La princesa de un familia mafiosa

— Capítulo 5 — (SALIDA - AYHAN)

Garrett se levantó temprano en la mañana y al voltear hacia un lado vio la cuna de su pequeña, ella ya estaba despierta.

—Hola cariño —La tomó en brazos para besar su mejilla.

Ese día decidió ir a la compañía.

—Avisame si pasa algo —le decía a su niñera.

—Lo sé, no tienes porqué preocuparte. He macho esto por más de 30 años.

Garret solo asintió y se despidió de Marlen y de su hija. Ella tomo una de las pequeñas manos de bebé e hizo el gesto de despedirse.

—Bueno señorita —La alzo un poco en sus brazos—, vamos a desayunar.

Así pasaron el día, Marlen dándole de comer a la bebé, cambiandola o tejiendo alguna cosas para ella, hasta que se nuevo llegó la noche y fueron a la entrada a recibirlo al gran señor.

Marlen llevo a la joven señorita envuelto en una manta para evitar el frío y esperaron a Garrett, este llegó después de varios minutos. Al salir del auto ella trato de acercarse, pero entonces se dió cuenta de algo y retrocedió.

Él estaba cubierto de sangre, incluso sus manos estaban manchadas de esta. Garrett tenía un expresión de molestia y todos los escoltas e incluyendo a Ebert tenían mala cara, nadie se atrevió a decir alguna palabra por temor a su reacción.

Entonces él suspiró para voltear a ver a su hija y rápidamente su expresión cambio, y sonrió levemente. Se acercó a Marlen alzando sus manos para sujetar a su hija, pero ella solo retrocedió.

—Señor, usted está sucio.

Todos los presenten empezaron a preocuparse, ya que estaban escuchando que alguien le había dicho sucio al gran señor. Algo que Marlen jamás le había dicho, ni cuando era un niño.

Todos esperaban una mala reacción de Garrett, él solo levanta sus manos y miró la sangre que tenía en estás. Después voltear a ver a su hija y asintió cansado.

—Ire a bañarme —Continúo hasta entrar a la mansión.

—Señora, no debería decir eso —Los nuevos miembros le advirtieron preocupados.

—¿Y que tiene de malo decir la verdad?, además yo lo crié —También se dió media vuelta y dentro a la mansión.

Los hombres solo estaban sorprendidos, aunque no le dieron más importancia y solo regresaron a sus trabajos.

Garrett entro a la mansión y se encontró con algunas de sus empleadas. Para la mayoría esa escena era algo común, sin embargo habían nuevo personal que recientemente habían contratado para atender y cuidar a la joven señorita.

Ellos al ver a su jefe cubierto de sangre, se asustaron mucho, unas se desmayaron y otros solo temblaban de miedo. Todos sabían lo desalmado que era, aunque nadie lo decía en voz alta.

Le tenían miedo y lo evitaba, sin embargo sabían que trabajar para él no solo dejaba mucho dinero, si no que tambien protección.

Garrett se quitó toda la ropa y se mantuvo bajo la ducha un buen rato viendo cómo la sangre que tenía en las manos se limpiaba poco a poco por el agua y recordaba las palabras de su niñera.

Estás sucio —suspiro—. Casi ensucio a mi pequeña —Se lamentaba.

~ ~ ~
A la mañana siguiente.

Garrett pensó que debían conseguir más ropa a su hija para el día de la fiesta de su presentación.

—Hoy saldremos.

Ebert y Marlen que estaban en el comedor con Garrett voltearon a verlo.

—Necesitamos compra algunas joyas y ropa nueva para ella —Miro a su bebé.

—Es verdad, necesitamos que nuestra señorita se vea muy linda ese día.

Asintió. —Preparen todo para salir.

Ebert dio media vuelta y salió. Fue a buscar a los escoltas para avisarles se que debían prepararse y preparar los autos para salir.

—¿Estas seguro? —Marlen preguntaba terminando de darle de comer la bebé.

—Estaremos bien.

Ella suspiro le preparó una pañalera y la cambio la ropa de la bebé por un vestidito rosado, Garrett tomo un manta del mismo color y envolvió a su hija.

Subieron al auto, todos iban en silencio hasta que llegaron a un gran centro comercial. Muchos autos negros y blindados se detuvieron en el estacionamiento subterráneo.

Salieron y entraron al lugar, muchos nombre vestidos con traje negro entraron custodian a un hombre guapo, elegante con una gabardina negra que indunfia respeto y miedo además de tener un ura autoritaria que hacía que todos se apartaran. Por otro lado en sus brazos habían un pequeño bulto rosa que hacía mucho contraste con el hombre que la sostenía.

Muchos que lo veían de lejos y los que rápidamente se apretaban no podían deje de ver a la pequeña que tenía en los brazos.

—¿Él quien es?

—Es muy guapo.

—La niña que tiene en sus brazos... La habrán secuestrado.

—Ellos se ven muy intimidante, será mejor irnos.

—¿Ese no es Garrett Arawn?

Todos los que los veían murmuraban.

Aun así a Garrett no le importa y solo camino hacían el local más prestigioso de ropas de bebés.

Ahí selecciono todo lo que le parecía lindo para su hija y lo compro, después también quiso ir a una joyería y compró una linda tiara pequeña que le costó miles.

—Garret, creo que eso no es una buena idea por ahora.

Este lo miro.

—Ella no puede sentarse aún y seguramente eso le molestará.

Él lo pensó un poco y después resignado asintió, Ebert creyó que Garrett desistiría de comprar la tiara, sin embargo no lo hizo.

—Pero igual voy comprarla —miro a Ebert con una sutil sonrisa—. Se la daré cuando sea más grande, además —Miro a su hija—, las princesas necesitan un tiara.

Ebert solo suspiró y asintió.

Al salir, iban a regresar al estacionamiento para irse ya que Alistair no se sentía seguro por salir con su hija aunque le gustará hacerlo.

Entonces de la nada todos empezaron a escuchar varios disparos.

—¡Bang, Bang! —El sonido resonaba por todo el centro comercial.

Las personas empezaban a agacharse, a tirarse al suelo y otras a correr mientras gritaban.

Garrett se preocupó, estaba ansioso por su hija, la brazo más fuerte contra su cuerpo para cubrirla.




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