La Princesa del peso

CAPITULO 7

Esa tarde Noah ya más despejado, se puso ropa limpia y salió de su habitación, cuando pasó por la biblioteca vio que Isabela estaba muy abstraída ojeando un libro, se notaba tranquila, sin nada que la perturbara, para nada inquieta esperando a su marido que hacía días que no veía.

-Por fin te encuentro – le dijo Noah entrando a la habitación fulminándola con la mirada, ella apenas despegó los ojos del libro para verlo.

-Lo mismo digo – le respondió en el mismo tono.

- ¿Es la forma de saludar a tu esposo? – le reclamó.

- ¿Esposo? – contestó en forma de pregunta – creo que de ninguna manera tú eres mi esposo.

Asombro total, aparte de las palabras atrevidas, le habló de tu.

-Si mal no recuerdo nos casamos hace unos días.

-Eso no fue un matrimonio, fue solo un contrato, un mero trámite para un fin mayor.

Ahora Noah estaba completamente perdido.

-A sí, me parece que aún no lo sabes, solo somos fichas en un juego de ajedrez, mi hermano hace los movimientos.

- ¿De qué estás hablando? – dijo llegando a la exasperación.

-Tú piensas que Alberto buscaba un buen marido para su hermanita – Isabela se le quedaba viendo desafiante ante la mirada de ira de Noah – no, solo buscaba tu título – hizo una pausa para seguir diciendo – veras, mi hermano quiere hacer negocios, como él los llama, con los peces gordos, pero al parecer ese estúpido de J P Morgan y Standard oil son unos viejos snobs que no dejan entrar a nadie, mucho menos a un mexicanito.

Noah sonrió al reconocer que había sido burlado, él solo se vendió, un caballero inglés enredado con unos mexicanos, pero ¿qué podía esperar de ellos? solo mentiras y engaños como su propia nación.

-Lamento decirte que Abigail es una ficha más…

*****

UNOS MESES ANTES

Alberto Ayamonte entraba en una gran mansión ubicada en una de las mejores zonas en Londres, recibido por su hermana.

-Y bien ¿cómo va nuestro asunto?

-Hay varios candidatos, pero uno en particular que me llama la atención y creo que es el que nos puede servir – dijo Isabela con frialdad

- ¿De quién se trata?

-Su nombre es Noah Clifford conde de Doncaster.

-Muy buen nombre – expresó Alberto.

-Hay una situación con él, está empobrecido hasta la medula he igualmente enamorado.

- ¿Enamorado?

-Si, su nombre es Abigail Cavendish, su prima en segundo grado, una joven hermosa, que ahora vive aquí en Londres, su madre la separó al darse cuenta de la falta de fortuna del conde.

- ¿Y cuál es tu plan? – preguntó Alberto serio.

-Tendrás que conquistar a la bella Abigail, creo que será fácil, su madre está pidiendo a gritos un millonario para que despose a su hija, y ese eres tú.

- ¿Y qué te hace pensar que el conde se casará contigo?

-Creo que estará desesperado, quiere tanto a su Abigail que al verla perdida se sentirá vulnerable, llegarás tú con una propuesta de matrimonio con una dote tan exorbitante que el joven conde no podrá rechazar.

-Bela, ahora te tengo miedo – le dijo con una sonrisa de malicia.

-También es muy probable que Noah Clifford te vea como su enemigo, y qué mejor que teniéndote cerca, como su cuñado, y vengarse con tú hermanita.

-Creo que es un muy buen plan.

-Si, el investigar que contratamos ha sido muy buen elemento, dándome minuciosos detalles de los candidatos, hasta intimidades.

- ¿Intimidades?

-Es muy probable que la señorita Abigail Cavendish ya no sea tan señorita.

- ¿Me casaré con una mujer que ha estado con otro? – hizo la pregunta en tono de reproche.

-Me temo que sí, el fin justifica los medio, y tu fin es Nueva York.

-Está bien Bela, comencemos tu plan.

Todo lo que comenzaron fue fríamente calculado, el que Dinora se diera cuenta de la fortuna de Alberto Ayamonte, la presentación con Abigail, la terea de conquistarla con regalos caros y todo tipo de halagos para que ella se sintiera segura, al lado de un hombre rico que la estaba pretendiendo para fines matrimoniales. Los demás acontecimientos fueron cayendo por su propio peso, como la llegada precipitada de Noah, el cual fue seguido hasta cuando llegó a la mansión de los Ayamonte, para cuando terminó de discutir con Abigail, Alberto ya estaba ahí para hacerle la propuesta y que el cayera en la trampa, enojado, decepcionado, desesperado, todo un amasijo de sentimientos, empobrecido, la propuesta de enriquecerse con solo un plumazo y la posibilidad de venganza, era algo que cualquiera en su lugar no habría resistido y no lo hizo. El plan perfecto funcionó.

*****

DE REGRESO A LA DISCUSIÓN DE ISABELA Y NOAH.

-Abigail estaba de por medio, nunca me hubieras desposado si ella siguiera disponible para ti, de manera que la….

-La apartaron de mi – dijo Noah arrebatándole las palabras, tratando de analizar tanta información que se le acababa de dar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.