La princesa de un familia mafiosa

— Capítulo 6 — (Hermanos)

Pasaron los dias y al faltar 3 para el gran evento, Garrett recicio la noticia de que sus hijos ya estaban regresando al país.

—Ebert te encargo que los vayas a recoger.

—Creo que sería mejor que fueras tú. Ellos no te han visto en mucho tiempo, seguramente se alegran mucho al ver que su padre los va a a recoger.

Garrett lo pensó un poco para luego asentir. —Esta bien, yo iré.

Miro a Ayhan y luego se la entrego en los brazos a Ebert, después volteo a ver a alguno de sus escoltas.

—Tendran que cuidarla mientras no estoy.

—Si, señor —respondieeon todos al unísono.

Garrett no se quería separar se su hija, pero sabía que ir a buscar a sus hijos significaría mucho para ellos así que solo suspiró resignado para irse.

Cuando la puerta se cerró detrás de Garrett todos los presentes se acercaron felices tratando de ver mejor a la joven señorita.

—Es tan bonita.

—Digna hija de nuestro jefe, es muy precisa a él.

—Creo que se pareceas a su mamá.

—Que suave son su mejillas.

Todo están tratando de tocarla y murmuraban cerca de ella, fueron tan molestos que hasta la pequeña Ayhan empezó a quejarse y a querer llorar.

—Si le hacen llorar —Advirtió Ebert—, se lo diré a Garrett.

Todos empezaron a sentir un sudor helado recorrer sus cuerpos, sabían que si alguien hacia llorara a la pequeña señorita, este lo pagaría muy caro. Así que todos rápidamente se enderezaron y empezaron a ir a sus puestos de trabajo.

Ebert solo suspiró. —Bien señorita, espero que hoy sea un día tranquilo. Mientras esperamos a que sus hermanos regresen.

Camino por mansión buscando a Marlen, mientras le daba palmaditas en la espalda a Ayhan para trata de hacerla dormir.

~ ~ ~

Garrett junto a la mitad de sus escoltas fueron recoger A sus hijos, aunque Garrett no dejaba de pensar en su hija y creí que podría estar llorando por estar lejos de su padre.

—Acelera, quiero regresar pronto.

—Señor vamos al límite de velocidad, y aunque lleguemos rápido todavía debemos esperará a que los jóvenes maestros...

—Lo sé, lo sé —suspiro.

Garrett solo volteo a mirar por la ventana, espués de medio hora llegaron al aeropuerto internacional.

Salieron del auto y rápidamente empezó a llamar la atención.

Su presencia y vestimenta, lo hacían destacar aún así nadie se atrevió a acercarsele y más cuando un grupo de hombres vestidos de traje negro lo rodearon. Gracias a ellos los presentes empezaron a tener miedo y solo se apartaban de su camino hasta ir a la dona de llegada.

Esperaron a sus hijos, los cuales llegaron después de varios minutos. Su primer hijo y que se parecía más a él, Losmar de 13 años; y su segundo hijo, Karun de 10.

Uno era de su primera esposa, la cual escapó y desapareció por completo. Y la segunda que él había matado con sus propias manos ya que ella había sido enviada para matarlo, aunque al final ella se enamore de él.

Ambas se sorprendieron al ver a su padre y rápidamente se acercaron a él.

—Hola padre. Nos alegra verte.

—Hola padre. A pasado mucho tiempo.

Saludaron.

—Hola, me alegra verlos bien —al hablar no mostró emoción alguna—. Espero que estén emocionados de conocer a su pequeña hermana.

Los niños no estban para nada contentos, pero solo fingieron sonreír.

Su padre sin saber que más decirle solo dió media vuelta para regresar al auto. Sus hijos lo siguieron, mientras los escoltas ibas por las maletas de los niños.

Sin embargo cuando pasaron frente a un local donde vendían cosas de bebés se detuvo. Observó todo cuidadosamente.

—Señor, ¿quiere comprar algo?

—¿Crees que a Ayhan, le gustaría esa manta rosa? —Señalo una manta con lunares amarillos que tenía un textura muy suave.

Sus hijos y algunas personas que pasaban cerca, al escucharlo se quedaron muy asombrados.

—Señor, ese le quedaría muy bien a la señorita.

—No, yo creo que el que está al lado. Ese seguramente le gustara.

—Yo creó que cualquiera que escoja el jefe, la señorita le gustará.

Los escoltas se apresuraban a dar su opinión y Garrett estuvo de acuerdo con lo que dijeron, aún así no sabía cuál comprarle. Por otro lado, los niños solo se limitaba a ver con molestia la situación, ya que a ellos su padre jamás trato de comprarles algo y todo lo que tenían inore había sido elegido por Ebert.

Todos estuvieron un rato dando sus opiniones, hasta que Garrett se canso y eligió ambas opciones.

—Quiero ambas.

La persona que lo atendía estaba feliz al ver un hombre tan guapo.

Garrett le dió su tarjeta y luego dió la vuelta para irse, sin embargo noto a sus hijos que estaban detrás de él, estos solo veían lo que su padre había comprado.

—¿Ustedes, también quieren uno?

Ambos niños estaban distraído, que antes de que pusieran responder sus padre ya habia elegido dos nuevas mantas para ellos.

—Padre, no es necesario.

—Sí padre, nosotros no somos bebés.

Este no les dió importancia a lo que decían, e igual pago por lo elegido. Al recibir su compra, se la entrego sus hijos.

—Si no la quieren pueden tirarlas —Tomo la pequeña bolsa dónde estaban las mantas de su hija y de nuevo empezó a caminar.

Los niños estaban felices. Aquellas pequeñas mantas habían sido el primer regalo que su padre les había dado en toda su corta vida.

Desde ese momento, aquel regalo fue lo más valioso que ellos habían recibido jamás. Levantaron sus miradas y siguieron felizmente a su padre.

~ ~ ~ ~

En el auto, todos iban en silencio. Para todos eso era normal, incluyendo los niños, aunque esta vez estaban muy felices.

Continuaron en silencio hasta que llegaron a la mansión Arawn. Al estacionarse y bajar, Garrett noto que Ebert estaba esperándolos junto a Ayhan.

Garrett alegre camino apresuradamente hacia ellos, quiso tomarla en brazos pero se contuvo.

—Hola pequeña, espero que te hayas divertido con él tío mientras papá no estaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.