La pobreza del millonario [rom Com - Concurso]

Capítulo 13

CAPÍTULO 13: Los Primeros Meses de Esperanza

PARTE I: LA TRANSFORMACIÓN DEL HOMBRE

Arturo De la Vega, quien una vez condujo negociaciones que movieron mercados de cientos de millones, ahora pasaba tardes completas analizando expresiones faciales de bebé de dos meses.

—¿Viste eso?—susurró urgentemente a Adelina un martes por la tarde.

—¿Ver qué?

—¡SONRIÓ! Esperanza definitivamente sonrió. No fue gas. Fue sonrisa real.

—Arturo, ha estado sonriendo durante semana.

—No, esas fueron reflejos. ESTA fue intencional. Me miró. Reconoció. Y sonrió.

Adelina observaba a su esposo—hombre que había permanecido impasible durante presentaciones de millones de dólares—completamente deshecho por sonrisa de bebé.

—Tienes razón—dijo suavemente—. Definitivamente sonrisa real.

Arturo documentó todo.

Teléfono lleno de fotos y videos: Esperanza durmiendo. Esperanza despierta. Esperanza bostezando. Esperanza agarrando su dedo. Esperanza haciendo literalmente cualquier cosa.

Carpeta en su computadora etiquetada "Hitos de Esperanza" contenía:

  • Primera sonrisa real: 7 semanas, 3 días
  • Primera risa: 11 semanas, 2 días (provocada por Arturo haciendo sonidos ridículos de pedo)
  • Primera vez durmió 5 horas continuas: 13 semanas, 6 días (¡ALELUYA!)
  • Primera vez volteó de espalda a estómago: 16 semanas, 1 día
  • Primera sólido (puré de camote): 22 semanas, 4 días (¡le encantó!)

Cada entrada con timestamp. Múltiples fotos. Videos. Notas sobre contexto.

—Esto es más documentación que reportes corporativos que solía escribir—observó Adelina.

—Es más importante que reportes corporativos—respondió Arturo sin ironía.

Una noche, Adelina lo encontró en oficina a 11 PM, laptop abierta, llorando silenciosamente.

—¿Qué pasó? ¿Esperanza está bien?

—Está perfecta. Solo... mirando videos.

En pantalla: compilación que había hecho. Primer mes de Esperanza. Recién nacida diminuta a bebé de un mes más alerta.

—Ya creció tanto—dijo, voz espesa—. Mira su cara. Era tan pequeña. Y ahora... aún es pequeña pero diferente. Y seguirá creciendo. Y eventualmente será adulta y no recordará ninguno de estos momentos.

Adelina se sentó junto a él, poniendo cabeza en su hombro.

—Por eso documentas. Para que cuando sea adulta, pueda ver cuánto la amamos desde primer segundo.

—¿Es raro? ¿Estoy siendo obsesivo?

—Completamente obsesivo. También completamente hermoso.

Arturo limpió ojos, rio.

—Solía obsesionarme sobre gráficos de mercado. Proyecciones de ingresos. Ahora es peso de bebé y patrones de sueño.

—Mejor obsesión.

—Infinitamente mejor.

PARTE II: RITMOS DE NUEVA NORMALIDAD

Vida estableció ritmo predecible. No el de billetes o reuniones. Ritmo dictado por bebé de trece libras cuyas necesidades eran simples pero absolutas.

3:00 AM - Turno de Arturo

Alarma vibra en muñeca de Arturo. Se levanta antes de que Esperanza llore—ha aprendido su ritmo.

Cambia pañal en penumbra, susurrando: "Buenos días, pequeña. Sé que no es realmente mañana. Pero pretendamos."

Botella de leche materna previamente bombeada, calentada a temperatura exacta que Esperanza prefiere.

Mecedora. Alimentación. Esperanza mira con ojos enormes oscuros que están empezando a enfocar mejor.

Arturo canta quedamente—canciones que inventó porque no conoce canciones reales de bebé. Mayormente sobre cotidianidades de Valle Sereno cantadas a melodías que crea sobre la marcha.

"Fuimos al mercado de agricultores,
Compramos tomates y pan,
Y papá negoció precios,
Porque es lo que hacemos..."

Esperanza no critica su composición.

Eructo. Más mecida. Duerme eventualmente.

Arturo se queda quince minutos extra, sosteniéndola. Estos momentos son tesoros. Tiempo robado del sueño pero invertido en memoria.

7:00 AM - Turno de Adelina

Arturo duerme dos horas—lujo precioso.

Adelina se levanta, toma a Esperanza que está despertando nuevamente. Amamanta directamente esta vez.

Mientras alimenta, revisa emails en teléfono. GRUPO GÓMEZ funcionando bien. Fernando envió actualización: Q2 excedió proyecciones 12%. Requiere aprobación para expansión europea.

Adelina escribe respuesta con una mano:

"Aprobado. Confío en tu juicio. Actualízame en dos semanas."

Envía. Regresa atención a Esperanza.

Esta es vida ahora. Imperio manejado en fragmentos de atención entre alimentaciones. Y no le importa ni un poco.

10:00 AM - Parque

Cochecito nuevo—ni caro ni barato, funcional—empujado por Arturo. Adelina camina junto a él. Esperanza mirando mundo con curiosidad creciente.

Parque comunitario tiene nueva demografía matutina: Padres con bebés.

Grupo informal se formó orgánicamente:

Patricia Reyes con Miguel (ahora 9) en escuela pero Sofía (7) en vacaciones de verano ocasionalmente se une.

—Tu primera?—había preguntado Patricia cuando Arturo apareció por primera vez con Esperanza de dos semanas.

—Sí. Y aterrador.

—Todos aterradores al principio. Pero sobrevives. Y cuando gatee—señaló a Sofía corriendo salvajemente—es cuando realmente necesitas ojos en nuca.

Patricia se convirtió en compañera constante de caminatas. Sabiduría práctica sin juicio.

"No te estreses sobre horarios. Bebés crean sus propios horarios eventualmente."

"Sí, puede dormir boca arriba solamente. No, no se ahogará con vómito. Reflejo de gag funciona."

"Cólico es infierno pero termina. Usualmente semana doce. Aguanta."

Chioma Okafor ocasionalmente se unía con sabiduría cultural.

Enseñó canción nigeriana para calmar bebés—melodía repetitiva, palabras en Igbo que Arturo no entendía pero Esperanza encontraba pacífica.

—En Nigeria, bebés siempre con comunidad. Nunca solos. Pasa entre manos. Aprende muchas personas aman, no solo padres.



#1497 en Novela romántica
#442 en Otros
#194 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.