La Princesa del peso

CAPITULO 11

“Noah estaba muy cerca de ella, podía ver sus hermosos ojos azules, ya no la miraban con odio, si no con amor, le acarició una mejilla, para luego besarla tiernamente” Isabela de repente se despertó, sofocada y tomándose el pecho, no podía ser, Noah no podía estar en sus sueños y menos perturbarla de esa manera.

Fue directo al gimnasio para quitarse de su mente malos pensamientos. Noah entró cuando le daba duro al costal de boxeo.

-Creo que debería comenzar a hacer eso – le dijo acercándose a ella - tú te ves muy sana.

Las gotas de sudor le caían por la frente, sus cabellos estaban alborotados, las mejillas encendidas y los labios más rojos de lo que por lo regular eran, y esa indumentaria que dejaba tan poco a la imaginación, Noah se estaba arrepintiendo de haber entrado, definitivamente su esposa latina tenía un cuerpo sexi.

-Bueno tal vez un día me anime – las hermosas facciones de Isabela transpirando lo estaban volviendo loco – he venido a comunicarte algo – le dijo tragando saliva, tenía que ser rápido y salir de ahí.

- ¿Qué es?

-Me regreso a mi casa, he estado fuera mucho tiempo, necesito regresar y seguir trabajando, dejé asuntos inconclusos, tengo que regresar y hacerme cargo.

-Está bien gracias por avisarme – al menos había tenido el detalle de avisarle, Isabela estaba agradecida por eso.

Noah salió del gimnasio rápido, no podía seguir viéndola así de sensual, con un nudo en garganta pensó que ella lo había despedido con un “está bien” y nada más y eso lo volvía loco.

*****

En cuanto estuvo en su casa volvió a tomar las riendas de sus sembradíos, ahora tenía el dinero suficiente para sembrar más territorio, no podía sembrar todo, pero también había pensado en arrendar las zonas boscosas a los nuevos ricos, para que se divirtieran cazando, las ganancias podrían ser mayores, contrató a más hombres para que le ayudaran y también se encargó de contratar techadores para su castillo, el techo se le estaba viniendo encima, contrató un poco de más personal, se había llevado a Festhon en contra de su voluntad, ni él sabía por qué le había llegado a tomar cariño a la condesa, aunque si lo sabía bien, era su forma de ser desafiante y sus actividades radicales las que le gustaban, pero ahora había regresado al castillo y tenía muchas cosas que organizar, ya que contaba con el presupuesto.

Noah se pasaba todo el día ocupado, se levantaba temprano y se iba a los campos, no regresaba hasta la tarde, era cuando se sentaba en su sillón solo, cuando la imagen de Isabela regresaba a su mente, si ella estuviera a su lado ¿qué podría estar haciendo? Era muy difícil de imaginarla quieta solo sentada a su lado, imposible, ella no podría vivir ahí con él, ella no era así. ¿Por qué la extrañaba tanto? Los pocos momentos que tuvieron juntos se la pasaron discutiendo, pero solo quería volver a ver esos hermosos ojos negros, luego le vino a la mente Abigail, pocas veces pensaba en ella, al menos se sentía bien por ella, porque alcanzó la felicidad, luego regresaba a pensar en Isabela y tenía que hacer un gran esfuerzo para quitársela de la mente.

Isabela estaba en las mismas circunstancias, no se perdía ningún acto de beneficencia, y acudía a cualquier sitio al que fuera requerida, al igual que Noah siempre mantenía su mente ocupada para no pensar tanto en él.

Una mañana las mujeres del club sufragistas marcharon hasta el parlamento donde habían conseguido que les dedicaran un poco de tiempo, marcharon orgullosas todas llevando sus listones de color morado, verde y blanco, los colores de las sufragistas, en las calles había personas que las apoyaba, pero también quienes no, de manera que las mujeres fueron muy valientes al continuar su marcha, cuando llegaron al parlamento, los hombres se portaron como unos caballeros al pasarlas al estrado y escuchar sus discursos, Isabela canalizando su nerviosismo, habló exponiendo su punto de vista, a si fueron escuchadas todas las que llevaron un discurso preparado, aunque tendrían que esperar más de 20 años para que su sueño se hiciera realidad pero al menos estaban abriendo el camino para todas las futuras generaciones.

*****

Una tarde Isabela se enteró de una excavación arqueológica que se estaba llevando a cabo, fue a ver todos los objetos en persona, estaba maravillada, se entrevistó con el jefe de arquéalos.

-Que hermoso es todo esto, yo en México me dedico esto.

- ¿Es usted arqueóloga condesa?

-No he tenido una formación formal, pero si he estado muy involucrada en las excavaciones, y en los trámites para que sean autorizados, también los financio claro.

-Pues nos vendría bien ayuda condesa – la sonrisa de Isabela se le pintó en el rostro.

- ¿Usted cree que yo podría ayudar?

-Toda la ayuda es bienvenida.

Isabela no se perdería la oportunidad de descubrir tumbas vikingas, y de inmediato comenzó a hacer todo para ir al lugar, acaso era el destino, la excavación era muy cerca de donde vivía Noah.

La misiva le llegó a Noah una tarde, era corta he iba al grano.

“Formaré parte de una excavación arqueológica, está muy cerca de tú castillo, espero tú hospitalidad, y que no te cause muchos problemas”

La simple nota formó una sonrisa en la cara de Noah, pero no iba a dejar que nadie lo notara, de manera que contestó de igual manera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.