La princesa que murió...no soy yo

2. La que sonríe

No fui yo.

La certeza llegó antes que el miedo.

Esa sonrisa...

No la sentí.

No la decidí.

No me pertenecía.

Di un paso atrás

El reflejo lo hizo también.

Pero algo ya no enajaba.

-Mi lady... -la voz de Elena tembló ligeramente-. ¿ Se encuentra bien?

No respondí

No podía

Mis ojos seguían fijos en el espejo.

En ella.

En esa chica que no reconocía.

-sonrie otra vez -.murmuré para mí.

Silenció. es todo lo que obtuve.

Nada paso.

Mi reflejo permaneció inmóvil.

Perfecto.

Normal.

Como si no hubiera ocurrido nada.

Trague saliva.

-No... -. Susurré-. Yo lo ví.

Mi mano se levantó lentamente.

Temblorosa, y volvió a tocar mi rostro.

La piel seguía siendo extraña.

Pero ahora... También se sentía ocupada, como si fuese un intrusa.

-M lady-. Insistió Elena, está vez con más preocupación-. Debería sentarse.

La ignore.

Porque algo más importante acababa de instalarse en mi cabeza.

Una idea.

Fría.

Innegable.

No estoy sola.

El pensamiento no vino con pánico.

Vino con claridad.

Demasiada.

-Elena -.dije sin aparte la mirada del espejo.-. antes que despertara... ¿Que ocurrió?

Ella dudo.

-Usted cayó, Mi lady.

-¿Cómo?

-Nadie lo sabe con certeza.

Cayó.

La palabra activo algo en mi mente.

Un tirón.

Un eco.

Luz.

Un golpe.

Vacío.

Y luego...nada.

-¿Fue un accidente?

Elena no respondió de inmediato.

Ese silencio fue suficiente.

-hay rumores...-. admitió al final.

-Dimelos.

-Que... usted no tropezó.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

-Entonces, ¿alguien intentó matarme?

-no hay pruebas.- respondió rápido-. Pero el consejo vendrá a verla.

Por fin aparte la mirada del espejo.

-¿el consejo?

-Si, mi lady.

No me importaba.

No realmente.

-No voy a recibir a nadie.

Elena palideció

-Mi lady, eso no es posible.

-No me importa.

Mi voz salió más fría de lo que esperaba.

Más firme.

Más natural.

Eso me inquieto más que cualquier otra cosa.

-hay algo más importante-. Añadí.

Volví a mirar al espejo.

Y esa chica seguía ahí.

Observandome.

-quiero saber que paso.

Elena bajo la mirada.

-El consejo también quiere respuestas.

-No-. Murmuré-. Ellos quieren confirmar algo.

Elena se tenso.

-¿Mi lady?

La mire directamente.

-Que ya no soy la misma.

El silencio cayó entre nosotras.

Pesado.

Incómodo.

Peligroso.

Elena no lo negó.

Y eso fue suficiente.

-Despues de la caída...usted cambio -. Admitió en voz baja.

Mi pulso se aceleró.

-¿Cómo?

Dudo.

-No seria la primera vez.

...

El aire se volvió denso.

-¿Que significa eso?

Elena retrocedió lentamente.

-No debí decir eso.

-Elena,-. El consejo ya viene en camino.

Se inclino y salió rápidamente de la habitación.

La puerta se cerró.

Y el silencio volvió.

Pero ya no era lo mismo.

Me acerque al espejo un vez más.

Lentamente.

-No seria la primera vez...-. repetí.

Mis dedos rozaron el vidrio.

Frío.

Real.

-¿Cuántas han estado aquí?

No hubo respuesta.

Pero la sentí...

Esa presencia.

Más clara ahora.

Más cerca.

Como si estuviera justo detrás de mis pensamientos.

Esperando.

Observando.

Sonriendo.

Mi respiración se volvió más lenta.

Más controlada.

-Entonces este cuerpo...¿No solo mío?

El reflejo no lo negó.

Porque si alguien intenta matarme...

Si está cuerpo ya a cambiado antes..

Entonces ésto no es un accidente.

Abrió los ojos.

Y este vez no aparte la mirada.

-voy a averiguar cómo llegué aquí.

Mi voz fue baja.

pero firme.

-y quien lo hizo.

El silencio no respondió.

Pero no lo necesitaba.

Porque algo dentro de mi... Ya estaba escuchando.

Entonces, casi sin darme cuenta, murmuré:

-Y el rey...

La palabra se sintió extraña en mi boca.

-mi prometido.

Guarde silencio.

Esperando sentir algo.

Cualquier cosa.

Pero no hubo nada.

Ni emoción.

Ni curiosidad.

Ni miedo.

Solo vacío.

Y eso...

Es lo más inquietante de todo.




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