La princesa sin reino

Capítulo diecisiete: El retorno

Capítulo diecisiete

El regreso había sido silencioso e incómodo, o eso era lo que pensó Jasper rememorando que su esposa no le dirigía la palabra; desconocía el por qué y con sinceridad el rey pensaba que no era su problema que estuviera enojada, el enojado debería ser él.

–Lo siento– dijo Luana finalmente antes de que llegaran al palacio de Roznok.

Luana miro a Jasper con sincero arrepentimiento, había estado mal lo del acantilado y debía reconocer que desde hace tiempo esos pensamientos no habían invadido su mente, hasta ese día.

–Necesitas ayuda– responde Jasper suponiendo que Luana se disculpaba por lo del acantilado, pero no por su falta de comunicación– No voy a tolerar que tengas esos pensamientos, Luana.

–No volverá a pasar– susurro Luana juntando sus manos y viéndolas fijamente en su regazo.

–No puedes saberlo, pero prometo que traeré a la persona adecuada para que te ayude ¿sí? – dictamino Jasper acariciando la mejilla de la joven– No dejare que te derrumbes, porque ahora somos un equipo y estamos juntos en esto.

<>­><No somos un equipo< Pensó Luana con ironía, pensaba que Jasper le había hablado con franqueza aquel día en la casa de su abuelo, pero había el pequeño e insignificante detalle de que la razón por la que se casaba con ella era para conquistar Aldruan.

Quería darse de topes contra la pared, quería gritar y maldecirlo a Jasper, a su abuelo y a su abuela Alice, debió suponer aquello ¿Por qué había estado tan ciega? Seguramente su “familia”, lo que quedaba de ella, sabían de los planes de Jasper y aun así le sugirieron que se casara con él porque tenia que reconocer que ella decidió casarse con Jasper, nadie la obligo.

–Sin mi no puedes conquistar Aldruan– dijo Luana cuando el vehículo se estaciono en la entrada del palacio, seguido de eso bajo con la ayuda del mayordomo.

Desconocía si Jasper la seguía, Ariana la esperaba en la puerta, al igual que su abuela Alice y sus suegros, a quienes saludo escuetamente y siguió su camino hasta su habitación tras ella Ariana intentaba seguirle el paso.

–¿Qué ha pasado? – pregunto Cordelia viendo como la joven caminaba apresurada.

Jasper no contesto, seguía analizando las palabras que le había dicho Luana; en algún momento se enteraría su esposa de sus planes, no podía mantenerla mucho tiempo en la ignorancia, pero desde su punto de vista había escondido hasta el momento sus planes ¿entonces como lo había descubierto?

<Imbécil, la visita de Barone, debió habernos escuchado<

–Problemas de comunicación– respondió Jasper con brevedad.

–eso son los peores, hijo– dijo Lucas dándole un golpe en el hombro a su hijo– ve y resuélvelo antes de que se haga mas grande el problema.

–Excelente consejo, Lucas– intervino Alice asintiendo– Que lo haga después de nuestra reunión.

–¿Sucedió algo? – pregunto Jasper llevando su mirada oscura de sus padres hasta Alice.

–Pequeños percances– dijo Lucas con tranquilidad. –Tus concejeros lo explicaran mejor.

Jasper a regañadientes se fue rumbo a la sala de reuniones, acompañado de sus padres y la metiche de Alice, era alguien respetable por lo que Jasper prefería quedarse callado además sin esa señora Luana no estaría casado con él.

Jasper ingreso a la sala de reuniones, el lugar en el que menos le gustaba estar ya que ahí lo único que hacían es cuestionarlo tanto sus padres como sus concejeros.

–Buenos días– saludo Jasper con propiedad sentándose en la silla de en medio.

El consejo consistía en la mano derecha del Rey, en este caso era Brandon, estaba Verónica la consejera de batalla, el señor Kavanagh consejero elegido por el pueblo, al que por cierto su majestad detestaba, el señor Casio el de asuntos exteriores y, por último, pero no menos importante el consejero económico, el señor Miller.

Sus padres asistían a unas cuantas reuniones ya que Jasper siempre aceptaría alguna sugerencia de sus padres. Confiaba más en sus progenitores que en Miller, Kavanagh y Casio.

 –Majestad– hablo Brandon con fingida seriedad y porque nadie mas se animaba a comenzar el tema. – Hemos tenido problemas con algunos señores de familias importantes…

Para Brandon esos problemas eran insignificantes, pero para Miller era indispensable tratar el asunto con su majestad. Que tonterías, parecían problemas de niños.

–¿Y qué con eso? – pregunto Jasper con aburrimiento. –Hablen claro por favor.

–Majestad, disculpe las molestias– Verónica estuvo a punto de rodar los ojos y fruncir sus labios al escuchar la voz de Miller– Pero algunas familias están disgustadas ante su matrimonio con una mujer extranjera.

–¿Qué familias? – la voz de Jasper era aburrida y seca, quería irse de ahí y dejar de ver al hombre de baja estatura, larga barba con algunas canas y sonrisa manipuladora.

–Familias como los Anderson, los Duncan, El señor Boran ha sido el más inconforme junto con Barone, los Roberts…

–He hablado con Borane y supongo que convencerá a Boran, son primos después de todo– dijo Jasper harto de aquella reunión ¿eso era todo? Un par de señores arrugados disconformes con su matrimonio. – Con la pena, pero he decidido quien caliente mi cama el resto de mi existencia así que, si eso es todo, quisiera descansar de mi viaje.

–Majestad– esta vez fue Casio quien hablo– Las familias que nombra el Señor Miller son las de más influencia en Roznok, es preferible tenerlas de nuestro lado dado sus futuros planes.

–Tiene razón– coincidió Verónica. –Los Anderson y los Duncan tienen poder y hombres que pueden ir a la guerra.

–¿Qué es lo que sugiere Sr. Miller? – pregunto Jasper y pareció ver un atisbo de sonrisa.

–Majestad me parece adecuado que la princesa de Aldruan escoja a sus damas en relación a esta lista.




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