POV Emine
Cuando pasan varios minutos viene uno de los siervos que sirve a Yichen—señora—dice él.
—¿Qué sucede?—le pregunto.
—El príncipe quiere que vaya a su cuarto para ayudarle a ponerle la crema—lo escucho decir y miro hacía el cielo.
—¿En serio?, ¿es qué acaso no está allí Hua para hacer eso?—no pude evitar decir.
—Oh no señora, la señora Hua se ha marchado.
—¡¿Cómo dices?!—espera, ¿qué está pasando?, eso no debió suceder.
—Lo que usted oyó señora y también la vi un poco molesta al irse.
—Realmente no sé que está sucediendo aquí—pensé—esta bien iré hacia dónde está él—fui y lo encontré acostado sin la ropa de arriba en la cama boca abajo con los ojos cerrados y me asusté un poco por si estaba mal—¡Yichen!, ¿qué te pasa?, ¿estás bien?
—Oh, ya viniste—abre los ojos y me ve a la cara.
—¿Estás bien?—le volví a preguntar y él sonríe.
—Mejor ahora que puedo verte.
—¡Oye!—le toco el hombro izquierdo—no estoy bromeando para saber cómo estás—lo veo hacer como un gesto de dolor.
—Yo tampoco bromeo y era así hasta que me golpeaste el hombro malo.
—Uh, lo siento—dije.
—Toma, ponme eso ahí en el hombro izquierdo por favor—me pasa la crema que trajo Hua y yo cojo un poco con la mano.
—¿Por qué no dejaste que Hua te pusiera esto?—tenía algo de curiosidad y quería entenderlo porque, tal vez algo cambió del juego.
—Es bastante obvio—se sienta y se pone de lado mientras yo le pongo la crema—ella no es mi esposa—me detengo al escucharlo y él se voltea a verme y me mira fijamente.
—¿Se refiere o que yo si?—pensé en mis adentros y no pude evitar que se me calentará la cara al pensar en ello.
El alza una de sus manos y la coloca en mi mejilla—está caliente, como supuse. Te has sonrojado—dice con su mirada fija en mí e hizo como que me iba a besar y yo me paro rápidamente.
—Eh, yo-yo tengo que...—no se me ocurría ninguna excusa ahora mismo.
—¿Estás nerviosa por algo esposa mía?—se para y se acerca a mí.
—¿Qué está...?—pensé en mis adentros—¿debería empujarlo para así no dejar que se me acerque de manera peligrosa?—no pude evitar pensar—tal vez no puedo hacer eso por su hombro y lo lastimaría.
Me mira con una sonrisa para luego acercar su rostro a mi oreja—¿o es qué acaso te asusta que te bese...?—cuando lo escucho quedo como piedra pues, no me esperaba que me dijera eso.
—Yo-yo...—¿qué digo?, ¿qué es cierto que no quiero que me siga besando?
—Oye, tranquila que no haré nada que a ti no te guste—puedo volver a respirar.
—Es-es mejor que te acuestes y descanses Yichen—le digo y me da un beso en la frente para después alejarse de mí.
—Esta bien pero, ven tu también—se acuesta en la cama y golpea su lado derecho con la mano la cama.
—Eh...—de pronto veo que la cama se empieza a mover fuertemente y Yichen se para algo asustado y es entonces que noto que es...—¡un terremoto!—Yichen se pone la parte de la ropa que le faltaba y abre la puerta.
—Esto no debería estar pasando—decía yo.
—Pero, está pasando así que, sígueme—Yichen me toma de la mano y salimos afuera y todos estaban corriendo de un lado a otro asustados.
—¡Vayamos a ese árbol!—vociferé en medio del gran alboroto y gritería que había y pensé en ir debajo del árbol porque, pensaba que era mejor estar allí debido a que estaba lejos de todo.
—¡Bien!—vamos hacía allá y yo les gritaba que vinieran aquí debajo del árbol—¡vengan aquí!—Yichen se me unió y vinieron algunos. Otros asustados se entraban dentro de las habitaciones y cerraban la puerta, mientras que otros se agarraban de las paredes como si así no se fuera a mover la tierra.
—Esto no está bien, no debería pasar esto dentro del juego—pensé en mis adentros.