La portadora de la verdad

Capitulo 19

POV Emine

—¡¿Qué es lo que has dicho?!—estaba algo...

—Yo conozco a Jian pero tu...—me mira con él ceño fruncido.

—Yo trabajaba en la misma compañía que tu. Y además estuvimos juntos en el juego y hablamos mucho...—¿le digo que éramos esposos en el juego hasta tal punto que él me besaba?

—¿Juntos en el juego?—dice él como queriendo entender la situación o de dónde debería conocerme.

—Si.

—Tal vez hay algo mal en mí pues, debería saber quién eres—se toca la frente con la mano como si no entendiera nada.

—Tranquilo, de seguro recordarás todo más adelante Yichen—le digo y él me mira. Yo entonces le sonrío.

—Bien—se pone a comer y yo le limpio un poco la cocina mientras él se va a acostar después de haber terminado de comer.

Estaba fregando cuando de pronto sucede que suena una gran sirena como cuando viene un huracán y yo me asusté—¡Yichen!—fui a buscarlo y lo vi que ya se había levantado como confundido de porque sonaba aquello.

—No se que está pasando Yichen pero, es mejor que salgamos afuera a ver qué sucede—le digo y él asiente con la cabeza.

Salimos estando nosotros en el tercer piso, bajamos por las escaleras rápidamente y veíamos a la gente saliendo afuera como queriendo saber que pasa. Cuando de forma espontánea y sin estar pensando en eso me viene una visión donde se me decía: viene un sutnami.

Miro a Yichen, yo sabía que ese fue el Espíritu Santo hablándome porque, el que tiene el don de discernimiento de espíritus puede discernir la voz de Dios—¡Es un sutnami!—vocifero y la gente comienza a gritar y a correr de un lado a otro pues, ahí venía el agua. Se veía entrando por la calle.

—¡Emine!—Yichen me agarra la mano y me jala hacía el departamento corriendo—¡el ascensor no!, es peligroso—me dijo cuando yo iba a tomarlo—sube las escaleras ¡rápido!—le hago caso y ya el agua estaba entrando en el segundo nivel y cuando estábamos casi llegando piso mal por lo rápido que estaba y me caigo.

—¡Ah!—me dolía mucho el tobillo y Yichen se da cuenta.

—¿Estás bien?

—Si-si—logré decir con todo el dolor que sentía allí.

—¿Puedes caminar?

—Mi tobillo...—el agua estaba subiendo y Yichen me carga y me lleva con cuidado al tercer piso yéndonos a su apartamento.

Abre la puerta y me lleva hasta el mueble—¿cómo te sientes?—me pregunta y yo miro mi pie el cual, estaba un poco hinchado.

—Duele—me observa el tobillo y lo veo fruncir el ceño—está ocurriendo un sutnami y él sigue preocupándose por mí. Es ciertamente el mismo que en el juego—pensé en mis adentros—debe ser un esguince, trae una bolsa con hielo y si no tienes. Entra el hielo dentro de una media y tráemelo por favor—le digo.

—En seguida—lo trae el hielo dentro de una media o calcetín y me lo coloca dónde está hinchado.

—Gracias Yichen—me mira y yo le sonrío—estaré bien, tranquilo.

—Bien—Yichen al pasar varios minutos me coloca una venda en el pie que tenía en un botiquín de primeros auxilios. Después se acerca a la ventana y yo lo hago también.

—Es maravilloso pues, el agua no llegó más alto por aquí por dónde vives. Simplemente...fue obra de Dios—manifiesto y él se voltea a verme para luego mirar otra vez por la ventana. Ciertamente, Dios nos protegió que nos dió tiempo a subir antes que nos atrapara el agua.

Yichen intentó encender el televisor y no funcionaba para ver las noticias y nada. Él tenía una radio guardada de su padre y eso fue lo que si llegó a funcionar la cual decía, que estábamos en tiempos finales y que cada cual debe orar a Dios por su alma porque, esto era solo el principio.



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En el texto hay: romance, espiritual, antiguachina

Editado: 08.04.2026

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