En la gran familia Arawn, durante generaciones siempre habian nacido hijos varones.
Algunos de ellos habían tenido múltiples esposas o amantes para por fin tener una hija, pero aún así no tuvieron éxito y ya habían perdido las esperanzas de tener una después de muchos años.
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La actual esposa de la cabeza de la familia había quedado embarazada, pero tuvo un accidente vial y tuvo un parto prematuro.
Todos estaban muy preocupados por la señora, más no por su futuro hijo ya que todos sabían que iba a ser niño, a nadie le importo si el bebé moría.
—Señor tiene que decidir a quien salvamos, ¿a su esposa, o su hijo? —le pregunto una doctora muy seria.
—A mi esposa. Haga lo que sea para salvarla, no importan si eso le cuesta la vida al niño —decidió Garrett rápidamente y sin dudar.
Para la familia Arawn, las esposas siempre habían sido muy importante, así que él debían ponerla primero antes que cualquiera otra cosa.
Fueron horas de cirujía, pero milagrosamente la madre y el bebé se salvaron, aunque su hijo no estaba del todo bien ya que era prematuro.
Cuando le dieron la noticia a la madre de que aquel bebé había nacido niña, perdió la cordura.
—¡Desaparezcanla!, ¡no la quiero! —gritaba histérica—. Desaganse de ella y no le digan nada a mi esposo, si no, ¡los mataré!
Ella estaba muy preocupada ya que sabía la historia de esa familia.
Los médicos y enfermeras en el lugar solo pudieron sentir lástima al ver que su madre no la quería, aún si iban a darle la noticia al padre, pero tenían algo de miedo por las amenazas de la mujer ya que sabían que ella si lo podría cumplirlo porqué nadie podía hacer enojar a alguien de la familia Arawn.
Se miraron unos a otros y envolvieron a la bebé para llevarla a otra habitación. Al salir, nadie de su familia volteo a mirarla y el enfermero que la llevaba solo podía sentir impotencia al ver tal escena.
—Es una lástima, ella lucho tanto para sobrevivir y ahora al parecer sus padres no la quieren. Tendrá una vida muy difícil —murmuraba mientras entraba a la unidad de cuidados intensivos neonatales.
Después de varios horas más, la madre salió inconsciente de la habitación.
—Doctor, ¿cómo está ella? —preguntaba su esposo algo preocupado.
—No se preocupe señor Garrett, la señora Cleo está bien y fuera de peligro. Solo necesitará descansar y en unas horas despertara.
Todos en la sala respiraron aliviados, pero nadie se molestó en preguntar como estaba la bebé. Así que el medio iba a hablar de ella, pero cuando estaba diciendo su estado todos lo ignoraron para dirigirse a la habitación de la mujer.
La noticia sobre unos padres que no querían a su hija recién nacida recorrió rápidamente el hospital. Muchos empezaron a decir que tal vez la bebé no era hija de su esposo y había sido producto de un engaño.
Habían algunos bandos; unos decían que la bebé merecía morir por ser productor de una infidelidad, otros sentían lástima por la bebé inocente que no tenía culpa de lo que haya hecho su madre. Mientras otros se obtenían de decir algo ya que sabían que los rumores en algún punto siempre se distorsionaban.
—Seguramente lo engaño.
—Él debe estar muy enamorado de su esposa. Imagínate perdonarla por tener el bebé de otro.
—Pero siento algo de lástima, un bebé no tiene la culpa de lo que hagan sus padres.
Aun así mucho del personal que habían estado el día en que ella nació, se encariñaron y la cuidaron mucho. Se decían que si los padres no la querían, ellos le iban a demostrar mucho cariño para que pudiera sobrevivir.
Aquella bebé que luchaba cada día y la cual no “tenia” padres ni ningun otro familiar, hizo conmover mucho a todos.
—Eres toda una luchadora, ¿no es asi? —decia una doctora mirando y sonriendo a la bebé.
—Es una pena que la familia Arawn no la quiera, ella aquí luchando para mantenerse con vida y ellos ni recuerdan que ella vive —decia un enfermero.
—Pero... ¿no crees que es extraño? No se decía que la familia Arawn deseaba tener una hija y ahora que la tienen, no la quieren —Otra enfermera apareció y miraba a la bebé.
—Tal vez, los rumores sean verdad —murmuro la doctora.
Todos les parecía extraño y se convencieron de que lo que se rumoreaba sobre la bebé era verdad y ella era una bastarda.
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La familia Arawn solo estaba preocupada por la señora.
Así, pasaron los días hasta que el mejor amigo del jefe de la mafia y subordinad, Ebert quiso saber sobre el “hijo” de su amigo, ya que había escuchado añ muchos hablar de un bebé que nació prematuro que se aferraba a la vida.
El hombre fue con el doctor que atendió a la esposa de su amigo.
—La bebé aunque esta algo delicada, pero sigue aferrándose a la vida. Es una niña, algo especial —Sonrió.
Él, al escuchar decir niña se quedo en shock.
—¿Niña?, el bebé que dio a luz Cleo ¿es una niña?
—Sí, nos preocupa bastante que nadie haya venido a visitar. Ya han pasado algunas semanas, tal vez ella se sienta sola al no estar con sus padres.
—Espere, ¿cómo que nadie a preguntado por ella?, ¿y su madre?
—La señora Cleo —El doctor se quedó callado.
—Por favor dígame.
—Ella dijo que no la queria y que nos deshicieramos de ella.
—¡¿Qué?! —Ebert no podia creer que ella había dicho eso.
—El señor tampoco quiere saber nada de ella, creo que seria algo bueno que por lo menos alguien la visite.
El médico dió media vuelta y se despidió, Ebert tardo unos minutos en asimilar lo que el doctor había dicho.
~Habia nacido una niña ~Pensaba~. Después de tanto tiempo, por fin se cumplió el deseo de esta familia.
Camino por e hospital buscando a su amigo.
~Y ahora esa pequeña está sola, tratando de sobrevivir y nadie a ido a visitarla por lo menos unos minutos.
Encontró a su amigo solo, estaba terminando de hablar por teléfono. Ebert no pudo resistir, apretó su puño y lo golpeó.
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Editado: 27.05.2026