En el palacio real:
POV Yixang
—¡Esposo!—Hua viene hacía mí atemorizada por el terremoto y después de ver que se derribaron algunas paredes o cayeron algunas causando muertes a muchos sirvientes me agarraba con fuerza la mano y no se despegaba de mi lado—esto debe ser por causa de Yichen que va a ser rey y los cielos no están de acuerdo esposo mío—me dice Hua y yo asiento con la cabeza.
Me acerco al siervo tirado frente a nuestro cuarto del palacio y noto que estaba muerto por una pared que le cayó encima—¡Oh, es horroroso!—vocifera Hua.
—Si que lo es—no sabía que más decir ante todo esto que aconteció.
—Debes hablar con su majestad y hacerlo ver que los dioses no están de acuerdo con su decisión—manifiesta mi esposa—es tu oportunidad de que te nombren rey.
Yo volteo a verla—tal vez tengas razón.
—¡Claro que la tengo esposo mío!
—Bien, iré hoy mismo a verlo—voy a los aposentos de su majestad y lo encuentro sentado con una de sus concubinas a su lado llorando—su majestad—anuncio mi entrada ya que, no había un siervo que lo hiciera y él levanta la vista del suelo y me mira—padre, tiene que notar que esto que sucedió no es casualidad.
—¿A qué te refieres hijo mío?—dice él.
—Pues...que Yichen...—pensaba en mis adentros si era buena idea hablarle de esto ahora.
—¿Qué Yichen qué hijo?—lo escucho decir él prestandome toda su atención.
—Es ahora o nunca—pensé—lo qué sucede con Yichen es que tal vez los dioses no están de acuerdo con que él sea el siguiente rey y por eso todo esto sucedió y murieron tantas personas su majestad—él mira al suelo de forma pensativa.
—¿Eso crees?—parecía que lo estaba pensando seriamente.
—Si, su majestad—lo veo ponerse de pie y acercarse a la ventana—mire a fuera padre y vea como está y todos los que murieron...—hago como si fuera a llorar frente a él para que vea que me afectaba y él voltea a verme.
Pasaron unos segundos y él solo me miraba y volteaba a ver la ventana como si no supiera que hacer o decir—como ve su majestad esto es como una catástrofe muy seria padre pues, murieron personas que eran del ejército también y esto solo puede significar que los dioses no están de acuerdo con su decisión—seguí insistiendo y él pasa su mano por la cara—tiene que hacer algo padre para que no vuelva a pasar algo como esto y mueran más personas y así calmar la ira de los dioses.
—Haz una reunión con todos los ministros y que sea para hoy donde se hablará que se puede hacer o que decisión tomaré.
—¡Muchas gracias su majestad!, así lo haré ahora mismo—salgo rápidamente de allí contento—solo falta poner a algunos ministros de mi lado y ya está—fui a buscar a uno de los siervos y les mandé que trajeran ante mi al ministro Matnus que había escuchado que era mi tío y aunque no lo había visto antes sabía por otros que no estaba de acuerdo con que Yichen sea rey.
Cuando llega me asombro grandemente al notar que es el mismo hombre con él que había hablado antes—hola, príncipe. ¿A qué se debe el honor...?—se sienta a mi par en lo que queda de la sala.
—No sabía que eras mi tío Matnus.
—Sorpresa, sorpresa—dijo y pensé en si podía confiar en él porque, tal vez lo que quería era deshacerse de Yichen para tomar él el trono—quiere hablar de lo que sucedió hoy, ¿cierto?—al escucharlo me asombro—no se asombre tengo mis contactos.
—Si es realmente peligroso este hombre—pensé—es para que hable con otros ministros y les digan que aconsejen al rey de quitar a Yichen como siguiente rey y me coloquen a mí debido a que deben calmar la ira de los dioses por tomar tal decisión.
—Entiendo, ¿cuándo será la reunión?—se pone de pie.
—Hoy, en un rato.
—Perfecto.
—Lo va a hacer, ¿verdad?—le digo y él voltea a verme—de poner a la gran mayoría de mi parte.
—Lo haré si, príncipe. Aunque, debe saber que ya el rey sabe que yo no estaba de acuerdo con que Yichen sea rey desde antes y probablemente no me deje hablar pero...
—Pero...—debía estar seguro que lo iba a hacer.
—Encontraré la manera de persuadirlo a través de otros ministros—se marcha con una gran sonrisa y yo sonrío también.
—Tus días felices y de tranquilidad llegarán a su fin Yichen ja,ja,ja—no pude evitar decir.