La Portadora

Prefacio

"Nadie sabe lo que le espera hasta que la oscuridad se muestra."

"Porque nadie puede huír de ella, busca a su presa acechando siempre en silencio."

"Hasta que no pueda huír más, nunca más.

En la antigüedad, cuando todas las tierras conformaban el reino de Illum, dominado por el por el Rey Vrede, se alzaban tiempos de florecimiento y de paz entre los hombres y las criaturas mágicas, ayudándose unos a otros y protegiéndose unos a otros, reinaban unidos por un bien común.


Donde florecían la amistad y el compañerismo entre las camadas de los hijos de los hombres y las camadas de las bestias, donde el hacha y la madera se unían en armonía bajo la ley y dónde los jinetes del cielo y los caballeros mantenían la paz, el reino prosperó.

Grandes monumentos habían sido levantados en honor al Rey Vrede y a las bestias de la alianza, junto con monumentales construcciones de piedra tallada y madera de roble que le daban su forma de castillo, adornados con estandartes azules con un sello de grifo en el medio, luciendo decorosas y brillantes armaduras en la entrada, daban una imponente pero pasiva vista a las tierras del Rey, mientras que fuera del castillo florecían los grandes campos de cultivos y frutas, donde el manzano maduro se vendía a buen precio en el mercado y el aroma a carbón que emanaba de las fraguas se disolvía en el ambiente, donde se respiraban tiempos de abundancia, de seguridad, donde se respiraban, tiempos de paz.

Pero como el día caluroso y tranquilo puede convertirse en una tormentosa noche de relámpagos y truenos, un niño vuelto hombre se adentró en el castillo trayendo consigo muerte y se atrevió a revelarse contra el Rey al envenenar su comida y causar su muerte junto con la de su familia y el heredero, la paz pronto cerró sus ojos al reino y los tiempos de abundancia llegaron a su fin pues comenzaron a alzarse los tiempos de esclavitud, de hambruna y guerra hasta que el reino de Illum se dividió en tres.

Los Anugata, el pueblo que vive bajo el dominio del rey, esclavizados y obligados a servirle con riquezas y costosos tributos.

Los Vastased, el pueblo sustentado en las montañas nevadas de Pik que le declaraban la guerra por evitar la exclavitud y los tributos.

Y finalmente los Gibiyaan, el pueblo que fué desterrado a las tierras del bosque Donker, alejados de toda civilización y conexión con el reino.

Pero a pesar de la distancia y el aislamiento, todas las tierras compartían algo en común, todas ellas, conocían la leyenda del Trueno Blanco.

Y fué así que aquél niño vuelto hombre, se convirtió en Sleg, el nuevo Rey de Illium.


 

 


 



Vio

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En el texto hay: grifos, castillos, caballeros

Editado: 01.07.2019

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