La primogénita del Diablo

Parte veintiuno. Forks.

Al llegar a la pista de aviones un helicóptero me estaba esperando para llevarme a Forks, el piloto me dijo que Manning me había conseguido hospedaje en un pequeño hotel cerca de Port Ángeles que solo tenia que ir y decir mi nombre.
El vuelo pareció eterno pero me dio tiempo de ver noticias sobre mi, sobre los arrestos, y también me daba la oportunidad de responder todos los mensajes que tenia pendiente. Hasta que note que "El lobo negro" me había respondido con una foto en donde se veía una mujer embarazada siendo azotada con una varilla de árbol. Sentí como la sangre me hervía del odio así que busque en mi galería una foto de una de las escenas de crímenes mas brutales que me toco revisar y se la envié, en la cual se podía ver una mesa cubierta de mucha sangre con restos de lo que se suponía que era un cuerpo pero que solo quedaban algunos órganos y partes de pelos.
"Me saque el estrés de estas semanas con algunos de tus hombres, espero que te guste, planeo darte sus restos en nuestra cita, cachorrito".
No veía la hora de matarlo de una vez por todas.
Al llegar al hotel en Port Ángeles decidí dormir un poco para dejar descansar mi cuerpo y mi mente. Cuando desperté era de noche y mi estomago rugía pidiendo comida con urgencia.
-¿Como es que tengo tanta hambre si me comí los bastones en el viaje?-
Al mirar la hora me di cuenta que había dormido por un día y medio completo, ya era otro día.
-¡Oh que mierda!, con razón tengo hambre-
Busque en los folletos que me dejaron en la habitación un lugar para comer y que sea tranquilo, el único que encontré era Bella Italia, supongo que comida italiana será. Al llegar no había muchas personas a decir verdad y por lo que conté cuando entre solo habían siete. Tenia hambre pero quería comer algo dulce primero así que ordene avena con leche dulce, tiramisú, cannolis y una panna cotta con salsa de frutos rojos y para tomar un Milkshake de vainilla.
Mientras esperaba me recosté en la silla con los audífonos puestos escuchando a Adele, me sentía tranquila, era como la calma antes de la tormenta. Sentí como mi mensa se movió un poco así que pensé que ya habían traído mi pedido así que cuando abrí los mi sorpresa fue tan que casi se me escapa un gran, "¡Mierda!".
-¿Que carajos estas haciendo acá?- le pregunte en voz baja-
-Tomémoslo como una salida padre e hija para conocernos-
Me lleva la grandísima mierda.
-No te dije que no te quería en mi vida. Creí que fui muy clara con el discurso que te di- susurre molesta-
-No vas a deshacerte de mi tan fácil, lo quieras o no eres mi hija eso quiere decir que voy a estar en tu vida te guste o no, y como Chloe no esta que mejor que acompañar a mi agente favorita a sus nuevas misiones-
-Yo no soy la segunda opción de nadie. Si Chloe no esta, es tu problema, no mío. No interfieras con mis cosas-
La mesera interrumpió nuestra conversación trayendo mis cosas pero no contento lo que había en la mesa ordeno tres porciones mas de cannolis, dos de tiramisú, tres panna cotta con salsa de durazno y otra de frambuesas, y tres Milkshake mas, uno de chocolate y dos de vainilla.
En lo que nos peleábamos por los cannolis que dicho sean de paso estaban gloriosos recibí una llamada de John.
-¿Y ahora que paso?-
-Ya sabemos cual es el regalo que Pierce te dejo-
Mire a Lucifer y le hice señas para que se callara.
-Mi jefe dice que ya sabe cual es el regalo que Pierce me dejo-
-¿Y que es?-
Le hice señas para que hiciera silencio.
-Te dejo dinero, mucho dinero-
-¿Cuanto es mucho dinero?-
-Novecientos millones de dólares en dos cuentas en las Islas Caimán-
-¿Que cosa?-
-¿Que dice?- pregunto curioso Lucifer-
-Que Pierce me dejo novecientos millones de dólares en las Islas Caimán-
-Mierda...-
-¿Todo ese dinero es legal?-
-Los técnicos buscaron estafas y demás cosas que puedan hacer que el dinero sea ilegal pero nada. Es completamente legal y todos días sigue creciendo-
-¿Como que sigue creciendo?-
-Descubrimos que también te dejo como accionaria en muchas compañías diferentes, esas empresas son totalmente legales, es como si no quisiera que te quitaran un solo centavo y se aseguro de eso con muchos abogados-
-¿Que se supone que haga con todo eso?-
-Lo que tu quieras, legalmente es tuyo y puedes usarlo como te venga en ganas-
Mi cara de incredulidad no tenia precio pero la cara Lucifer, era para tomarle una foto y hacer un meme con ella.
-Los abogados te contactaran en unos días para ponerte al corriente de todo y te llevaran muchos papeles para que firmes-
-No se que decir. Yo esperaba una bomba que solo yo pudiera desactivar, una misión suicida en algún país desconocido, algo mas peligroso pero en su lugar me dio dinero...como si nada-
-Están empezando a sospechar que quizás eras cómplice de Marcus Pierce-
-¿Como voy a ser cómplice de ese idiota?. Nunca deja sorprenderme la cantidad de estupideces que dicen-
-Morgan concuerda contigo-
-¿Morgan?-
-Estas en altavoz-
-¿Y no te pareció una buena idea avisarme?-
-Querían ver como reaccionabas al escuchar del dinero-
-¿Como se supone que reaccione?. El tipo que me pego un tiro en el abdomen y casi me mata me deja dinero y acciones. ¿Que clase de psicótico hace eso?, pero eso no es lo que mas me molesta, sino el, ¿Porque?, ¿Porque lo hizo?, ¿Que quería de mi?, ¿Que esperaba sacar con todo esto?-
-Eso es algo nunca vamos a poder saber por ahora mantente tranquila y no te sobre esfuerces recuerda que te saliste antes del hospital-
-Estoy bien, dormí un día y medio, y ahora estoy comiendo-
-¿Dormiste un día y medio?-
-Si, estaba cansada-
-¿Que voy a hacer contigo?-
-Dejarme seguir comiendo, ¿No te parece?-
-Bien, te llamare en unos días para decirte donde te reunirás con los abogados-
-Bien. Gracias-
Cuando termine de colgar me quede pensando en Caín.
-¿Porque crees que te dejo tanto dinero?-
-Porque yo era su responsabilidad y me abandono, se sentía culpable y creyó que dejarme dinero solucionaría eso. Al menos eso creo yo-
-Aun no puedo creer que sea tu antepasado-
-No puedo creer que comparta sangre con el Diablo y con Caín el primer asesino-
-Padre debe estar burlándose de lo lindo de los dos-
-Ni me lo digas. Mas le vale que nunca lo conozca porque estoy segura de que voy a apuñarle un ojo con una cuchara de plástico-
-Apuñálale el otro por mi-
-Seguro-
Al terminar de comer todos los postres pedimos pizza. Hablemos de muchas cosas, pero sobre todo de las cosas que le mostré.
-Sigo sin creer que le arrancaras la cabeza a Aro- comento burlándose-
-Y le rompí los brazos a Caius. Debiste ver su cara. Creo que nunca había disfrutado tanto ver una cara de terror puro. Fue divertido-
-Es raro que no tomaran medidas contra ti-
-Todos gritaban que iba a matarme hasta que por accidente desplegué mis alas, el silencio en ese lugar era peor que un cementerio. Después les dije que si volvían a meterse con mi hermano los iba a cazar y matar uno por uno hasta que no quede ninguno de ellos en ninguna parte del mundo-
-Amenazaste a unos de los clanes vampíricos mas viejos de este mundo. Me siento orgulloso mi niña-
-Que te digo, me hicieron enojar y no bueno cuando me enojo, me suele segar la rabia y no me puedo controlar, mi instinto asesino es mas fuerte-
-Aun no entiendo porque tu cara no cambio al igual que la mía-
-Porque no siento culpa de lo que hago. Estoy en paz con las cosas que hice. Y la mayoría se lo merecía así que...- me encogí en hombro-
Habia tres personas mirándome no muy sutilmente me observaba a en intervalos de diez y veinte minutos. ¿Sera que son enviados por el "Lobo negro"?.
-¿Ni un poco de culpa?-
-No, nada. Mi hermano es una de las cosas mas importantes para mi en el mundo y me sentiría culpable solo si le pasa algo y yo tengo que ver en eso, así que me encargo de eso jamás pase-
-Esa es demasiada carga-
-Es lo que me toca por ser la mayor-
-No hablo de eso-
-Lo se-
Al salir llame al numero del cual los Cullen me llamaba para pedirles la dirección. Al terminar la llamada nos subimos a la camioneta que había rentado y nos dirigimos hacia la casa de los Cullen.
Cuando llevamos a la dirección que me dieron me quede observando la casa por unos instantes y en mi mente solo decía "Demasiados vidrios, no hay manera que en un ataque no me vean ocultándome". Respire hondo y salí de la camioneta, una leve brisa me golpeo haciéndome soltar una sonrisa, el otoño estaba cerca y pronto el invierno, amaba el invierno era la mejor estación por mucho. Aunque mi tranquilidad me duro poco ya percibí el un asqueroso olor a perro mojado, el cual me hizo mirar de reojo hacia el bosque a mi lado, no podía contar cuantos eran pero por sus sombras eran grandes, quizás igual de altos que Lucifer. Unos segundos después la voz calmada de un hombre me saco de mis pensamientos.
-Bienvenidos nombre es...-
Su voz se corto al ver a Lucifer salir de la camioneta y por un segundo creo que palideció aun mas de lo que estaba.
-¡Mi señor!- comento acelerando el paso hasta quedar a metros de Lucifer y hacer una reverencia-
-¿Mi señor?- le pregunte a Lucifer en tono de burla-
-No te burles, ya te va a tocar- advirtió al ver que no dejaba de reírme-
Unos minutos después seis personas mas se unieron a el y se inclinaron de igual manera. A decir verdad se parecían mucho a los Vulturi, con respecto a su palidez y esos ojos de colores, salvo que estos no se veían tan malos, al menos por ahora, ya me encargare de formarme una opinión luego de conocerlos.
-Mi señor, ¿A que debemos este honor?- pregunto el mismo hombre-
Estaba muy lindo, ese pelo rubio si que le quedaba con ese tono de piel, y a decir verdad parecían putos modelos de revista. ¿Porque hay gente que se ve tan bien?.
-Doc, ha pasado tiempo. Vine a acompañar a mi hija a una reunión- comento con una sonrisa burlona dirigida hacia mi-
Entrecerré los ojos y negué repetidas veces con la cabeza.
-¿Su...hija?- pregunto una de las mujeres-
-¿Creen que podamos dejar este circo y puedan pararse de una vez?- pregunte revoleando los ojos- Brenda McCall...-
-Morningstar- añadió Lucifer-
-De eso vamos a hablar después- le advertí a Lucifer- Ahora ustedes solicitaron una reunión conmigo e insistieron demasiado así que porque no dejamos esto de lado y nos concentramos a lo que vine-
-Yo...ah...si por favor si son tan amables de acompañarme. ¿Puedo ofrecerles algo de beber o prefieren algo de comer?- pregunto otra de las mujeres señalando la casa para que la siguiéramos-
Antes de dar un solo paso mi celular comenzó a sonar y al ver quien era una rabia incontrolable se apodero de mi.
-Ustedes adelántense yo debo responder esta llamada-
-Bren...-
-Los alcanzo en unos minutos-
Dicho esto me encamine hacia la parte trasera del auto y me apoye ahí para poder contestar.
-¿No me digas que estas tan ansioso por nuestra cita que no puedes evitar llamarme?-
-Solo llamaba para que escucharas...-
Todo fue silencio hasta que comencé a el grito de una mujer mas y mas fuerte suplicando por su vida y la de su bebe. Mi corazón no dejaba de latir con fuerza y las lagrimas se acumulaban en mis ojos, mi puño izquierdo estaba tan apretado que podía notar como se mojaba poco a poco. Los gritos parecían interminables y los llantos del bebe lo eran aun mas.
-¿Tanto miedo me tienes que debes llamarme para que escuche como matas a una pobre mujer y a su bebe?. Eso no va hacer que te tenga miedo perro pulgoso, eso solo incrementa mis ganas de arrancarte la columna de un solo golpe. En dos días, voy a matarte delante de todos tus subordinados y después los voy a matar uno por uno hasta saciarme y después voy a alimentar a mis perros con sus malditos cadáveres-
Colgué. Me estaba empezando a faltar el aire, estaba teniendo un ataque de pánico. Pero no era por miedo ni por ansiedad era por ira, estaba furiosa quería desmembrarlo ahora mismo. Tenia los ojos cerrados y estaba sentada en el piso abrazándome a mi misma cuando sentí que me giraban para abrazarme por la espalda.
-Respira...lento...muy lento-
Era la voz de una chica.
-Eso es...lento...-
Me llevo unos minutos calmarme y tener compostura de nuevo. Cuando estaba completamente calmada la chica me ayudo a levantarme. Al verla de cerca y al sentir su aroma me di cuenta que era una loba.
-Gracias-
-No hay de que. ¿Segura que estas bien?-
-Lo voy a estar...solo necesito algo dulce para calmarme- sonreí- Brenda McCall-
-Leah Clearwater-
La chica era alta, delgada de pelo negro y corto con un muy buen bronceado. Que daría por volver a tener ese bronceado, ahora mismo de seguro parezco un fantasma.
-Gracias Leah. Lindo tatuaje- señale-
-Gracias, me gustan los tuyos-
-Y eso que haz visto mis piernas- le sonreí- ¿Eres amiga de los Cullen?-
-No- soltó rápidamente con un tono de desagrado-
-¿Vampiros y Lobos no se llevan, verdad?-
-Jamás-
No pude evitar reírme.
-Debería entrar, después de todo ellos quería hablar conmigo-
-También yo. Sam quiere que al menos uno de nosotros este en la reunión-
-¿Sam?-
-Uley-
-No me lo digas como si lo conociera de toda la vida porque no tengo idea de quien es Leah-
-Es mi...Alfa-
-Eso no sonó muy convincente pero por tu cara no creo que quieras seguí hablando así que...¿Entramos?-
Al entrar uno de los hombres, el mas musculoso se acerco a nosotras.
-Princesa síganme-
-Solo Brenda o Bren como prefieras-
-Lo tomare en cuenta-
-¿Crees que lo dije como si tuvieras opción?- le pregunte mirándolo con una ceja alzada, pero no duro mucho al escuchar a Leah soltar una pequeña sonrisa-
Al llegar al balcón Lucifer estaba sentado en un sofá con una copa de whisky en su mano y hablando con el hombre rubio que nos dio la bienvenida. La mujer rubia se puso delante de mi dándome una mejor vista de sus ojos dorados.
-¿Desde cuando tienes ataques de pánico?- me pregunto con una voz comprensiva-
-No diría que son ataques de pánico en si. Creo que son de ira, una ira muy reprimida. Y por cierto no me gusta que se me acerquen tanto. Invades mi espacio personal- comente antes de pasar por su lado y caminar hasta el final del balcón para observar el bosque.
-¿Te gusta la vista?-
Demasiado animada para mi gusto sonó la voz de la chica a mi lado.
-¿Es un lugar tranquilo?-
-La mayoría del tiempo. ¿Porque preguntas?-
-Necesito vacaciones y bueno estoy buscando un lugar tranquilo donde nadie me moleste-
-Perfecto puedes quedarte en el pent-house- comento Lucifer detrás de mi-
Me gire quedándome apoyada contra la madera del borde y me dedique a observarlo a todos. Era muy evidente que Leah se sentía incomoda al ser la única de su especie.
-Dije tranquilo. El pent-house es todo menos eso- le asegure- Ahora...¿Podemos empezar con la reunión?-
-Me temo que aun no, falta las dos personas involucradas en esto-
-Llegaran en unos momentos- afirmo la chica de pelo corto a mi lado-
-Seguro, no es como si tuviera algo que hacer- exprese cruzándome de brazos-
Lucifer me paso una vaso bien cargado de Whisky a lo que no dude en probarlo, estaba increíble, fácilmente podría convertirse en mi favorito.
-¿Leah quieres probar?- le ofrecí-
Camino hacia mi evitando por completo a los vampiros y tomo el vaso. El hombre llamado Carlisle que es el que nos dio la bienvenido llevo a Lucifer para mostrarle algunas cosas que había adquirido con los años mientras que yo me quede en observando el bosque.
-Deberías tomarlo con cuidado-
-Esta bueno-
-¿Haz estado en alguna reunión de Alfas?-
-No, esta es la primera que se hace en veinte años, es nuevo para muchos. ¿Dijiste que tu apellido era McCall, ese McCall?-
-Al Alfa real de Beacon Hills es mi hermano menor, Scott-
-Tu eres la famosa hermana del Alfa Real-
-Solo soy famosas por simples rumores-
-No son simples rumores- aseguro Alice la chica de pelo corto poniéndose a mi otro costado- Lo he visto cuando te vi a los ojos, todo lo que pasaste-
-¿Lo viste?- pregunte confusa-
-Puedo ver el futuro y algunas veces el pasado de las personas, ese es mi don-
-Ese si es un buen don, a mi solo me salen alas de paloma- me burle-
-¿Tienes alas?- pregunto curiosa Leah-
-Si, ¿Quieren verlas?-
-Yo si- comento el tipo musculoso-
-¿Y tu eres?-
-Emmett, mi princesa-
-No me digas así, me pone incomoda-
Me senté en el borde del balcón y desplegué mis alas.
-Les dije que parezco una paloma-
Leah dejo el vaso para acercarse a mi con sus ojos fijos en mis alas.
-Puedes tocarlas si quieres, aunque no arranques ninguna, duele como la mierda misma- le pedí-
-¿Podemos?-
Preguntaron Emmett y Alice.
-Seguro, no me molesta-
Después de un rato y de que todos tocaran mis alas las escondí.
-¿Puedes volar?- me pregunto Esme la esposa de Carlisle-
-Aun no se como pero tengo otras habilidades y siempre aparecen una que otra mas-
-Increíble...- comento anonadada Rosalie-
-Digna hija mía- se vanaglorio Lucifer desde la puerta-
-Mejor no digas nada. ¿Ya podemos empezar la reunión?-




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