La portadora de la verdad

Capitulo 5

POV Emine

El emperador y todos los que estaban cerca se asombran y llaman el nombre de Yichen al igual que yo.

Trato de voltear todo mi cuerpo para ver como estaba y él no me dejaba—¡Yichen!—vocifere al igual que la esposa de Yixang la cual, se acerca a él a toda prisa.

—Yichen—dijo ella con notable preocupación y yo solo pensé, ¿por qué tanta preocupación por él mostraba ella?

—¡Yo soy la que debo angustiarme pues, soy su esposa!—pensé en mis adentros.

Ella, la esposa de Yixang le toca el hombro como para ver como estaba Yichen—mejor aléjate—quitó la mano delicada de esa mujer que le tocaba y lo hizo con brusquedad.

Estaba a punto de contentarme por tal acción pero...—centrate Emine, Yichen te necesita—volví a moverme para ver si me permitía a mí vislumbrar como estaba y no lo permitió.

—Quédate quieta—me susurró al oído y le hice caso—ahora si vas a golpearla golpéame a mí —cuando dijo eso me asombre por tal acción.

—¡¿Qué es lo que dices?!—el emperador se pone de pie muy molesto.

—Yichen...—lo voy a meter en problemas si sigue así.

—¿Estas hablando en serio hijo mío?—dice el emperador cambiando su semblante a uno serio.

—¡Sí!—fue lo que dijo Yichen.

—Entonces, detengase—el emperador vuelve a tomar asiento haciéndole señas al eunuco que se aleje de nosotros.

—¿Estas bien Emine?—me dice Yichen rompiendo el abrazo y examinandome de arriba abajo.

Me mira ahora a los ojos—yo...estoy bien—me conmovió su acción pues, me preguntaba para saber como estaba cuando fue él que sufrió el daño—¿tu, cómo estas?—le pregunté y me dió una sonrisa cálida.

—Me encuentro bien, tranquila—nos sentamos y los demás actuaban como si no hubiera pasado nada.

Comían y le sonreían al emperador pero, yo discernía que eran sonrisas falsas. Cuando terminamos de comer nos ibamos a nuestras casas o habitaciones cuando el emperador se le acerca a Yichen y le toca el hombro izquierdo y lo veo hacer una mueca como si le molestara—¿querías hacerte el grande hoy y avergonzarme con mi castigo mandado a tu esposa?—escuché que le dijo el emperador.

—Rayos—debo hacer algo para ayudarle—ejem, disculpe emperador. No lo culpe a él por lo que hice, si no hizo nada malo—lo veo mirarme seriamente a los ojos y hasta daba un poco de miedo—yo...—no sabía que decir exactamente que no lo hiciera enojar.

—Espera Emine—dice Yichen mirándome—no tienes que explicarte ahora si no lo quieres hacer—se voltea hacia el emperador—déjalo pasar aunque sea por esta vez padre—el emperador no dice nada y solo se marcha sin contestarle una palabra.

—Oh, menos mal—dije aliviada de que ya se haya marchado.

Yichen me mira—vámonos de aquí—yo asentí con la cabeza y él me toma de la mano para salir.

Pensé en soltar el agarre de su mano con la mía pero, se suponía que eramos esposos y eso hacen ellos—Emine, si no lo son realmente. ¿No te acuerdas?—me dije a mi misma.

Nos vamos a nuestro hogar en el videojuego por supuesto y nos fuimos al cuarto también. Yichen se acostó a dormir y yo me puse a dar vueltas en la habitación a pensar que debía hacer para sacarlo más rápido de este juego hasta que tropiezo con un libro y me agacho a recogerlo y me asombro cuando lo veo—¡que genial!—Yichen se movió en la cama—lo siento—susurre y salí con el libro afuera.

Me puse a leerlo. Era una biblia y leía a Gálatas y estaba tan sumergida leyendo que no noté cuando Yichen llegó—¿qué estas leyendo?—di un respingo del susto.

—Me asustaste—se sienta a mi lado.

—No era mi intención.

—Bien.

—¿Qué leías?—parecía que le daba curiosidad.

—Leía Gálatas de la biblia.

—Bien.

—¿Conoces las cosas que impiden ir al cielo y llevan al infierno?—le pregunte y el frunce el ceño negando con la cabeza—pues, justamente en Gálatas lo dice. Te leeré un poco.
En Gálatas 5:19-21
[19]Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
[20]idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
[21]envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

—Entiendo. ¿Por eso no te inclinaste ante el emperador por qué era idolatría para ti?—parece que realmente entendió.

—Correcto. Es importante saber esto del libro de Gálatas porque, si haces estas cosas y las sigues haciendo sin llegar arrepentirte y no las dejas llegaras a contristar al Espíritu Santo.

—¿Espíritu Santo?, ¿qué es eso?—pregunta Yichen.

Sonrío—es el Espíritu de Dios en la tierra. Es una persona que le gusta estar con nosotros solo que a algunos no le gusta estar con él. Ama la santidad pues, es muy santo y no le gusta el pecado.

Él quisiera estar con nosotros todos los días como un amigo fiel como dice en la biblia que él nos anhela celosamente.

Santiago 4:5
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Es un gran amigo que siempre está en las buenas y en las malas y cuando te sientas solo él te hace compañía.

—¡Que genial!—dice Yichen.

—Sí pero, todo esto es si lo tienes a él y para tenerlo tienes que buscarlo y estar en santidad.

—¿Santidad?—él parecía interesado como un niño pequeño queriendo saber más y eso no es malo. Me pongo de pie frente a él.

Entonces, miro la biblia en mis manos—estar sin pecado—se lo paso para que vea Gálatas y sin querer lo dejo caer a su lado. Me acerco para cogerlo y pasárselo pero, él me jala y me sienta en sus piernas y recoge la biblia del suelo.

—Así está mejor, ¿verdad?—me dice con una sonrisa—además...—cierra el libro y yo estaba a punto de ponerme de pie cuando él acerca su mano a mi rostro y me acaricia la mejilla y se sentía bien.

Cerré los ojos ante su toque—¿qué me pasa?, ¡debes pararte y alejarte de él!—estaba como paralizada ¿o maravillada ante tal toque de su persona?. Abro los ojos y noto que me estaba mirando los labios como si quisiera besarlos.



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En el texto hay: romance, espiritual, antiguachina

Editado: 14.01.2026

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