La princesa de un familia mafiosa

— Capitulo 4 — (Nombre)

Ese día Garrett dejo todo su trabajo en manos de Ebert, y él solo se dedico a buscar un buen nombre. Encontró la los registros de todos los miembros en su familia desde hace 200 años, pero después de horas y un poco de ayuda de Marlen no pudo encontrar alguno que le guste.

—No encuentro uno adecuado —Se recostó en un silla.

Al frente de Garrett hacían muchos libros, algunos algo deteriorados y otros que se veían más antiguos.

—Esta bien —Marlen llamo su atención—. Si tú no puedes, entonces yo le daré un nombre.

—¡No!

Ella lo miro.

—Cof, quiero decir que yo como su padre tengo que ponerle su nombre —Se apresuró a explicar.

—Pero te cuesta tanto. Así que no veo nada de malo en que yo te ayude.

—Te lo agradezco mucho Nana —La interrumpió—, pero está vez quiero hacerlo sin ayuda.

—Esta bien —Se dió por vendida—. Bueno entonces sigue buscando, yo iré a ver si ya despertó la señorita.

Dio media vuelta y se fue.

Garrett suspiro y se relajo.

—¿Es tan mala dando nombres?

—No tienes ni idea —Garrett volteo a ver a su amigo—. Recuerda que mi segundo nombre fue puesto por ella.

—Oh, es verdad jajaja. Señor Garrett Filomeno Arawn Iliano.

—A veces quiero cambiarme el nombre, pero temo que ella se sentía mal. ¿Y por cierto, qué haces aquí?

—El señor Nerlon, ha estado preguntando insistentemente sobre el paradero de su hija.

—Tch, es muy molesto. Dile que su hija se volvió loca y fue encerrada en un manicomio.

Eber asintió. —¿Crees que esto será suficiente?

—Solo dale algunos millones y se olvidará hasta de que tiene hija.

—Esta bien —Se acercó a Garrett y se sentó a su lado—, ¿y cómo vas con el nombre? —Ebert miro hacía una hoja que tenía frente de Garrett.

La tomo y vio solo nombres tachados.

—Al parecer no muy bien.

—Lo sé, todos son raros y algunos de ellos tuvieron un tráfico final. No le voy a poner ese nombre, no quiero que ella tengo el mismo destino.

—No seas supersticioso.

—…

Ebert al ver a su amigo tan estresado se le ocurrido algo.

—¿Y si lo dejamos a la suerte?

Garrett lo miro.

—Toma uno de estos libros, lo abres en una página y selecciona uno al alzar.

—¡No!, no quiero que sea a la suerte. Cuando ella me pregunte cómo escogí su nombre quiero tener una buen respuesta.

—Bueno, entonces sigue buscando después. Aún hay tiempo, pero creo que es hora de que vayas a visitar a la joven señorita.

—¿Qué hora es? —pregunto un poco alarmado para empezar a buscar su reloj.

—Ya son las 8 de la noche.

—¡¿Qué?! —Rapidamen miro por una ventana y noto que ya era de noche—. ¿Pase todo el día aquí?

Ebert asintió. —Vamos, después puedes seguir buscando.

Ambos salieron de la biblioteca y caminaron por los pasillos un poco oscuros de la mansión.

—¿Ebert, de verdad está bien que presente a mi hija en una semana?

Ebert caminaba detrás de Garrett, y solo podía ver su espalda pero sabía que estaba preocupado.

—Bueno ya a pasado un mes desde que salió del hospital, y todos quieren conocerla.

—Pero no sé si será seguro.

—Estara bien, solamente son son miembros de la familia.

Aun así él seguía preocupado, aunque nadie volvía a decir un palabra hasta llegar al living. Ahí encontró a su bebé despierta en brazos de Marlen.

—Por fin, ella no a querido comer y a estado inquieta desde que despertó.

Garrett se acercó y tomo en brazos a su hija.

—¿Qué pasa, querida? —Tomo el biberón que Marlen tenía en las manos y se la dió, ella empezó a comer tranquilamente.

—Conmigo no quiso comer porqué al parecer estaba esperando a su papá —Marlen se quejo fingiendo estar dolida.

—La señorita seguramente estaba triste de no ver a su padre en todos el día —Otra empleada intervino.

—Lo siento mucho, papá estuvo ocupando buscan el mejor nombre para ti.

Al terminar de comer, la abrazo y la dejo descansar recostada en su hombro. Le dió palmaditas en la espalda suavemente hasta que de nuevo se durmió.

—Demela, la ire a acostar.

Garrett están por negarse, pero entonces Ebert recibió un llamada.

—Ebert habla.

Inconscientemente le dió la bebé a Marlen, y está la llevo a su habitación.

Garret espero hasta que el colgará.

—Tenemos un problema, al parecer de tres de nuestro personal fueron heridos y están siendo amenazados por uno de nuestros deudores que se niega a pagar. Dice que quiere verte.

Garrett tocó su entrecejo y suspiro. —Vamos.

Tomo una gabardina que uno de sus empleados le llevo y salió de la mansión junto con Ebert y la mayoría de sus escoltas.

—¿Dónde están?

—Esta cerca en la obra de la nueva sucursal de la inmobiliaria.

Nadie dijo nada más hasta que llegaron.

Fueron hasta una gran terreno algo desolado, ahí habían muchas personas al alrededor y al fondo habían tres hombres, dos en el suelo heridos y uno en el fondo siendo amenazado por otro hombre. Este se veía muy nervioso y estaba empezando a gritar.

—¡Traigan a Garrett Arawn aquí, ahora! —Estaba desesperado—. Moriremos todos, si no lo traen.

El hombre levantó un control con un gran botón rojo en el centro, golpeó al hombre que tenía de rehén para sacarse la camisa y mostrarles que tenían puesto un chaleco con dinamita.

«Cada vez son más creativos »penso para encender un cigarro y empezar a fumar. —Vamos, quiero regresar pronto a casa.

Los escoltas le abrieron paso hasta donde estaba el hombre, muchos periodistas estaban en el lugar y rápidamente se quisieron acercar a él para preguntarle su opinión sobre lo que pasaba. Sn embargo de un moviendo sus hombres les quitaron sus cámaras para dañarlas.

—Se les regresará el dinero por sus cámaras, pero este es propiedad de la inmobiliaria Arawn. Si no quieren ser demandados por invadir propiedad privada les pediré que se vayan —Eber se encargo de hablar.




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