La portadora de la verdad

Capitulo 17

POV Emine

Cuando veo que los guardias se detienen como en un bosque donde estábamos rodeados de árboles enormes yo también me detengo y miro hacia el frente a ver qué pasaba—¿qué es...?—no termino de hablar cuando veo a Yichen encadenado y puesto de rodillas con un hombre a su par que tenía una espada que parecía muy afilada—¡Yichen!—me bajo con la espada en mano y los guardias algunos, hicieron lo mismo.

—¡Alto ahí mujercita!—señala a Yichen con la espada y estábamos rodeados de hombres con espadas por todos lados noté y me inquieta un poco.

—Dios, ¿dejarás que nos maten en el juego y que todo lo que hemos pasado haya sido en vano?—dije en mis adentros algo angustiada.

—No cometas una locura príncipe Yixang y baje la espada pues, él es su hermano—dijo uno de los guardias que estaban cerca mío y me di cuenta que sí, era Yixang.

—¿A quién le importa que seamos hermanos?—alza la espada.

—¡No!—me agacho y cojo un par de piedras y se las lanzo a la cara rápidamente acercándome a él.

—¿Pero qué...?—dice él y los demás guardias comienzan a pelear con los que venían con Yixang.

—¡Ya suéltalo!—dije con seguridad y agarro la espada con fuerza.

—¿Por qué no vienes hermosa y me haces desistir?—manifiesta él alejándose un poco de Yichen el cual, estaba con la boca tapada como con una venda además de las cadenas.

Yixang se me acerca peligrosamente—la verdad es que nose si podré darle con la espada—pensé y cuando Yichen me vió retrocediendo él rápidamente se acerca de rodillas a Yixang y con las cadenas de su mano hace que Yixang tropiece y cae al suelo con gran golpe.

—¡Ah!—aprovecho su caída y me acerco a Yichen.

—¿Estás bien?—le digo.

—Ummm—le quito la venda y él me mira fijamente—ayúdame a quitarme estás cadenas de las manos y pies.

—Bien—cojo la espada y se la paso.

Lo veo agarrarla con fuerza y rompe la cadena de los pies—no, no, no, no te permitiré que vivas después de este día. Está escrito en el libro de los dioses ¡que hoy morirás!—Yixang se acerca a nosotros con furia notoria y Yichen actuando rápido retiene el golpe de la espada chocandola con la suya—¡Ahhh!—eso lo hizo enojar más empujando a Yichen hacía atrás.

—Dios, ¿qué hago?. Lo va a hacer caer—miro al lado y veo un gran palo y lo tomo y le doy en la cabeza haciendo que caiga al suelo—oh, ¿está muerto?—me asustaba matar a alguien la verdad.

—Emine, ven. Toma la espada y cortarme estás cadenas—miro otra vez a Yixang.

—No está muerto ¿o sí?

—¡Emine, reacciona!

—Bi-bien—me acerco a Yichen tomando la espada.

—Dale aquí—me señala el medio y le doy un golpe pero, no se rompió—intenta otra vez poniendo toda tu fuerza—hago lo que él me dice y no se rompía—intenta otra...

—Vaya, vaya, vaya. Con que con estas nos saliste Emine—oigo la voz de Matnus detrás de mí y me asusto un poco.

—¡Rápido, Emine!—le doy con todas mis fuerzas a la cadena y por fin se rompe.

Yichen me abraza y me gira hacía un lado y es entonces cuando vislumbro que él recibió el golpe por mí—¡no!, ¡Yichen!—me acerco a él y Matnus me mira.

—Ah, pero que lindos los dos. ¡Se nota que realmente se aman!—se estaba burlando de mí.

Cojo la venda que le quité a Yichen y se lo pongo a la herida para detener el sangrado—es gracioso ¿no lo crees así Emine?. Pues, tu me ayudabas para perjudicar al príncipe y ahora te preocupas por él—lo miro con enojo además de que no me parecía gracioso lo que dijo.

—Pero, ahora morirás también por traicionarme—venía hacía mí y yo cerré los ojos cuando alguien detiene el golpe.

Abro los ojos y noto que uno de los guardias lo impidió y comenzó a pelear con él—Emine, cusss...—oigo a Yichen y lo veo muy mal.

—Ya, shus—le doy un beso en la mejilla y miro a mi alrededor. Todos estaban peleando pero, si Yichen moría se acabaría el juego y no estaba segura si él podría salir bien de aquí.

Me puse de pie—si nos vamos de aquí puede que no llegue con vida y además, yo no me se bien el camino—pensé.

Me comencé a desesperar. Miré a Yichen otra vez y estaba casi inconsciente así que, tomé la espada y la clavé en el suelo con fuerza cayendo yo de rodillas—¡se termina el juego ahora en el nombre de Jesús!—cuando dije esto último la espada se llenó como de fuego y todo se paralizó.

Y entonces, todo se volvió oscuro.



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En el texto hay: romance, espiritual, antiguachina

Editado: 18.03.2026

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