POV Emine
Vemos al guardia de la puerta el cual, al momento que vamos a cruzar la puerta llega alguien y se pone a hablar con esa persona dándonos la oportunidad de entrar sin ser vistos o reconocidos.
—Menos mal—dije a Yichen y él me toma de la mano caminando rápidamente.
Yo trataba de seguirle el paso y el general que quería matarme al principio vino con nosotros insistiendo en que no debería salir Yichen sin seguridad y sobre todo porque iba conmigo.
Traté de no ofenderme pero, desde su punto de vista tenía toda la razón.
Pasamos los tres deprisa y alguien nota la presencia del general acercándose a él viéndolo—oye, ¿no eres tu el guardian de él príncipe Yichen?
—Rayos—Yichen no pudo evitar decir y nos escondimos detrás de una pared para no ser vistos y estábamos muy juntos, demasiado.
Volteo a ver Yichen quien parecía preocupado mirando un poco al lado de la pared que nos cubría para ver qué pasaba y de pronto se escucha pasos y Yichen se voltea hacía mí y me pega más hacía si haciendo que casi nos besemos entonces, se me empieza a acelerar el corazón.
—¿Será por qué viene alguien que me puse así?—pensé—¿o por qué Yichen estaba a punto de besarme y yo me puse algo nerviosa por eso...?—pensé en mis adentros.
—Si, soy el guardian del príncipe—escucho la voz del general que responde—debería irse a atender otros asuntos usted por ahora así que, váyase para adentro del palacio que lo pueden necesitar—parece que el general hizo que se detuviera de venir la persona que venía hacía donde estábamos nosotros.
Pero, yo estaba nerviosa aún y quería saber exactamente si fue por la cercanía de Yichen o solo simplemente porque, nos descubrieran—¿tal vez, ambas cosas...?—pensé en mis adentros.
Miro a Yichen y sus labios, tan cerca... todavía sentía acelerado el corazón de solo pensar...—nah, no puede ser eso—dije en voz alta y Yichen voltea a verme con él ceño fruncido.
—¿Hay alguien ahí?—escucho que dicen.
—Oh rayos, yo y mis pensamientos—digo por lo bajo.
—Shuss—dice Yichen haciéndome señas con la mano.
—Definitivamente hay alguien ahí—oh no, me pego a Yichen cerrando los ojos y él me abraza.
—Mira siervo, si hay alguien ahí yo puedo encargarme de eso. Ahora, váyase a hacer sus asuntos dentro del palacio.
—Bien, lo dejo en sus manos—vaya, el general supo que decir pero, se escucharon pasos acercándose a nosotros otra vez y Yichen me aprieta hacía sí.
—Soy yo, príncipe—Yichen me suelta y yo puedo respirar mejor del alivio.
—Menos mal, será mejor que nos digas cuando él camino este desocupado por personas y así nosotros podemos pasar desapercibidos—dijo Yichen.
—Lo que usted diga mi príncipe—seguimos caminando yendo rápidamente hacia la sala de reuniones con la ayuda del general quién, cuando había alguien por donde íbamos a pasar lo mandaba para dentro del palacio y le hacían caso. No sé porque pero, lo hacían.
Cuando llegamos nos pusimos cerca de la ventana y allí podíamos escuchar bien todo lo que se decía—¡alabanza y gloria para su majestad!—oigo que dicen al unísono varias personas.
—Llegó su majestad—dice por lo bajo el general.
—Su majestad, escuché de Matnus pariente suyo que los dioses están molestos por causa de que a elegido a Yichen como su sucesor—escucho que dice alguien, un hombre—es evidente que los dioses están molestos por lo que ha ocurrido.
—Si, su majestad—dijeron varias personas y yo comienzo a preocuparme.
—¿En serio piensan que es eso lo que pasa?, ¿qué los dioses están enojados conmigo?—oigo la voz de su majestad hablar.
—Eso es lo que pasa su majestad—es entonces, que escucho a Matnus hablar.
—Ah, con que estás ahí—pensé.
—Padre, piénselo bien. Todo esto pasó después de usted decidir poner como sucesor a Yichen. Esto es algo causado por los dioses furiosos por su decisión.
—No, no puedo creer que mi hermano...—dice Yichen por lo bajo y me di cuenta que él que hablaba era él y entonces, puse mi mano en su hombro y él puso su mano ahí como si así me agradeciera.
—¿Qué opinan los demás del consejo?, ¿están de acuerdo?—su majestad parecía no querer creer que eso fue causado por Yichen.
—Si, su majestad. Estamos de acuerdo con él príncipe Yixang—oh no.
—Bien, solo queda algo por hacer—oh no.
—¿Su majestad iba a cambiar de opinión tan deprisa solo así?—pensé—tengo que hacer algo.