La Princesa De Todo Y El SeÑor De Nada

Capítulo 19 — Un nuevo comienzo

—Finalmente lo derrotamos —dijo el maestro David.

—No, debemos confiarnos. Busquemos su cuerpo para estar seguros de su muerte —dijo el maestro Owen.

Los demás maestros asintieron en favor y se acercaron al lugar donde Shun había caído, al estar cerca lugar sintieron como unos ojos los miraba con ferocidad deteniéndose, como un rayo Shun salió del manto de árboles golpeando al maestro David lanzándolo lejos reponiéndose al instante. Sintió un algo cálido nacer en la comisura de su labio, al limpiarse noto que era su sangre.

Shun recupero su poder todos los maestros estaban atónitos. Shun estaba perdiendo sus poderes y ahora regresaron y más fuertes que antes. Shun desvió la mirada hacia la ladea e ignorándolos salió volando al lugar. Los maestros al ver esto lo siguieron mientras atacaban con su energía para detenerlo. Shun solo extendería su brazo realizando un golpe de vacío más potente que los detuviera.

Al rango de ataque y la velocidad era increíble, no les dio tiempo para reaccionar a tiempo y solo pudieron extender las manos para contenerlo. Gruñidos de frustración salían de sus bocas al sentir que no eran capaces de detener ese poder.

—HA… —Lin comenzó a presionar con más poder, liberando una energía intensa, que parecía que estaba desgarrando sus brazos, agotando toda su energía algo muy peligroso.

—Lin detente —dijo su maestro Hiroki. Ella no lo escucho y siguió liberando más poder —Lin basta —dijo su maestro notando algo su energía empezó a cambiar a una totalmente diferente. A una luz pura y brillante. Como nunca antes había visto.

—No voy a rendirme. Ya sea en el pasado, el presente o el futuro. Voy a detenerlo —grito Lin.

La gran determinación de su estudiante era formidable y el poder que empezaba a desprender de su cuerpo iba de la mano a esa determinación, pequeños brillos salían de su cuerpo y una gran explosión se escuchó causando una fuerte corriente de vientos violentos. Al disiparse Hiroki miro a Lin con los brazos cubiertos de sangre mientras una especie de fuego blanco como lenguas de fuego desaparecían de su cuerpo.

—¿Están bien? —escucharon una voz desconocida. Era un discípulo del maestro Xen.

Todos los maestros regresaron la vista encontrándose con todos sus discípulos reunidos y no solo ellos también estaban los emperadores de ambos reinos, nobles y generales del reino espiritual formando un frente común.

—Todos ustedes —dijo el maestro Qiang mirando la unión de ambos reinos.

El emperador Artai tomo la palabra —no estoy de acuerdo con esta decisión, pero al ver esta unión de ambos reinos. Espero que logremos llegar a la paz entre nuestros reinos.

—Así será —dijo el maestro Caleb.

—Entonces vayamos a derrotarlos y recordemos este día. Donde nuestros reinos se unieron frente un enemigo en común —dijo el emperador Malik.

Lin empezó a descender rápido contra el suelo, había usado mucho poder —te tengo —dijo Mei sujetándola antes de que cayera al suelo.

—Deberías quedarte aquí Lin. Mei cuídala —ordeno su maestro.     

—No voy a ir. Debo estar presente. —se repuso mirando esta comunión de ambos reinos —detengámoslo —dijo volando en dirección de Shun.

Shun llego a su aldea, miro a los soldados caídos en batalla, las huellas dejadas de una batalla por sobrevivir y en lo alto miro a su gente tirados en suelo sin vida siendo rodeados por los gobernadores. Rápido se interpuso entre ellos, moviendo su brazo hizo un corte a la colina causando una nube de polvo haciendo retroceder a los diez gobernadores y reconoció a Nazli y Asnee ignorándolos por completo.

Los gobernadores miraron el corte sobre la colina, era profundo, parecía que hubiera llegado hasta el inicio de la colina.

—Entonces es cierto. Ese joven es un peligro —dijo el gobernador Semeel.

Los demás gobernadores asintieron, la única que se resistía un poco era Nazli, no podía creer que ese joven amable terminaría convirtiéndose en esto.

—Nazli. Sé que no estás de acuerdo, pero al ver esto. También creo lo que dijeron los maestros sobre él —hablo Asnee.

Shun miro a su alrededor mirando los cuerpos de sus aldeanos tirados en el suelo con su sangre derramándose y el gran monto que estaba delante de él. Hombres, mujeres, niños y ancianos todos ellos muertos. No entendía ¿Por qué sucedió esto? Todos ellos solo querían vivir en paz. Vivian con modestia, tranquilamente en esta colina.

—Shun —escucho su nombre de un débil hilo de voz proveniente de Alvar.

—Alvar. Resiste —se acercó —vas a estar bien lo prometo. 

—No hagas promesas que no cumplirás. Tu y yo lo sabemos. —sangre salió de su boca.

—No debí dejarlos. Debí saber que algo así pasaría, desde que comenzaron a perseguirnos y levantar falsos en nuestra contra —dijo Shun.

Alvar miro el rostro sereno de Shun, pese a la destrucción de su pueblo. Al fijarse un poco más noto el brillo de la tristeza, del dolor era mínimo, pero seguía ahí.

—Parece que ni tú, eres capaz de suprimir todas tus emociones. es bueno saber que nos tienes estima —dijo Alvar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.