciones regulares. Ahora esperamos.

—¿Solo... esperamos?—preguntó Arturo.

—Trabajo de parto es mayormente esperar. Camina si puedes, Adelina. Ayuda a progresar. Usa bola de parto. Baño caliente si quieres. Lo que se sienta bien.



#1503 en Novela romántica
#441 en Otros
#195 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.